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BMW X1 28i, ¿diésel o gasolina?

Nacho de Haro

El BMW X1 28i ha dado un vuelco a la historia con su motorización: cuatro cilindros con turbo en lugar de seis cilindros. ¿Qué opción será mejor: el BMW X1 gasolina o el BMW X1 diésel?

¿BMW X1 gasolina o diésel? Seguramente ésta es una de las preguntas recurrentes que se hacen los futuros compradores del pequeño SUV alemán. Y la verdad es que cuando miras los registros obtenidos por el BMW X1 28i te preguntas si los motores de combustión de toda la vida están viviendo sus últimos días. Si le echas un vistazo a los últimos todocaminos premium de otros fabricantes, te darás cuenta enseguida de que existe una tendencia clara al 'downsizing' (comparativa BMW X1 contra Volkswagen Tiguan).

En un intento casi desesperado por rebajar las cifras de consumo y cumplir con la cada vez más exigente normativa de emisiones europea, las marcas han optado por reducir drásticamente la cilindrada de sus coches. Está claro que, al menos teóricamente, eso reduce el peso del motor y la fricción interna… Por no hablar de que da mayor libertad de movimiento a los ingenieros para jugar con el proceso de combustión interna, las emisiones del escape y el rendimiento de la mecáncia.

Yo creo que la cosa está clara: mientras que la reducción del número de cilindros conlleve una rebaja sensible del consumo de combustible y de los impuestos que pagan los conductores, no va a haber nadie en contra de esta tendencia. Lo que no tengo tan claro es que esta tendencia le vaya a hacer mucha gracia a los amantes del mundo del motor, si la amputación de cilindros merma la diversión al volante y ese sonido tan característico que emiten las mecánicas de seis cilindros. Y es que, para muchos de estos fans de las cuatro ruedas, pasar de un refinado seis cilindros a una baratija de cuatro supone una auténtica blasfemia.

A pesar de esto, en el BMW X1 le han echado coraje al asunto (vídeo BMW X1) y han puesto un cuatro cilindros. El exitoso modelo fabricado en Leipzig no va a ser un coche que se compre la gente para ser el centro de las miradas, ni para que tu vecino te observe salir del garaje muerto de envidia. El BMW X1 28i es, en cambio, un auténtico SUV con mucha tela que cortar: comparado con su predecesor de seis cilindros, el novato demuestra su superioridad con un 13% más de par motor. Tiene, a pesar de que su potencia es un 5%, 4 km/h más de velocidad máxima, llega a los 100 km/h un 10% más rápido y, para rematar la faena, le resta un 16% a las cifras oficiales de consumo y emisiones de CO2 de su predecesor.

Todo esto, unido a que la cilindrada del BMW X1 28i se ha reducido un tercio, rebaja el impuesto de matriculación del 14,75 al 9,75% Así que argumentos no le faltan a los ingenieros bávaros para justificar este recorte de cilindros. De hecho, lo más probable es que esta configuración de motores se extienda por toda la gama de productos. Si eres de los que todavía tienen en mente los antiguos gasolina turbo, esos que al arrancar se dejaban la piel en el asfalto, entonces te vas a quedar prendado del nuevo X1 28i. Y es que su motor se comporta de maravilla: a partir de las 1.000 vueltas tira con todas sus ganas, sin dar la lata ni vibrar. A partir de los 1.100 notas el viento en popa, y a partir de los 1.300 vueltas vas ya a toda vela.

Hasta las 5.000 vueltas tienes muchas revoluciones que aprovechar y, además, si eres de los que les da pereza cambiar de marcha, puedes llegar a las 6.000 revoluciones sin que el motor apenas se queje. En cambio, si sabes engranar las marchas como un auténtico profesional, te verás a 100 km/h en apenas seis segundos: está claro que este cuatro cilindros no tiene nada que envidiar a nadie. Es un acierto total y demuestra una vez más el buen hacer en lo que a motores se refiere de la casa germana.

Mucho más importante que este derroche de potencia es la enorme diversión que proporciona este coche sin demasiado ajetreo ni trabajo de embrague. Esa desenvoltura es lo que le da a los modernos motores diésel turbo ese empuje ganador. Y es precisamente esa potencia la que se disfruta en el BMW X1 28i. Al igual que en el BMW X1 23d, se puede navegar con total calma bajo de vueltas sabiendo que, cuando tengas que pisar el acelerador y lanzarte a por todas, el coche va a responder sin problemas. Se podría calificar a este modelo como el 'rey de las recuperaciones'.

Eso es algo que tranquiliza, y mucho, cuando quieres adelantar con total seguridad en una carretera secundaria o conquistar un puerto de montaña con un estilo deportivo… Y sin reducir de marcha. Es algo que, en cualquier caso, proporciona enormes dosis de diversión y ahorra gasolina: te recuerdo que el seis cilindros del 28i no era capaz de hacerlo, ni mucho menos.

Ahora ha llegado el momento de que te cuente todos los trucos que este motor turbo denominado 28i utiliza para empujar con mayor potencia (y un retardo mínimo) que la variante de seis cilindros. El secreto reside, principalmente, en que los canales de escape se dirigen desde los cilindros por separado al turbocompresor, de modo que se aprovecha de un modo óptimo el flujo de los gases.

El BMW X1 28i, al igual que el 23d, consigue así un empuje muy potente a bajas revoluciones y emula la curva de potencia de los propulsores diésel.

BMW ha llamado a esta tecnología' Twin Power Turbo': pero no te confundas, se trata de una mera estrategia de marketing, ya que, en ningún caso, hablamos de un doble alimentador turbo, como es el caso del BMW X1 23d, sino de uno solo. De uno, eso sí, fabricado con mucha, mucha inteligencia y que deleitará a los más exigentes.

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El BMW X1 28i ha dado un vuelco a la historia con su motorización: cuatro cilindros con turbo en lugar de seis cilindros. ¿Qué opción será mejor: el BMW X1 gasolina