Comparativa

Comparativa BMW M135i y Toyota GT86

Versiones comparadas:

Noelia López

09/04/2016 - 15:51

Te has convertido en un adulto responsable y atrás quedaron tus años mozos. Pero todavía conservas pasión por los coches. Aquí tienes tus juguetes: un BMW M135i y un Toyota GT86.

Los años pasan pero sigues sintiendo locura por los coches. Estoy seguro de que desde pequeño ya te conocías los nombres de las marcas, que sabías diferenciar un Seat de un Audi y que te encantaba ver cómo conducía tu padre su Renault 18. Nada que ver con los juguetes que comparamos hoy: el BMW M135i y el Toyota GT86.

Probablemente, también tendrías una colección de maquetas de la marca Burago en escala 1:18 y luego te tuviste que pasar a los de tamaño 1:43, porque ya no te entraban en la estantería de tu habitación. Puedes decirlo con mucho orgullo: "¡Me encantan los coches!". 

Pero ya no eres un niño, te has hecho mayor y tienes unos ahorros en el banco para darte el capricho de tu vida. Estás buscando un coche para usar a diario, que te permita disfrutar de un comportamiento preciso y eficaz. Te traigo dos opciones completamente diferentes, con marcado carácter deportivo, precios dispares, pero con un importante denominador común: son coches para disfrutar conduciendo. Así que esta comparativa que parecía un poco dispar se ha convertido en una elección de placer al volante.

BMW M135i: seis cilindros turbo de 3,0 litros
Comenzamos por orden alfabético. El BMW M135i es el hermano pequeño del BMW M2. Un coche que, sin ser un BMW M al 100%, sí es un producto con una puesta a punto mucho más deportiva que el resto de sus hermanos de gama. El M135i tendría como equivalente al Audi S3, mientras que el más deportivo M2 se enfrentaría al Audi RS 3 Sportback.

El BMW se presenta en esta comparativa con un motor de 3,0 litros asociado a la tecnología TwinPower Turbo. Su rendimiento es espectacular: 326 CV de potencia máxima y un par motor máximo de 450 Nm a solo 1.300 rpm. Sin duda, es uno de los mejores propulsores de su categoría y, sobre todo, es muy utilizable. Puede ser suave y dulce como un bizcocho y picante como una guindilla cuando pisas a fondo el pedal del acelerador. Además, si conduces de una forma eficiente, comprobarás que su consumo medio es muy bajo para tratarse de un motor de tanta cilindrada y caballaje. En mi recorrido de pruebas he medido 8,6 l/100 km. Pero hoy no quiero ser tan políticamente correcto, tengo que hablarte de sensaciones. 

De este motor no solo te gustará el empuje que proporciona la sobrealimentación a bajas vueltas; también te encantará su carácter en la zona media y el sonido a cohete que emite cuando superas las 5.000 vueltas. Además, trabaja a la perfección con la caja de cambios manual de seis velocidades con una palanca de recorridos cortos y precisos. Últimamente solo hablamos de las virtudes de los cambios de doble embrague, pero hay que reconocer que una transmisión manual ofrece mucha diversión.

Para descubrir la esencia del M135i te tocará hacer juegos de pie como el doble embrague y controlar tu presión sobre el acelerador si desconectas el control de estabilidad; un BMW deportivo se disfruta con el DSC off... eso sí, lo mejor es hacerlo en un circuito. El M135i es de esos coches que derrapa a base de potencia. Sus 326 CV dan para mucho y su relación peso/potencia de 4,6 kg/CV es excelente. No es un coche en el que se perciban grandes inercias ya que, aunque pesa 1.505 kilos, se siente muy ágil.

Toyota GT86; el Rey de las derrapadas controladas

Llega el momento de hablar del Toyota GT86, un coche con una relación peso/potencia de 6,1 kg/CV, pero con una extrema sensación de ligereza gracias a sus 1.239 kilos de peso. Cuando este deportivo salió al mercado (allá por 2012), muchos lo comparaban con el mítico BMW M3 E30. La fórmula era la misma: 200 CV, una carrocería muy liviana y una extrema sencillez para hacer derrapadas controladas. Este Toyota tiene una puesta a punto muy extrema. Para que te hagas una idea, con solo levantar un poco el pedal del acelerador en medio de una curva, la zaga ya comienza moverse y solo tendrás que hacer contravolante muy rápido y pisar el acelerador a fondo para que los neumáticos empiecen a echar humo. Por supuesto, estas piruetas hay que hacerlas en circuito cerrado y con el control de estabilidad desconectado.

Uno de los secretos del GT86 es su motor, pero, como descubrirás, también puede ser su talón de Aquiles. El Toyota recurre a un clásico bloque de cuatro cilindros bóxer (con los cilindros enfrentados) que permite un centro de gravedad muy bajo. El propulsor va situado en la parte delantera y es atmosférico. Un tipo de alimentación que se va perdiendo (resulta menos eficiente que los sobrealimentados), pero que ofrece a su conductor un funcionamiento muy deportivo. La entrega de potencia es lineal e instantánea, pero las grandes sensaciones llegan cuando superas las 6.500 rpm (el par máximo de 205 Nm lo ofrece a 6.600 vueltas).

En la zona más alta del cuentarrevoluciones es donde se disfruta del GT86, ya que ahí tiene más fuerza. Sin embargo, con este coche es tan sencillo hacer derrapadas controladas que empiezas a echar de menos un motor más potente, con 300 CV. Si este coche pudiera tener todos estos caballos, sería un arma imbatible de disfrutar conduciendo. 

Como te he comentado antes, la puesta a punto de su chasis es muy deportiva, siempre te ofrece una sensación de ligereza extrema y el tacto de la dirección es de lo mejor que te puedes encontrar en el mercado: rapidísima y muy precisa. El cambio manual de seis velocidades tampoco se queda atrás, si el del BMW me ha parecido bueno, este es para quitarse el sombrero.

¡Perfecto! Recorridos cortos, tacto duro como en los coches de carreras y muy preciso. Existe una versión del GT86 con un cambio automático de seis velocidades que te costará 3.500 euros más y que te desaconsejo porque no encaja con la esencia de este deportivo. Puestos a gastar, te recomiendo que instales las opciones de la tapicería mixta de cuero y Alcántara (1.500 euros) o el interesante navegador Toyota Touch & Go por solo 850 euros. Son las únicas opciones disponibles que tiene el Toyota GT86, junto con la pintura metalizada (525 euros) .

Y ya que hablamos de dinero, toca analizar si merece la pena pagar los 12.450 euros más que cuesta el BMW M135i, o si mejor te gastas esa suma en gasolina y en vueltas a Nürburgring. Nuestra tabla de valoración específica para esta comparativa nos dice que es mejor el coche alemán. Ten en cuenta que analiza (en menor medida que el protocolo estándar de 750 puntos) apartados como el equipamiento, confort de marcha o carrocería (espacio). Aspectos en los que el deportivo de Toyota no puede competir contra el BMW. Aun así, la victoria ha estado muy disputada: ha ganado por solo dos puntos. 

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Noelia López

Redactora de AutoBild.es

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