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Prueba

Prueba del Porsche 718 Cayman GT4

Atmosférico y manual. Perfecto
Nota

8

Un nuevo integrante de la familia GT atmosférico y manual. ¡Genial!

Cuando me enfrento a algo como una prueba del Porsche 718 Cayman GT4, siempre tengo esa sensación de no saber qué va a pasar, una especie de incertidumbre, pero no acerca del coche, sino de mí mismo.

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Verás: el Porsche 718 Cayman más radical es un integrante de la familia GT de Porsche. Eso quiere decir que comparte linaje con dos de los coches deportivos más brutales del panorama automovilístico, como el Porsche 911 GT2 RS (prueba) o el 911 GT3. Palabras mayores.

Por eso, como te decía, tengo cierta inquietud al afrontar esta prueba. Entre otras cosas porque estoy en el circuito de Knockville, un trazado pequeño, ratonero, con rectas cortas y de apenas dos kilómetros. Y además está en Escocia. ¿Sabes eso que dicen de que por esta zona llueve bastante? Tienen razón.

El asfalto aún está seco, pero tras unos nubarrones negros, negros, el sol lanza sus últimos rayos y mi instructor me avisa. "Vamos alla". El corazón se me acelera y me lanzo al bacquet de un precioso GT4 Racing Yellow con paquete Clubsport: extintor, jaula de seguridad y estos espectaculares asientos deportivos que me recogen el cuerpo a la perfección.

Como me encuentro yo al volante. Todo queda a mano y me resulta familiar. Bueno, hay alguna novedad. Como seguramente ya sepas, dentro del Porsche 718 Cayman GT4 2019 hay una palanca de cambio con números del 1 al 6 y un pedal a la izquierda del todo que en algunos lugares llaman embrague. Sí, lo has adivinado: estoy a punto de conducir un deportivo manual.

Y no solo eso: la prueba del Cayman GT4 también es especial porque lo que tengo detrás de mi espalda es un 4.0 de seis cilindros (bóxer, por supuesto) con 420 CV, 420 Nm y capaz de alcanzar 304 km/h. No está mal esta receta para empezar el día...

Empieza la prueba: el 718 Cayman en circuito

Manos a la obra. Tras un par de vueltas de instalación, Patrick, quien me precede con un 911 GT3 RS para hacer de liebre y marcarme el camino, empieza a subir el ritmo. Yo, que no soy un tipo circuitero, me encuentro cómodo: el coche entra por donde le pido, sigue la trazada sin una mala manera y solo si me excedo con el gas parece que la trasera me quiere adelantar. Pero no lo hace, más que nada porque nos han pedido no desconectar el control de estabilidad. ¿Están locos? ¡Ni pensaba!

Llego al final de recta rozando los 200. Un pisotón al freno y el coche reduce su velocidad impasible. Ni cabeceo, ni balanceo: simplemente te centras en la trazada. Tus deseos son órdenes. Le pides que gire, y gira. Que frene, y frena. Es un coche que te hace sentir mejor conductor de lo que eres en realidad.

Por ejemplo, hace el punta-tacón por ti, aunque los pedales tienen la posición y el tacto perfecto para que si eres como yo y decides hacerlo tú mismo, no falles casi ningún cambio.

Vídeo: Porsche 718 Cayman GT4 

Hablando del cambio, es de lo mejorcito que he probado últimamente. Estamos en una era en la que los automáticos están ganando la batalla a los manuales, por lo que siempre es una más que agradable una configuración así. Su manejo es rápido, más que preciso y sin duda espectacular. 

El circuito sigue, y también la prueba del Porsche 718 Cayman GT4. La primera curva a derechas es ciega y hace un tobogán que me lleva a otro giro a derechas en el que hay que pisar el piano para seguir la mejor línea. Desde ahí, un par de giros más para encarar una chicane que te lanza a una corta recta en la que llegas más allá de los 170. 

El set-up de la dirección y la suspensiones te permite apurar la frenada con confianza. El tren de rodaje deportivo está rebajado 30 mm, pero además las llantas de 20 pulgadas con neumáticos UHP se encargan de que todo se mantenga pegado al suelo.

Pegado al suelo, al menos a velocidades medio normales, porque es capaz de alcanzar los 304 km/h, momento en el que el difusor trasero junto con el alerón añaden 122 kg al eje posterior.

A 200 km/h genera 12 kilos solo el alerón trasero, algo de lo que saco partido en una larga a izquierdas que termina en una horquilla que da paso de nuevo a la recta de meta. 

Atmosférico y manual. Perfecto

Y vuelta a empezar: frenar lo más tarde posible y dar gas mientras quitas dirección. El sonido que entra en el habitáculo es espectacular y salvaje cuando superas las 7.000 vueltas... Me quedaría aquí todo el día.

Finalizar la prueba del Porsche 718 Cayman GT4 es duro. Mucho. Me bajo del que puede ser uno de los mejores coches del año y no lo digo solo porque sea un loco apasionado y enfermo de Porsche (que también), sino por que los ingenieros de Stuttgart han conseguido lo que parecía imposible: un deportivo de la vieja escuela, ligero, atmosférico y manual.

 

 

Conclusión

Lo mejor

Motor atmosférico, cambio manual, comportamiento dinámico

Lo peor

¿Cómo? ¿En un Porsche 718 Cayman GT4? ¿De verdad? ¡Nada!

Y además