BYD Seal o Polestar 2, ¿cuál es mejor coche eléctrico para ciudad y para viajar?

Los dos son modelos de cabecera de los servicios de VTC, pero también puedes comprar un BYD Seal o Polestar 2 para tu uso particular.
Supongamos que no eres como el comprador de coches promedio de España y, en vez de un SUV, prefieres una berlina; en lugar de híbrido o de combustión, prefieres una mecánica 100% eléctrica; y, en vez de las marcas típicas, te decantas por opciones que se salen del “abc”. Estás de suerte, porque hoy ponemos frente a frente a los BYD Seal y Polestar 2.
Lo curioso de estos dos modelos es que, aunque tienen bastantes diferencias entre sí, empezando por el hecho de que uno es un sedán al uso y que el otro es más una berlina “crossoverizada” con tintes SUV, tienen algo en común: en tu vida has visto más siendo un VTC, ya sea de Uber o Cabify, que con matrícula de coche “normal”. Pero, a pesar de ello, puedes comprarte uno para uso particular y no son mala opción.
Diseño
Cada una de las dos marcas lo hace a su manera, pero ambas apuestan por un diseño minimalista que les sienta francamente bien.
El BYD forma parte de la familia ‘Ocean Aesthetics’, que da lugar a un conjunto de formas fluidas, con un perfil muy aerodinámico y que transmite mucho dinamismo. Cuenta con elementos que ya son fácilmente reconocibles, como los faros o la firma lumínica con tres franjas LED de sus luces del paragolpes.
El Polestar es modelo mucho más contundente, tanto por su mayor altura como por la solidez del conjunto, que se tiente más como un bloque compacto. Las protecciones de plástico aportan a esta sensación, las luces LED en forma de ‘T’ ya son inconfundibles y el formato de la luz trasera también tiene un estilo distintivo.
Dimensiones
Aquí tienen, de nuevo, enfoques diferentes, con un tamaño similar, pero con proporciones distintas. El Seal mide 4.800 mm de largo, 1.875 mm de ancho y 1.460 mm de alto; con una distancia entre ejes de 2.920 mm. El Polestar 2, por su parte, tiene una longitud de 4.606 mm, una anchura de 1.859 mm y una altura de 1.479 mm; con una batalla de 2.735 mm.
Esto hace que en lo que respecta a maletero también estén bastante parejos, con una capacidad de 400 litros para el representante chino y una de 446 litros para el sueco.
Motores
En este punto están bastante igualados, con tres opciones mecánicas para cada uno.
Empezando por el BYD, la versión Comfort es la más básica, que monta un motor con 170 kW de potencia y 380 Nm par máximo. Tiene tracción trasera, acelera de 0 a 100 km/h en 7,5 segundos, monta una batería de 61,4 kWh de capacidad y homologa 460 km de autonomía.
La variante Design mantiene la tracción trasera, pero con un bloque de 230 kW y 380 Nm, lo que le permite conseguir una aceleración de 0 a 100 km/h superior, en 5,9 segundos. Lo más notable es la incorporación de la batería de 85,2,4 kWh, con la que la autonomía se propulsa hasta los 570 km.
El tope de gama es la Excellence AWD, que como deja claro en el nombre, tiene tracción integral, gracias a dos motores que entregan una potencia conjunta de 390 kW y un par máximo de 670 Nm. Es el más rápido, completando el sprint en 3,8 segundos, y monta la batería de mayor capacidad, así que declara 520 km de alcance.

En el caso del Polestar, la gama arranca con la variante Standard range Single motor, que monta un único bloque con 200 kW de potencia y 490 Nm de par máximo, con el que pasa de 0 a 100 km/h en 6,4 segundos. Monta una batería de 70 kWh de capacidad y homologa una autonomía de 554 km.
Le sigue la variante Long range Single motor, en la que también hay un único bloque, pero de mayor rendimiento: 220 kW y 490 Nm. Gracias a ello necesita solo 6,2 segundos para pasar de 0 a 100 km/h. La batería aumenta su capacidad hasta los 82 kWh y su rango de acción se va hasta los 659 km.
Por último, el Long range Dual motor añade un segundo motor, consiguiendo tracción integral, así como un rendimiento de 310 kW y 740 Nm de par máximo. Con ello, es el más veloz en el sprint (4,5 segundos). Equipa la batería grande, pero su alcance es más limitado, de solo 596 km.
Precio
La paridad también es muy alta en este aspecto, aunque el BYD Seal es el más barato de los dos con un precio de partida de 40.990 euros, mientras que el Polestar 2 parte de 42.900 euros.
Equipamiento
Para el BYD, el acabado base es el Comfort, que incluye: techo de cristal panorámica, llantas de aleación de 18 pulgadas, tapicería de cuero vegano, cuadro de instrumentos digital con pantalla TFT de 10,25 pulgadas, pantalla táctil central de 15,6 pulgadas, bomba de calor, tecnología V2L (Vehicle-to-Load), volante calefactable, sistema de sonido con 12 altavoces y múltiples ADAS.
Para el Volvo es el Standard range Single motor, que tiene en su dotación: faros LED, asientos delanteros calefactados, climatizador bizona, cargador inalámbrico para smartphones, cuadro de instrumentos digital de 12,3 pulgadas, pantalla central de 11,2 pulgadas, sistema de sonido con 8 altavoces, asiento del conductor con función de memoria, cámara trasera, sensores de aparcamiento traseros, ADAS, etc.
¿Cuál es mejor?
Cualquiera de los dos supone una alternativa a los coches eléctricos más típicos del mercado y el precio no es un factor que juegue un papel demasiado determinante, porque la diferencia es mínima.
Lo que sí es importante es ver qué ofrece cada uno en su nivel de acceso y esto decanta la balanza hacia el Polestar 2. Vale 2.000 euros más, pero tiene un sistema de propulsión más potente y, además, cuenta con una batería mayor que le permite homologar una autonomía 60 kilómetros superior.
Eso sí, conforme miramos más arriba en la gama la situación se iguala, hasta que en las versiones top de cada uno es el BYD el que destaca por su mayor rendimiento.

