Continúa la búsqueda del camión eléctrico desaparecido del Rival de Tesla y que por tonelaje supera a los de Volvo y Daimler

Windrose Technology prometió un camión eléctrico para competir con lo más granado del segmento, tiene 36 pero uno está en paradero desconocido.
Perder un camión no es algo precisamente sencillo, puesto que hablamos de un vehículo de gran tamaño y tonelaje que no es fácil que desaparezca así, sin más. Sin embargo, eso es precisamente lo que le ha pasado a Windrose Technology, una startup fundada hace apenas cuatro años que había conseguido captar más de 400 millones de dólares para desarrollar un camión eléctrico de largo distancia, pero que actualmente se encuentra inmersa en toda una serie de problemas financieros, legales y operativos.
La compañía, con sede en Bélgica pero de propiedad china, irrumpió en el sector prometiendo un camión capaz de superar en autonomía a los modelos eléctricos de fabricantes consolidados como Volvo y Daimler, además de competir directamente con el Tesla Semi, que es uno de los modelos del sector que más titulares genera, como es habitual con cada vehículo de Tesla.
Para rizar el rizo, prometía hacer todo eso por un precio inferior a 100.000 dólares, lo que explica que su propuesta llamara rápidamente la atención del mercado.
El modelo R700 comenzó a circular en China a finales de 2024 y, según la compañía, actualmente hay 36 unidades operando en distintos países, además de contar con pedidos en mercados como Estados Unidos, Noruega, Chile y Australia. La estrategia de Windrose pasa por fabricar los vehículos en China mediante socios industriales y completar el ensamblaje en los mercados de destino, un modelo que también utilizan algunos fabricantes de automóviles el país y con el que pretende acelerar su expansión internacional.
Sin embargo, detrás de esa imagen de crecimiento que hay sobre el papel, la empresa se está enfrentando a importantes dificultades. La más llamativa es la desaparición de uno de los camiones de demostración de la empresa.
Según ha revelado The Wall Street Journal, el consejero delegado de Windrose, Wen Han, ha tratado durante meses de averiguar el paradero del vehículo después de que dos exempleados despedidos en enero (Travis Waite y Harold Keller) se negaran a colaborar para localizarlo mientras no recibieran los salarios y prestaciones que aseguran que la empresa les debe.
Más de seis meses después, ambos trabajadores afirman que todavía no han cobrado los cerca de 91.000 dólares que tienen que cobrar y, por tanto, no van a ayudar a localizar el camión que sigue sin aparecer.
Han rechaza esa versión y sostiene que las cantidades reclamadas “carecen de fundamento”, aunque admite que la empresa “contrató personal con demasiada rapidez y agresividad para ayudar a la compañía a expandirse”, seguramente más de lo que deberían, porque actualmente ha tenido problemas para pagar las nóminas de sus empleados, algo que el ejecutivo reconoce.
Y es que el incidente no es un hecho aislado, diversos antiguos empleados han denunciado retrasos reiterados en el pago de nóminas y beneficios laborales.
Uno de los casos más significativos es el de Jason Gies, antiguo responsable de operaciones de Windrose en Norteamérica, quien reclamó judicialmente el pago de los salarios pendientes tras ser despedido. Un juez estadounidense terminó ordenando a la compañía abonar 413.000 dólares en concepto de salarios e indemnización, aunque Windrose asegura que recurrirá la decisión.
A la par que sucedía todo esto, la empresa ha tomado ciertas decisiones financieras que, como mínimo, generan dudas, especialmente con la situación económica que atraviesan. Un ejemplo claro es que se convirtió en patrocinador de un equipo de baloncesto en Bélgica, otro es que se ha comprometido a donar 15 millones de dólares a la Universidad de Stanford cuando salga a bolsa…
A pesar de la situación, Wen Han insiste en que la empresa dispone de financiación suficiente para continuar con su expansión internacional y mantiene el objetivo de salir a bolsa este mismo año mediante una fusión con una SPAC: “Este es básicamente nuestro primer año saliendo realmente al mercado. Seremos rentables a finales de año”.
Y, por si todo esto fuera poco, las dificultades financieras no son el único frente abierto para la startup. La compañía también está siendo objeto de vigilancia y consultas por parte de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) después de que se detectara que dos de los cuatro camiones registrados en el país llevaban números de identificación del vehículo (VIN) que indicaban como lugar de fabricación el estado de Georgia, cuando en realidad habían sido construidos en China.
Sobre esto, Han responsabiliza a un antiguo empleado de ese error administrativo y asegura que en el futuro toda la documentación se cumplimentará correctamente. A la compañía le queda, por tanto, bastante camino por delante, empezando por localizar un camión eléctrico de alto tonelaje que está en paradero desconocido.


