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Prueba

Prueba Audi A6 50 TDI quattro: ¡Sigue existiendo ese placer por viajar!

Prueba Audi A6 50 TDI quattro
Nota

8

La alternativa a los SUV.

Audi tiene una larguísima tradición con las berlinas del segmento E. El actual Audi A6 (el que ves en las fotos) representa la quinta generación de esta familia. Un modelo que, a su vez, tiene su origen en el Audi 100, que se lanzó al mercado en... ¡1968!

Hace cincuenta años los todoterrenos eran para el campo y no se habían adueñado del asfalto. Y ahora, después de unos años en lo que todo lo que sonara a SUV era un éxito, parece ser que las berlinas se van recuperando. Yo, que todas las semanas hago muchísimos kilómetros, sin duda, prefiero un coche como este A6 para viajar: el centro de gravedad está más bajo, las inercias son menores, el consumo medio también y, en este caso, los ingenieros de Audi han puesto toda la carne en el asador para hacer un producto redondo.

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Los técnicos alemanes han recurrido a la plataforma modular MLB Evo, que estrenó el Audi Q7 en 2015 y que también llevan productos como el nuevo Audi A8, Porsche Cayenne III y Lamborghini Urus y ¡ojo! Un sencillo Audi A4 B9 (presentado también en 2015) también utiliza los mismos recursos. Hace unos meses conduje el nuevo Audi A8 y he tenido sensaciones muy parecidas en este A6 50 TDI. Tanto que, a no ser que sea por cuestiones de representación (políticos o grandes directivos) no creo que sea necesario pegar el salto al nivel superior (te ahorrarás 32.882 euros).

Comparativa entre un BMW Serie 5 y un Audi A6

Sí, el A8 es muy confortable, su dinámica es buena, pero el nuevo A6 brilla especialmente en estos dos apartados. Sobre todo, si equipa la suspensión neumática adaptativa (2.431 euros), acaricia el asfalto como una pluma la mejilla de un niño y puede ser muy dinámico si seleccionas el modo deportivo. Eso sí, no esperes el comportamiento de un GTI: sus 1.900 kilogramos se notan, pero las inercias son mucho menores que, por ejemplo, en un Audi Q7. El morro entra con mayor naturalidad en las curvas y el A6 realiza los cambios de peso en giros enlazados con mucha eficacia. El aplomo en curvas amplias es sorprendente y no pierde el confort al encontrarse con zonas bacheadas o las típicas juntas de unión de los puentes (estos elementos vuelven locos a los ingenieros). He pasado por sitios en los que en algunos coches te regalan un golpe en los riñones y el Audi A6 supera este contra tiempo con la misma dosis de elegancia que Cary Grant.

Prueba Audi A6 50 TDI quattro

Lo que no me ha impresionado tanto es el motor diésel. Se trata del conocido V6 de 3,0 litros que, en esta ocasión, ofrece 286 CV de potencia y un par máximo de 620 Nm. Empuja con energía, pero no sorprende, parece que le faltan ganas de dar lo mejor de sí. La mejor prueba la tengo en el aceleración de 0 a 100 km/h: declara un tiempo de 5,5 segundos pero la realidad me ha demostrado que lo consigue en 6,5 s.

Tampoco me ha gustado en la prueba del Audi A6 la programación de la caja de cambios automática ZF 8HP de ocho velocidades. Es la misma que montan rivales como Jaguar, BMW o Aston Martin. En el caso de este A6, cuando circulas a una velocidad constante y pisas el acelerador, tarda demasiado tiempo en ponerse en marcha y empezar a empujar con fuerza. En el modo Sport este efecto es menos acusado y, sin duda, tengo la sensación de que es por la tendencia al ahorro que tiene el A6 50 TDI.

He obtenido un consumo medio real de 6,4 l/100 km. Su sistema de hibridación suave (el motor de arranque y el alternador son de 48V y están integrados en un mismo elemento) permite apagar el motor y circular aprovechando la inercia cuando circulas entre 55 y 160 km/h. Además, el sistema Start-Stop también funciona cuando circulas por debajo de los 22 km/h. Es decir, cuando te acercas a un semáforo en rojo.

¿Merece la pena pagar los 64.545 euros del 50 TDI? Yo lo pensaría dos veces, no necesitas 286 CV y es posible que con el A6 45 TDI (231 CV), que llegará a finales de año, tengas suficiente. Ah, tampoco olvides el cuatro cilindros 40 TDI (204 CV).

Conclusión

Lo mejor

Sorprende por su bajo consumo medio, su elevado grado de confort y, además, con un dinamismo con el que soñaba la anterior generación de este modelo.

Lo peor

¿Un aspecto a mejorar? Su equipamiento demasiado escaso

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