El auge de los vehículos modificados es un hecho. La Guardia Civil caza a un conductor sin puntos en el carné con un patinete eléctrico con motor de gasolina

patinete eléctrico modificado motor gasolina
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Tomando la base del patinete eléctrico, el infractor, de 29 años y que había perdido el carnet, le acopló un motor térmico.

Si hay un elemento que ha cambiado la movilidad en el último lustro, le pese a quien le pese, no es ni el auge de los híbridos ni la entrada en acción, en serio, de los coches eléctricos. Lo que lo ha cambiado todo, facilitándole la vida a mucha gente y complicándosela a todos los demás, ha sido la aparición de los patinetes eléctricos, que ahora plagan las calles de cualquier ciudad española.

Por sí solo son polémicos, porque causan conflictos con el resto de vehículos cuando van por la carretera (que es por donde deben ir) y con los peatones sin van por la acera (algo que hacen mucho más a menudo de lo que deberían). Pero es que, además, se ha puesto de moda tunearlos para que tengan más prestaciones de las que deberían por ley, aunque nunca habíamos visto algo tan exagerado como este caso.

Y es que la Guardia Civil ha intervenido en La Rioja un patinete eléctrico modificado que estaba equipado con un motor de gasolina. Por si eso no fuera suficientemente grave, se ha descubierto que, además, su conductor no tenía puntos en el carné de conducir.

El suceso tuvo lugar en la carretera LR-115 en el término municipal de Autol, cuando agentes observaron a un usuario de un vehículo de dos ruedas circulando de manera antirreglamentaria.

Al interceptarlo, comprobaron que el patinete eléctrico, un vehículo de movilidad personal (VMP) diseñado originalmente para funcionar con motor eléctrico y limitado a velocidades máximas legales de 25 km/h, había sido alterado con un motor de combustión interna, una modificación ilegal que lo convierte en un vehículo equiparable a un ciclomotor.

El conductor investigado había perdido todos los puntos de su permiso de conducir, por lo que carecía de licencia válida para operar cualquier vehículo a motor. Ante esa situación, debió pensar que el patinete eléctrico era la solución a sus problemas de movilidad, pero después se le quedaría corto por rendimiento, así que decidió modificarlo.

El problema es que, aunque sin puntos de carnet se puede ir en patinete, no ocurre lo mismo con un vehículo que entra en la categoría de ciclomotor. Eso por no mencionar la irregularidad en la que se incurre por acoplar un motor de gasolina a un vehículo que no dispone de él, con el objetivo de potenciar su rendimiento.

Según el comunicado emitido por el Ministerio de Interior, “el análisis realizado por un taller acreditado determinó que el vehículo era técnicamente un ciclomotor de categoría L1e-B, para cuya conducción es obligatorio estar en posesión de un permiso de conducción de la clase AM”.

patinete eléctrico modificado motor gasolina
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Por todo esto, la Guardia Civil ya ha abierto diligencias por posibles infracciones a la normativa de tráfico, que podrían desembocar en sanciones administrativas e incluso en la apertura de un procedimiento penal si se considera la gravedad de la alteración del vehículo y el riesgo para la seguridad vial.

Aunque pueda sorprender, este caso no es aislado y en el mismo comunicado se habla mismamente de un caso similar, que ocurrió muy cerca, en el que el vehículo modificado de manera parecida era una bicicleta eléctrica.

En los últimos años han proliferado en España los patinetes eléctricos y bicicletas eléctricas modificados para superar sus características técnicas originales. Estas transformaciones, que alteran la velocidad, potencia o incluso la fuente de energía del vehículo, pueden generar vehículos que se mueven a velocidades muy superiores a las permitidas para VMP, o que emplean motores de combustión con emisiones, ruido y riesgos mecánicos adicionales.

Interior explica que “la Guardia Civil advierte de que la manipulación o transformación de bicicletas y patinetes eléctricos para incrementar su potencia o velocidad, sin la correspondiente homologación, constituye una práctica ilegal y un serio riesgo para la seguridad vial. Estos vehículos no han superado los ensayos técnicos de frenado, estabilidad ni seguridad estructural que garantizan un uso seguro en la vía pública”.

Es algo que suele ocurrir. Cuando alguien modifica un vehículo de estas características, suele hacerlo para aumentar su rendimiento, pero no tiene en cuenta que incluso si el motor puede operar a una mayor potencia, el resto de elementos no están diseñados para soportarlo. Así, la estructura puede no tener la rigidez adecuada, los frenos no ser eficientes a partir de cierta velocidad, etc.; lo que constituye un peligro importante.

Legalmente, circular con un VMP modificado puede implicar múltiples sanciones: desde multas económicas por no contar con seguro o registro, hasta la investigación penal por conducción sin permiso, como ocurre cuando un usuario carece de puntos o licencia válida.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España