Confirmado por la DGT: el examen de conducir se puede hacer con coche de cambio automático

La DGT cuenta con una norma que permite a los aspirantes a sacarse el carné de conducir hacer el examen práctico con un coche con cambio automático.

Uno de los desafíos a los que se enfrentan los aspirantes a la obtención del carné de conducir está en el control y buen uso de las marchas del coche. Por eso, en la mayoría de autoescuelas los coches tienen una transmisión manual, porque es la mejor forma de aprender y porque te acredita a conducir todos los vehículos. Eso sí, la DGT también permite hacer el examen con un coche automático.

Resulta que esta es una excepción no muy conocida, pero que recoge la normativa actual. Y es que Tráfico permite realizar las pruebas prácticas para el permiso de conducir con un coche automático, aunque con una restricción que se conoce como Código 78.

El Código 78 y la restricción de conducir coches manuales

Se trata de una anotación administrativa que la DGT imprime en el reverso del carné de conducir y que indica que el titular de ese permiso solo está autorizado a conducir vehículos que estén equipados con una caja de cambios automática.

Esto significa que puedes evitar una de las dificultades de aprender a conducir, el cambio manual, pero que no podrás llevar este tipo de vehículos de forma legal. Así al menos lo dicta la normativa, ya que si te pillan conduciendo un coche manual con un carné con Código 78 te expones a una multa de 200 euros que no conlleva pérdida de puntos.

Este parece un primer paso para que en un futuro los coches que se conduzcan en las autoescuelas sean híbridos y eléctricos. Y es que este tipo de motorizaciones no equipan cajas de cambio manuales, por lo que la única opción es conducir como un coche automático tradicional.

Eso elimina la necesidad de aprender a conducir con un manual si luego solo vas a conducir un coche eléctrico o un híbrido. En cambio, hoy por hoy, y salvo que tengas previsto conducir solo automáticos, lo más recomendable es sacarse el carné de forma tradicional, es decir, con un coche con cambio manual.

Cómo son los exámenes para obtener el carné de conducir

Obtener el carné de conducir en España exige superar dos pruebas que la Dirección General de Tráfico establece como obligatorias para verificar que el aspirante tiene los conocimientos y las capacidades necesarias para conducir de forma segura.

El primer requisito es que el aspirante debe cumplir la edad mínima exigida por la normativa (18 años), aunque puede presentarse al examen teórico hasta tres meses antes de cumplir esa edad siempre que luego complete el trámite dentro del plazo legal.

Otro requisito esencial es contar con un informe de aptitud psicofísica emitido por un Centro de Reconocimiento de Conductores autorizado. Este certificado, que acredita que el aspirante reúne las condiciones físicas y mentales para conducir, tiene una validez de 90 días, y la solicitud para presentar el examen debe realizarse antes de que expire.

También hay que presentar la documentación requerida para la solicitud, que incluye el impreso oficial de solicitud de pruebas de aptitud, la declaración de no estar privado del derecho a conducir por resolución judicial o administrativa y el justificante de pago de las tasas correspondientes.

Llegados a este punto, el aspirante se enfrenta ahora a dos exámenes, uno teórico y otro práctico de circulación en vías abiertas. La prueba teórica está pensada para evaluar los conocimientos del aspirante sobre normas de tráfico, señales, situaciones de riesgo y reglas de seguridad vial.

El examen realiza en un centro autorizado de examen de la DGT y consiste en un cuestionario tipo test de 30 preguntas, cada una con varias opciones de respuesta, de las cuales solo una es correcta. El aspirante dispone de 30 minutos para responder a todas las preguntas. Para aprobar, no puede cometer más de tres errores. Una vez superado el examen teórico, la DGT guarda la validez de ese aprobado durante dos años.

La prueba práctica es el segundo paso y consiste en demostrar en condiciones reales que el aspirante sabe conducir un vehículo en base a las normas de circulación vigentes. Esta prueba se realiza en circulación normal, acompañado de un examinador de tráfico que evalúa la capacidad del candidato para conducir el coche en distintas situaciones.

Si el aspirante suspende alguna de las pruebas, la DGT permite realizar dos convocatorias en total con la misma presentación y el pago de una sola tasa. Por ejemplo, si se suspende primero el teórico y luego el práctico, el carné no se aprueba y es necesario pagar de nuevo para abrir otras dos oportunidades.

En cuanto a la gestión administrativa, una vez superadas ambas pruebas, la DGT expide un permiso provisional que habilita para conducir dentro de España mientras se gestiona y envía a domicilio el carné definitivo.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España