Skip to main content

Prueba

Prueba: nuevo BMW Serie 8

Es el M850i con Carbon Package

La primera de muchas variantes

La prueba del nuevo BMW Serie 8 es la culminación de un proceso largo, y es que hace ya muchos meses desde que nos enteramos de que BMW iba a resucitar uno de los GT más carismáticos de su historia.

El primer BMW Serie 8 se presentó en el salón de Frankfurt de 1989 junto con uno de los modelos que a la larga se han convertido en uno de los mitos del automovilismo: el BMW M3 E30. Sin embargo, a diferencia del Serie 3, el BMW Serie 8 E31 no consiguió sobrevivir a la década de los 90.

Pero aquí estoy yo, a punto de probar el nuevo BMW Serie 8. Sí: parece que BMW se ha apiadado de los aficionados que demandaban un GT de altas prestaciones y que veían en los Serie 6 algo demasiado poco exclusivo.

Además, el nuevo BMW M850i tiene un as en la manga: su desarrollo. Y es que se ha hecho en paralelo al modelo de competición y también al BMW M8, por lo que no puede tener mejor carta de presentación... ni mejores aptitudes.

¿Eso qué quiere decir? Que la prueba del BMW Serie 8 que vas a leer es la de un modelo que se beneficia del saber hacer de la marca de Múnich. Así que vamos a ello.

Prueba del BMW 850i

El interior del nuevo BMW Serie 8 es una pasada: hay tecnología en cualquier sitio: en el tablero de instrumentos, en la nueva pantalla central digital, en las mil maneras de manejar todo el sistema, en el Head-up display en color que muestra información de todo tipo.

Presiono el botón de arranque. Busco la palanca del cambio en ¡cristal! y pongo D. El motor del M850i ronronea mientras no paso de las 1.500 vueltas, pero en cuanto subo el ritmo el V8 se encarga de recordar eso, que es un V8: el ronroneo se convierte en un grito desgarrador.

Este V8 tiene el turbo twin scroll en el centro de la uve, por lo que es más compacto. Eso le ayuda a ahorrar unos buenos kilos de peso para neutralizar los que añade el sistema xDrive de tracción integral. 

Nada más empezar la prueba del Serie 8 más potente por ahora (hablaremos de un nuevo BMW M8 en breve) lo noto ligero. La dirección deportiva mueve el coche con naturalidad y pronto me siento como en casa (de hecho, cuesta casi como una: aquí tienes los precios del nuevo BMW Serie 8).

Así que todo despejado. Piso a fondo... Oh, un momento. Había olvidado decirte que estoy en el circuito de Estoril. ¿Qué mejor lugar para comprobar las buenas aptitudes dinámicas de un coche?

Decía que piso a fondo. Las ocho marchas pasan volando. En seguida me encuentro aplastando el pedal del freno para negociar la primera curva a derechas. La deceleración es espectacular (monta un equipo M Performance de 19 pulgadas), aunque también hay que reconocer que esto no ha hecho más que empezar. Salir de la primera curva  con gas a fondo es un juego. de niños. Si no desconectas el DSC, todo fluye con naturalidad: el volante manda, el eje delantero obedece... y también el trasero. Aquí hay otro as: las ruedas traseras directrices, que hace que sientas que llevas un coche mucho más pequeño y te permite tener la certeza de que en la siguiente curva sencillamente va a entrar.

El eje delantero sigue la trayectoria que le marca la dirección: si un mal ademán. En la siguiente curva paso a modo sport. Llego rápido, así que toca centrarme de nuevo en el pedal del medio. Mismas buenas maneras. Me envalentono y doy gas con más ganas que antes. La trasera se mueve lo justo para que se me acelere el corazón: necesito un poco de volante, pero es tan progresivo que me hace parecer mejor que lo que soy.

No tengo necesidad de ir más allá, así que dejo eso de DSC Off para pilotos de verdad. Yo aquí estoy para probar la dinámica intachable de el rival más duro de los Lexus LC, Mercedes Clase S Coupé e incluso Maserati Gran Turismo. 

Y vaya si la tiene. No balancea ni cabecea gracias a la suspensión puesta a punto en M Performance y la dirección... ya te lo he dicho: precisa, rápida, de lo mejorcito que puedes encontrar en el mercado.

Si entras muy rápido en una curva, notas un ligero subviraje: nada que no pueda solucionar el levantar el pedal del acelerador y quitar un poco de dirección. Todo esto está muy bien, pero lo más seguro es que ningún comprador vaya a probar el nuevo BMW Serie 8 en una pista de carreras. Así que me lanzo a recorrer los alrededores de Lisboa. 

En carretera abierta encuentro al M850i más a gusto que en el circuito... y eso es mucho decir. Tiene una gran batalla, lo que le confiere un aplomo espectacular. En autopistas y secundarias en buen estado no se le pueden poner tachas, y, de nuevo, entra en juego el eje trasero. Las cuatro ruedas directrices simulan una batalla más corta a velocidades de puerto de montaña, por lo que disfrutas de una agilidad impropia de un modelo de este tipo. Y luego, cuando sales a autopista, el sistema simula una batalla más larga, con lo que la estabilidad lineal está fuera de toda duda.

En cuanto al motor del M850i, está muy lleno desde muy abajo; el sonido del motor... bueno, no es un Ford Mustang Bullit (prueba), pero un V8 siempre es un V8, así que es un placer imaginar el remolino que hace la gasolina en el depósito camino de todos y cada uno de los ocho calderos que tienes bajo el cargo capó. Otro punto a su favor es el cambio de marchas. Utiliza la caja ZF 8HP que tan bien le sienta a cualquier coche. En este caso hace transiciones suaves en los modos tranquilos y mucho más rápidas en Sport y Sport Plus. Pero no te preocupes, porque este modelo es un gran coupé ideal para devorar kilómetros, así que no te va a maltratar aunque lleves el modo más radical activo.

Nuevo interior en el Serie 8

La comodidad interior está fuera de toda duda: quizá sea la prueba con la mejor relación deportividad-clase-comodidad que he hecho este año. Habitáculo bien insonorizado, acabados acordes a un coche de 120.000 euros, materiales sencillamente espectaculares... Quizá le podría poner la pega de que en el nuevo cuadro de instrumentos (bastante personalizable) no se leen bien del todo las agujas de la velocidad y las revoluciones, pero como tienes un velocímetro digital y Head-up Display, no pasa de ser un ligero inconveniente que entraría en los primeros puestos de los problemas del primer mundo.

Pero no te voy a engañar: probar un BMW Serie 8 siempre es una maravilla. Si tienes la fortuna (en todos los aspectos) de querer un modelo como este, sin duda que no te vas a arrepentir.

Vídeo: las claves del nuevo BMW Serie 8

Lecturas recomendadas