Reportaje

El bolardo asesino de Valladolid: 30 coches destrozados

Rodrigo Fersainz

04/10/2012 - 17:14

El bolardo asesino de Valladolid es el más famoso de todos los sistemas que hay en España para regular los accesos a calles y aparcamientos. ¿El motivo? En torno a 30 coches destrozados... y un pulso interminable entre el Ayuntamiento, la oposición y los afectados.

Son más modernos, estéticos y sofisticados que las vallas móviles. Sirven para cortar el acceso a calles, plazas y aparcamientos y tienen la gran ventaja de que pueden ser controlados a distancia, de forma automática o manual. Pero el hecho de que estos bolardos 'asesinos' como el de Valladolid se escondan en el suelo y en ocasiones no dispongan de células de presencia (las que impiden, por ejemplo, que una puerta automática se cierre justo cuando está pasando un coche) ha dado más de un disgusto en la ciudad, donde ya se han contabilizado en torno a 30 coches afectados.

Los sistemas automáticos de control de acceso a calles y aparcamientos han proliferado en los últimos años por toda España, pero el hecho de recibir en la redacción de AUTOBILD.ES el correo electrónico de un lector fue lo que nos puso tras la pista de este caso tan particular. Al parecer, en casi todos los casos, el cuadro es similar: al intentar entrar en el aparcamiento que hay en ese lugar, el vehículo se encuentra sobre el dispositivo en el momento que este se eleva, lo que se suele traducir en un cárter roto y una gran mancha de aceite desparramado por la calzada.

‘‘Desde que el semáforo se pone en rojo, hay seis segundos para poder pasar’’

El destrozo mecánico es enorme, pero el Ayuntamiento de la capital vallisoletana, de quien depende este bolardo, no se responsabiliza de los daños, pues según su consejero de Seguridad y Movilidad, Manuel Sánchez, "la señalización es correcta". En su opinión, “la visibilidad del semáforo, una vez que se efectúa el giro para entrar en la calle Manzana desde la Plaza Rinconada, es suficiente” y, además, unos metros antes, “los conductores tienen una señal que advierte de esta incidencia”. Desde el Consistorio no se plantean sustituir los bolardos por otros elementos como una barrera fija, “por cuestiones de peligrosidad, estética y espacio físico”. Es más, consideran que “como prueban las cámaras de seguridad”, la culpa es de quienes avanzan en rojo.

Los bolardos de la discordia. Habrían podido perpetrar casi una treintena de incidentes.

Del grupo de Facebook a la ‘guasa’ de Twitter

Aunque oficialmente el Ayuntamiento asegura que solo ha recogido “seis quejas”, el grupo de Facebook 'Bolardo Fans Valladolid' habla de una treintena de afectados y tiene una legión cercana a los 500 seguidores. Twitter también ha recogido numerosos chistes, versos y chascarrillos sobre un asunto que, bromas aparte, podría estar perjudicando a la empresa concesionaria de un parking “al que da miedo entrar”, según otras fuentes consultadas por esta publicación.

Aunque nadie sabe a ciencia cierta cuántos bolardos de este tipo hay plantados a lo largo y ancho de la geografía española, da la impresión de que no existe otro que haya levantado semejantes pasiones... ni provocado tantas averías mecánicas como el de Valladolid, a pesar de estar situados en calles con mucho menos tráfico que otras ciudades con un mayor parque automovilístico, como Madrid y Barcelona. Sea como fuere, el caso es que algo debe de fallar cuando hay tantos vehículos siniestrados en un mismo punto. Sin embargo, nadie tiene previsto jubilar el bolardo de la discordia... por el momento.

El caso particular de nuestro lector

José Luis Aguado es una de las ‘víctimas’ del bolardo 'asesino' de Valladolid. Aunque corrobora que el lugar “está señalizado” y que las grabaciones de seguridad probaron que el semáforo se encontraba en rojo cuando él entró, cree que hay “demasiada información” y que si alguien cruza en ese momento el paso de cebra, acapara toda la atención del conductor, con lo que es muy fácil saltarse el disco. En su caso concreto, dejó pasar a un par de viandantes sin perder de vista la iluminación ni el piloto verde que indicaba que el aparcamiento estaba libre en una calle totalmente despejada. 

Esta fue la avería que le produjo el bolardo al Smart Fortwo de José Luis.

Por último, cedió el paso a un tercero, y, a continuación, “con la mayor prudencia posible”, avanzó despacio “sin ser consciente en ningún momento de que la luz había cambiado a rojo ni de estar haciendo algo mal”... hasta que oyó un estruendo. El ‘ataque’ del dispositivo le produjo una avería cuantiosa (3.000 euros) en su cuidadísimo Smart Fortwo. Con todo, nuestro lector se considera afortunado, ya que el motor de este modelo es centraltrasero, así que el alzamiento del bolardo ‘solo’ le afectó al paragolpes de delante, las luces antiniebla y la dirección, pero no al propulsor propiamente dicho.

Fotos: PSOE de Valladolid, PP de Valladolid, José Luis Aguado.

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Rodrigo Fersainz

Redactor jefe de Reportajes, Competición y Motos

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