Ya hemos probado el Opel Frontera 1.2 DI Turbo Hybrid 48V: bueno, barato y versátil

Opel imita a Dacia y coloca el nuevo Frontera en los concesionarios. Como 1.2 Hybrid, es económico, versátil y bueno, tal como demuestra la primera prueba de AUTO BILD.

El Opel Frontera es un modelo completamente actual, y al mismo tiempo un viejo conocido. Tiene una presencia imponente, pero su precio es ridículo. Está fabricado de forma sencilla, pero tecnológicamente, este Opel es totalmente moderno.

Diseño

Las superficies verticales y la carrocería elevada hasta el final permiten un buen aprovechamiento del espacio en este SUV. Como resultado, el Frontera, con una longitud exterior de casi 4,40 metros, está bien organizado por dentro. El conductor y los pasajeros encuentran un espacio razonablemente amplio en sus plazas, sin necesidad de hacer concesiones ni siquiera a la altura de las rodillas. 

Gracias al principio “Intelli”, los asientos de la primera fila se adaptan cómodamente al cuerpo. Sin embargo, su base es corta, y por ello se paga un extra. 

La parte trasera ofrece espacio suficiente incluso para pasajeros de 1,94 metros. No obstante, las molduras artificialmente ensanchadas de los umbrales molestan bastante al salir del vehículo.

Hasta 1.600 litros pueden cargarse tras el portón trasero; con el respaldo trasero sin plegar (¡muy fácil de manejar!) se dispone de al menos 460 litros. Bajo el piso del maletero hay además un compartimento especialmente grande. Pero los escasos 1.250 kilos de capacidad de remolque no encajan en absoluto con las cualidades robustas del vehículo.

Cockpit

Sin adornos, sin materiales bonitos: el salpicadero es despejado y con superficies plásticas. Opel ha dejado su típica y astuta firma de marca. Por ejemplo, unas correas elásticas en la consola central sujetan papeles o una tableta, una robusta manilla abre la puerta del coche, y una llave tradicional arranca el motor.

El concepto de manejo ha sido diseñado por Opel de manera intachable, aunque resulta inusualmente reducido. Los asistentes de conducción, como la advertencia de velocidad y el asistente de carril, pueden desactivarse mediante botones propios físicos. Solo unos pocos niveles de menú se manejan a través de la pantalla táctil; la climatización se controla mediante un grupo de botones en la consola central. En la versión básica, el sistema multimedia simplificado requiere conexión con un smartphone; en resumen, un enfoque refrescantemente simple, que distrae mucho menos que la mayoría de los sistemas “completamente digitales” tan de moda ahora.

Motor y consumo

Los 136 CV proceden de una combinación de motores (un tricilíndrico de 1,2 litros trabaja junto a un sistema eléctrico de 48 voltios) que no impulsan el coche de forma desbordante, pero sí razonablemente ágil. A baja velocidad y con una aceleración suave desde parado, puede moverse incluso eléctricamente; poco después arranca el motor turbo de gasolina, claramente audible.

El sistema transmite la fuerza a través de una caja de cambios de doble embrague controlada electrónicamente y, gracias a su programación conservadora, permite una conducción sorprendentemente eficiente: menos de cinco litros cada 100 kilómetros son fácilmente posibles; en la prueba, el consumo medio del 1.2 fue exactamente de 6,4 litros de gasolina cada 100 km.

Comportamiento

Hasta aquí, todo está dentro del nivel correspondiente y es positivo. Sin embargo, nos ha desconcertado el variado paisaje sonoro del sistema híbrido. Desde el silbido del motor eléctrico, pasando por el zumbido del tricilíndrico, el soplido del aire de sobrealimentación, el ocasional aumento de revoluciones del motor térmico hasta los ruidos del tren de transmisión: está todo incluido. 

Una lástima, porque por lo demás, el coche no es para nada ruidoso o estresante, rodando incluso con notable suavidad. Aquí ayudan los neumáticos de 16 pulgadas “blandos” en formato 215/65 y una suspensión que responde con sensibilidad. El Frontera filtra bien los baches grandes de la carretera, los pequeños bordes apenas se perciben en el interior, y las irregularidades desaparecen gracias a los flancos altos de los neumáticos.

Con 1343 kilos, el tracción delantera tiende pronto al subviraje y, en cambios bruscos de dirección, el ESP actúa con firmeza. Nuestra prueba de frenado arrojó distancias de detención solo promedio, consecuencia de los neumáticos con flanco alto y superficie de baja resistencia a la rodadura. Sin embargo, la tracción, la sensación de la dirección y la estabilidad en línea recta del Frontera están en consonancia con su tamaño, potencia y categoría de precio.

Desde algo más de 25.000 euros tienes un Frontera automático de 136 CV, a los que se suman dos paquetes opcionales de equipamiento. En ellos se incluyen, por ejemplo, los asientos especialmente contorneados o el sistema multimedia con pantalla grande. Además, Opel incorpora comodidades como calefacción en los asientos o una cámara de marcha atrás.

Pero atención: eso es todo. Especialmente en lo que respecta a los asistentes de conducción (solo hay frenada de emergencia y mantenimiento de carril), la oferta es escasa. El lujo como la realidad aumentada brilla por su ausencia, y echamos en falta extras “modernos” como un head-up display o un mapa de navegación en el cuadro de instrumentos.

Factores para decidir la compra

El Frontera ofrece una experiencia agradablemente sencilla. El coche es cómodo, ahorrador y sin complicaciones en su uso diario. Le perdonamos el peculiar paisaje sonoro, sobre todo, porque es barato de adquirir y mantener.

Valoración

Nota 7.5

Lo mejor

Precio y costes de mantenimiento, consumo reducido, comportamiento y prestaciones correctas, practicidad. 

Lo peor

Algunas carencias en acabados y equipamiento. Frenada solo correcta. 

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