He probado el Skoda Superb TDI 193 4x4 2025, un modelo que "parece de otro tiempo, pero se trata de una versión presente y con mucho futuro"

El Skoda Superb TDI 193 4x4 2025 de esta prueba es una bestia para hacer viajes sin fin. Es diésel, por lo que "parece de otro tiempo", pero poder ver una autonomía de más de 1.000 km, por desgracia, es una pasada.
Los coches híbridos están genial. Y también los eléctricos. Pero puede que seas de esos que no necesita este tipo de soluciones. Y también puede que a lo que le vayas a sacar partido es a un motor diésel al que vas a hacer kilómetros y kilómetros.
El Skoda Superb TDI de 193 CV de esta prueba y que tengo entre manos quizá ha nacido para ti. Su motorización está asociada a la tracción integral y trae el acabado Laurin&Klement, la tope de gama. Puede que esta versión no sea lo que busques y te conformes con un acabado más bajo, pero fiel a la línea de Skoda ofrece mucho por un precio coherente con el pack final. No es barato: esos tiempos quedaron atrás.

Y eso se nota en un interior que es de los más amplios de la categoría, especialmente en las plazas traseras, a las que llegaré en un momento porque por ahora me quedo delante.
Acomodado en unos asientos con masaje y múltiples regulaciones, disfruto de una pantalla de 13" (de 10 en otros acabados) con un sistema lógico y fácil de manejar. Una de las cosas que me han gustado es que siempre tienes visible accesos directos programables que puedes necesitar, por lo que no te pierdes en infinitos menús.
También me gustan los Smart Dials, tres controles giratorios multifunción. Los de los lados sirven para controlar la temperatura, sincronizar las zonas de climatización o ajustar los asientos climatizados. La del medio puede tener hasta seis funciones (o solo una; es configurable) entre las que destacan el volumen de la radio, el caudal del aire, el modo de conducción o incluso el zoom del mapa.
Y ya paso a la zona trasera. Accedo a través de una puerta enorme que se abre bastante. Ahí dentro me recibe una banqueta grande, cómoda y de postura relajada que saca lo mejor de sí jugando en equipo con el brutal espacio para la piernas.
En marcha este Skoda Superb TDI 193 4x4 de la prueba me ofrece esa sensación de aplomo y calidad de rodadura habitual en la marca últimamente. No es el más suave y silencioso del mundo, pero no está nada mal. El motor empuja con fuerza, gasta muy poco (en la zona alta de los cuatro litros por autopista) y te permite mantener cruceros ágiles sin esfuerzo.

En cuanto a la dinámica, el Skoda Superb, con una batalla de 2,84 metros y una longitud que se queda a 90 mm de los cinco metros, no le puedes pedir las prestaciones de un Fabia RS (que en paz descanse), pero si circulas por carreteras de cualquier tipo con buen asfalto y curvas de radio amplio, tendrás un aplomo y unas sensaciones tan satisfactorias que no querrás bajarte ni cuando tengas que repostar, más de 1.000 km después de la última vez.
Valoración
Nota 8.5
Cada vez es más raro encontrar marcas que ofrezcan una alternativa necesaria para muchos conductores. Arrancar y ver una autonomía de más de 1.000 km recién repostado es una pasada, como lo es su consumo y su calidad de rodadura. Muy bueno.
Lo mejor
Brutal espacio para la piernas en las plazas traseras. Autonomía de más de 1.000 km. Consumo. Calidad de rodadura.
Lo peor
Precio
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Luis Guisado
Webmanager
Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.
