Alcoholímetros de aproximación: el arma secreta de la DGT para medir el nivel de alcohol sin soplar

No es nueva, pero por poco conocida lo parece. Su nombre oficial es alcoholímetro de aproximación y es la forma que tiene la DGT de comprobar si un conductor ha bebido alcohol sin hacerle soplar
Si preguntáramos, incluso si lo hiciéramos en un foro de expertos, cuáles son los métodos que emplea la Dirección General de Tráfico (DGT) para comprobar si alguien conduce bajo los efectos del alcohol habría dos respuestas: una los test en aire y otra los test en sangre. Ambas son correctas pero hay una tercera no tan conocida: los alcoholímetros de aproximación.
Este herramienta es tan desconocida que en muchos medios de comunicación ha sido tildada de "nueva", pero tras hablar con responsables de Tráfico nos han confirmado que no es así, que forma parte de sus equipos de trabajo desde hace años, solo que apenas se utiliza.
Así funcionan los alcoholímetros de aproximación
También conocidos como indiciarios, los alcoholímetros de aproximación detectan la presencia de alcohol en el organismo sin que el conductor tenga que soplar. Tal y como explica en el vídeo un agente de Tráfico de la Guardia Civil, para que el aparato registra resultados es suficiente con acercarlo a la persona y que esta comience a hablar.
El procedimiento en muy sencillo. Los agentes acercan el dispositivo a la boca del conductor y le realizan una serie de preguntas rutinarias: cómo se llama, cuántos años tiene, a dónde iba o de dónde venía... Con esta cercanía, en pocos segundos el etilómetro muestra en pantalla el resultado del análisis y lo deja plasmado en un ticket de papel (exactamente igual que los alcoholímetros convencionales).

Dado que el resultado del alcoholímetro de aproximación (prueba pasiva) no es concluyente, en caso de que el resultado sea positivo será necesario recurrir a una prueba más precisa, que suele ser el análisis para medir la cantidad de alcohol en sangre.
Ante una prueba pasiva positiva, los agentes explican al conductor que debe pasar por la analítica de sangre. Si este accede voluntariamente es trasladado al centro médico; si se niega, será necesario solicitar la autorización judicial. Este trámite es sencillo ya que la prueba pasiva es suficiente para que el juez acepte. "Una prueba pasiva positiva siempre es positivo en sangre", explica el agente.
En este punto, es importante recordar que la negativa a realizar la prueba de alcoholemia, ya sea en aire o en sangre, es delito y se sanciona con entre 6 meses y 1 año de prisión.
Resultados menos precisos
Una de las razones por las que los alcoholímetros de aproximación se emplean en contadas ocasiones es porque su resultado no es tan concluyente como los medidores tradicionales. "El resultado de estos etilómetros es solo indiciario", indican fuentes de la DGT consultadas. Es por eso que "se utilizan muy poco y en casos muy concretos".
Esos casos concretos, en realidad, se reducen prácticamente a aquellos en los que los conductores que deben pasar el control de alcoholemia sufren problemas respiratorios (asma es el más frecuente) y no pueden soplar. En algunas demarcaciones comentan que suelen recurrir a los alcoholímetros de aproximación en casos de accidente de tráfico en los que las lesiones impiden a los conductores realizar la prueba convencional.

En conversación con fuentes de la DGT la siguiente pregunta es: ¿cuántos alcoholímetros de aproximación tiene a su disposición la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil (ATGC)? "No hay un dato", responden. Tampoco nos han podido indicar en qué demarcaciones se emplean.
Preguntamos a fuentes de policiales locales de Madrid que confirman que ellos tampoco cuentan con este tipo de etilómetros entre sus equipos. Entonces, ¿qué pasa cuando un conductor presenta síntomas de embriaguez pero alega que no puede soplar por problemas respiratorios? Nos explican que, es "muy difícil" que una persona no puede realizar la prueba tradicional ya que el tiempo de expiración es corto.
Las multas que pueden poner poner
En cuanto a los resultados y sus consecuencias no hay diferencias entre un alcoholímetro de aproximación y un etilómetro convencional.
El resultado será positivo si la pantalla del dispositivo muestra un resultado superior a 0,25 mg (0,15 mg si se trata de conductores noveles o profesionales). En unas semanas/meses, en el momento en que entren en vigor las nuevas tasa de alcoholemia que prepara la DGT, se considerará que el conductor está cometiendo una infracción grave si supera 0,1 mg, con independencia del tipo de conductor.
Las sanciones son las que muestra esta tabla:
Advierten desde la DGT de que este pequeño margen no debe dar confianza al conductor. "Es una tasa que equivale a 0,0, no permite beber nada de alcohol", ha dicho el director general de Tráfico, Pere Navarro. "No hemos impuesto una tasa 0,0 por temas normativos, podría crearnos algún conflicto", añade.
Agradecimientos a Bernardo Hernández por el vídeo y las fotografías.