Prueba

Hyundai i30 1.6 CRDI: cómodo y poco gastón

Kike Ruiz

28/03/2012 - 11:07

Después de que la firma coreana presentara en sociedad a su nuevo i30, en AUTOBILD.ES ya hemos podido probar a fondo el Hyundai i30 1.6 CRDI de 110 CV: suma un comportamiento cómodo y un gasto mínimo.

El nuevo Hyundai i30 1.6 CRDi promete. Después de su puesta de largo, tenía muchas ganas de ponerme al volante de una de las versiones que seguramente se lleve la mayor parte de las ventas. ¿Supondrá esta segunda generación del compacto coreano una nueva revolución?

Con esa ideas rondándome la cabeza, me pongo al volante. Su estética exterior, que le asemeja con el Hyundai i40 en el frontal, logra un impacto visual muy convincente. Pero claro, obviamente, no solo de 'imagen' vive el coche, así que no dudo en dar vida al motor 1.6 CRDi que llevo delante y ver qué me ofrece.

Es la variante intermedia de la gama (por debajo hay un 1.4 de 90 CV y por encima un 1.6 de 128), un bloque que, en sus primeros compases, me está gustando por sus buenos modales. También es verdad que esas maneras vienen favorecidas por un habitáculo que está sorprendentemente bien aislado. No te voy a decir que lo pueda comparar con el silencio de un A3 (nuevo Audi A3 2012), pero es realmente agradable el poco ruido que se cuela dentro.

En general, todo en el nuevo Hyundai está pensado para el confort, porque las suspensiones se 'tragan' de maravilla las irregularidades del asfalto y hacen que el Hyundai i30 1.6 CRDi parezca deslizarse con enorme facilidad sean cuales sean las condiciones del asfalto. Esta característica supone que este Hyundai no sea una fiera en los fuertes cambios de peso, pero una vez apoyado, el chasis sabe mantener bien la trayectoria y se muestra noblote (eso sí, no llega a la agilidad de un Seat León (comparativa Seat León/Renault Mégane) o un Ford Focus.

Capítulo aparte merece la dirección: el nuevo Hyundai i30 estrena el 'Flex Steering', que no es otra cosa que un sistema que endurece la dirección en función de tres modos a elegir: Comfort, Normal y Sport. El primero solo te lo recomiendo para aparcar o hacer maniobras, ya que ofrece demasiada asistencia. Para un uso en ciudad, me gusta el modo Normal y para conducir fuera de ella me quedo con el Sport. Este último no es que sea la panacea, porque no deja de ser una dirección eléctrica, pero su dureza me parece acertada. ¿Precisión? Mejora al anterior i30, pero se sigue quedando atrás de la de un Mégane, por ejemplo.

Antes te hablaba del comportamiento del motor 1.6 CRDi. Ahora te digo más: con el pie a fondo no te esperes gran cosa. Su curva de revoluciones no tiene escalones y estira bien hasta las 4.500 rpm, pero no es un velocista y, aunque las relaciones del cambio están bien escalonadas, su fuerte no es esprintar: es un corredor de fondo. De eso te darás cuenta porque sus 50 litros de depósito se estiran hasta cubrir una distancia de casi 1.000 kilómetros (su consumo es de 5,1 l/100 km).

Me falta hablarte del espacio interior: con una batalla de 2.650 metros sabe aprovechar bien los centímetros y deja un buen espacio en las plazas traseras (no hay túnel central, por lo que la plaza del medio no es tan incómoda). Echo en falta unas salidas de aire para esta zona, aunque eso ya sería para nota. Me conformo con sus grandes bolsas en las puertas y unos respaldos que no sujetan del todo mal la espalda para ser los de la segunda fila.

En cuanto a maletero, más de lo mismo: el Hyundai i30 no marca un hito en el segmento, pero está bien solucionado, con 378 litros. Del equipamiento, tengo una queja: no hay opciones disponibles, por lo que olvídate de personalizar el acabado que elijas.

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Kike Ruiz

Redactor de AUTO BILD

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