Ya he probado el Aston Martin Vantage Roadster, y tengo claro que este coche es como una película de James Bond: un poco anticuado y políticamente incorrecto

¿Merece la pena pagar más de 200.000 euros por tomar el sol como lo haría James Bond, en un deportivo de 665 CV? Te respondemos en esta prueba.
“Vive y deja morir”, “El mañana nunca muere”... No se puede conducir un Aston Martin sin buscar analogías con Bond y pensar en títulos de películas. La marca británica de deportivos está demasiado entrelazada con el agente secreto menos secreto desde que apareció el Aston Martin más mítico de su historia, el DB5 en “Goldfinger”.
Y con un coche como el Aston Martin Vantage Roadster, no queda otra opción: por muy soleado que aparezca este galán británico, hay una cierta gravedad oscura en el primer paseo con el nuevo modelo descapotable de Gaydon. Porque, aunque completamente nuevo, este coche con su tradicional motor V8 turbo, con tracción trasera clásica y un ambiente casi analógico en comparación con la competencia, parece un poco del pasado, justo como Daniel Craig en el papel de James Bond.
Solo que él acaba de terminar su carrera al servicio de Su Majestad, mientras que la del Vantage Roadster apenas comienza. Y la entrada aquí es, digamos, un poco más cara que la del cine. Al fin y al cabo, el Roadster cuesta 11.000 euros más que el coupé y parte de en torno a los 210.000 euros. Para eso, incluso un agente tendría que salvar el mundo bastantes veces. Más aún si está al servicio de Su Majestad.
Motor del Aston Martin Vantage Roadster: V8 de 4 litros de AMG
Pero basta con un solo pisotón al acelerador y todos los pensamientos oscuros desaparecen, y el sol brilla hasta lo más profundo del alma. Más aún con un tiempo espléndido como el de hoy y cruzando los Alpes justo después del amanecer.
Entrega 665 CV de un motor V8 de 4,0 litros, que Aston sigue comprando a AMG y que suena aún más intenso y auténtico en el descapotable, porque su sonido ahora solo es filtrado por tela en lugar de chapa o, mejor aún, no está filtrado en absoluto con la capota abierta.
Solo se necesitan 6,8 segundos de contención: ese es el tiempo que tarda la capota en replegarse hacia atrás con rapidez en lugar de plegarse como en cámara lenta, superando así a todos los techos de otros roadsters, salvo el del Mazda MX-5.
Luego, el aire fresco de la mañana acaricia las orejas y, unos instantes después, se convierte en un vendaval. Porque de repente, 800 Nm tiran de los anchos neumáticos traseros, y el Vantage acelera con la misma fuerza que el puño de acero de Bond en el combate cuerpo a cuerpo.
Comportamiento
Solo pasan 3,5 segundos hasta los 100 km/h, y cuando incluso la última onda del secador ha desaparecido del peinado, el ímpetu solo se detiene a 325 km/h. Menos mal que la carretera panorámica de Roßfeld es privada y que la policía local tiene que patrullar rutas más importantes esta mañana. Porque, aunque hoy tengamos también licencia para correr, es mejor no confiarse demasiado.
De regreso, toca autocontrol. El modo de conducción cambia de Sport Plus o incluso Race a Sport, el pedal del acelerador ya no responde con tanta sensibilidad, la dirección se permite un toque de relajación, y el joven impetuoso se transforma en un crucero potente. Así, por primera vez, la mirada se aparta de la trazada ideal, se desliza por el habitáculo y descubre que el Aston no es tan analógico como parece.
Porque, al igual que Bond, que por supuesto también utiliza los últimos gadgets, aquí no hay menos electrónica que en cualquier otro coche deportivo. Y, actualmente, Aston ya no monta el antiguo sistema de infoentretenimiento de Mercedes, sino que ha desarrollado su propio sistema.
Interior
El Aston es un coche a la antigua usanza y te transporta de vuelta a la época en que Bond era interpretado por Sean Connery o, al menos, por Roger Moore. Solo que esta vez la película se proyecta en el cine IMAX en lugar del antiguo cine del barrio. Materiales y ajustes de primera, en un entorno clásico, que dista mucho de estar presidido por pantallas, aunque lleve la última tecnología.
Cuando ya se han conquistado varios puertos de montaña y tomado unas cuantas curvas cerradas, cuando los brazos empiezan a pesar y la camiseta se pega a la espalda, entonces –como mínimo– uno entiende por qué un coche como el Vantage es atemporalmente bueno y por qué aún millones de personas corren al cine y contienen la respiración hechizados cuando suena la música de siempre y en la introducción aparece la pistola deslizándose por la pantalla; porque algunas cosas siguen siendo atemporalmente buenas, incluso si parecen fuera de su tiempo.

Conclusión
Que en Hollywood busquen tranquilamente a un nuevo Bond y consideren una protagonista femenina o con otras etnias está muy bien, pero mientras en Gaydon sigan fabricando coches como el nuevo Vantage Roadster, el mundo sigue en orden, y la búsqueda de un título de película adecuado para este coche continúa. “Muere otro día” podría encajar. Más aún si ese día queda lo más lejos posible en el futuro.
Valoración
Nota 8
Lo mejor
Sonido del motor, prestaciones, sensaciones al volante, el toque 'vintage' con nueva tecnología, diseño arrebatador.
Lo peor
Un precio solo al alcance de unos pocos, c onsumo elevado, pero ¿a qué potencial comprador de este coche le importa algo así?