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Cinco motivos para comprar un coche diésel en 2022 y dos para no hacerlo

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No descartes automáticamente un coche por ser de gasóleo..., pero tampoco olvides leer con atención todo esto antes de decidirte. 

La incertidumbre sigue reinando en muchos conductores a la hora de pensar en su próximo coche, ya sea nuevo o de segunda mano. Y el fantasma que planea sobre cualquier decisión: ¿hasta cuándo voy a poder seguir conduciendo con un motor de combustión? ¿Y si es de gasóleo? En este práctico, te damos cinco motivos para comprar un coche diésel en 2022 y dos para no hacerlo.

A nadie le gusta gastar el dinero en algo que tenga fecha de 'caducidad'. Pero de ahí a querer que todo te tenga que durar 'de por vida', pues hay un trecho que a veces no se corresponde con la realidad. No tiene sentido, por ejemplo, que algunos automovilistas -incluso bastante veteranos- se preocupen mucho de qué conducirán en 2050 si los eléctricos sustituyen a los de de combustión...

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Converting a diesel engine to run on gasoline

Porque con cierta edad, lo más probable es que no estés en condiciones de ponerte al volante, desde luego. Pero aunque seas más joven, ¿es lógico hacer demasiados cálculos a veinte o treinta años vista respecto a tus necesidades de movilidad de hoy? No, pero es comprensible: tradicionalmente, quien se compraba un diésel pensaba a largo plazo, aunque eso cambió. ¿Y plantearse uno ahora?

1 Precio de compra. Una de las razones para comprar un diésel en 2022, sin mirar mucho más allá, sería el precio de adquisición. Dado que desde hace años casi todo el mundo parece haber sentenciado este tipo de tecnología, el PVP de algunos de ellos ha bajado considerablemente respecto a un equivalente de gasolina. 

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Esto ha sido más apreciable, desde luego, en el mercado de segunda mano, puesto que las restricciones a la circulación están más cerca de afectarles si por antigüedad tienen etiqueta B y dado que la tecnología que empleaban estos diésel antiguos no tienen nada que ver con los de última generación (con filtros de partículas más eficientes, doble quemado, Ad Blue...).  

2 Gasto de combustible. Mientras que el precio del gasóleo ha ido subiendo hasta permanecer prácticamente a la par -y con máximos históricos también- que el de la gasolina durante los últimos tiempos, lo cierto es que en coches equivalentes, los coches diésel siguen siendo muy ahorradores en cuanto a litros que gastan a los 100 km, especialmente en los recorridos largos interurbanos. 

Un usuario repostando diésel en Francia.
Un usuario repostando diésel en Francia.

REUTERS/Eric Gaillard

3 Autonomía. Como consecuencia, lo normal es que en un diésel puedas estirar más el depósito que en otro equivalente que se mueva con gasolina o gas, lo que es muy positivo si piensas usar tu próximo vehículo para hacer muchos kilómetros al año y, especialmente por lugares alejados de las ciudades, donde escaseen surtidores y debas planificar más los repostajes (por distancias y precios). 

4 Viajes y transporte. Como consecuencia de los argumentos 2 y 3, llega el 4. Si eres de los que te mueves mucho en un vehículo propio y además eres de los que lleva mucha carga de personas o mercancías, ambos deberían ser dos puntos clave que no deberían faltar en tu lista de motivos para comprar un coche diésel en 2022.

Ahora bien, si tu siguiente coche va a estar destinado a las gestiones de proximidad del día a día (compra, colegio, recados...) y sólo contemplas un par de viajes por carretera al año por vacaciones, lo más recomendable es que pienses en otras alternativas, porque por lo que te contamos en la última parte de este post, seguramente ese uso no justifique elegir un diésel.  

5 Par motor y CO2. La 'fiebre del diésel' de las primera década y media de este siglo XXI propició un desarrollo tan acusado de estas mecánicas respecto a las alternativas que no te sorprenderá que los vehículos de gasóleo se hayan beneficiado de todo ello y hasta en los más económicos y humildes sea habitual encontrar estándares de lo más interesantes. 

Por ejemplo, el turbo (que cuando pasó de la competición a la calle en los años 80 estaba reservado a los vehículos más deportivos) ya es un habitual aquí; el par motor 'desde abajo' también ha sido algo a lo que se han acostumbrado también todo conductor de diésel... Y en conjunto, durante todos estos años, los coches de gasóleo han contribuido a hacer descender las emisiones de CO2.  

Ciudad y restricciones. No obstante, para completar el párrafo anterior, habría que reconocer que esta disminución de dióxido de carbono liberado a la atmósfera ha sido a cambio de emitir partículas NOx (aunque menos en los diésel más modernos). Y por ello, en aquellos lugares donde el exceso de estas partículas es un problema (grandes núcleos de población) el diésel se ha puesto en la diana. 

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Y sea por convencimiento, ignorancia o por una mera cuestión de cálculo preelectoral, lo cierto es que este tipo de mecánicas -salvo para el transporte pesado, para el que de momento no hay una alternativa convincente-, están siendo las primeras en sufrir las restricciones a la circulación planteadas en cada vez más municipios. ¿Pero es que alguna vez mereció la pena allí un diésel?  

En ciudad y para recorridos cortos, los diésel no son tan recomendables, puesto que suelen tardar más en calentarse al arrancar (hasta alcanzar los grados ideales para girar a pleno rendimiento), pueden requerir más tiempo en enfriarse luego... Y, en cualquier caso, acusan más el desgaste prematuro que supone para toda mecánica el no trabajar a su temperatura óptima. 

Amortización a largo plazo (y valor residual). Por último, tras estos cinco motivos para comprar un coche diésel en 2022 y estos descritos para no hacerlo, te damos otro más para que lo descartes: la amortización es cada vez más difícil, porque era un tipo de vehículo en el que había que pensar más a largo plazo. 

Además,  si antes se estimaba que sólo compensaba el motor de gasóleo a partir de los 20.000 kilómetros anuales, ahora ya estaríamos en torno a los 30.000 km/año. Y si tienes en cuenta que las revisiones y las ITV suelen ser más caras y que luego vas a tener más dificultades para venderlo como usado (y más devaluado) por los contras descritos... No obstante, ¡la última decisión es tuya! 

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