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La DGT descubre qué es el efecto acordeón que provoca los grandes atascos

La DGT revela las mejores horas para salir de viaje sin atasco

El exceso de coches en un tramo determinado una cuestión física, que se puede describir numéricamente por el número de unidades que coinciden en un espacio y un momento concretos... pero también, por un tema psicológico. Si no, echa un vistazo a esto: la DGT descubre qué es el efecto acordeón que provoca los grandes atascos... y cómo evitarlo. 

Según Tráfico, muchos embotellamientos tienen lugar por una reacción en cadena que se produciría al haber algo en la vía que motivara la ralentización de la circulación, pero que luego, por no tener este efecto en cuenta, el tiempo de espera se iría acumulando de vehículo a vehículo hasta que el atasco fuera mucho mayor de lo estrictamente necesario. 

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Así, después de una detención o un frenazo, "la circulación se reanuda con más retraso cuanto más atrás se esté en la fila. Tras arrancar el primer coche, el segundo tarda un segundo extra; el tercero, suma otro segundo al anterior (1 + 1) y así sucesivamente… El efecto visual es que la fila de vehículos se estira como un acordeón", apunta la DGT. 

"Por ejemplo, en una fila de 2.000 coches –que ocupa de 12 a 16 kilómetros de largo–, el último vehículo tardaría hasta 30 minutos en arrancar", prosigue en redes sociales y en su publicación 'Revista de Tráfico'. "De no estar atentos, se tarda más de lo debido en arrancar, y los conductores de detrás en la retención ven multiplicado el tiempo de espera", advierte.

¿Cómo evitarlo? La DGT, inmediatamente después de descubrir a muchos usuarios lo que es este 'efecto acordeón' que provoca grandes atascos, aboga por una conducción preventiva y anticipativa, de modo que se minimicen los efectos negativos de una retención o incluso se lleguen a anular: mantener la distancia de seguridad, observar la situación y reaccionar con una antelación suficiente. 

Además, prosigue, "esperar al último instante para frenar provoca frenazos". Por tanto, recomienda levantar el pie del acelerador y perder velocidad suavemente (incluso con algún toque de freno para avisar al resto), porque "la disparidad de velocidades propicia el efecto acordeón, mientras que una velocidad homogénea entre aquellos que comparten la vía aumenta la fluidez", concluye.

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