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Yamaha: el gran desengaño de Maverick Viñales en MotoGP

Viñales acabó hundido el GP de Francia de MotoGP

El carácter del piloto no ha encajado bien en un equipo con sed de victorias y Mundiales.

Es joven, tiene un talento innegable y una 'garra' que va mucho más allá del color verde de las bebidas energéticas que le patrocinan. Pero lo que parecía que iba a ser un camino de rosas hacia el título al cambiar el azul celeste de Suzuki por la moto que quedaba libre junto a la de Rossi algo a alguien echó el freno de mano a sus aspiraciones. Pase lo que pase al terminar de escribir estas líneas en el box de Yamaha, lo cierto es que ha sido el gran desengaño de Maverick Viñales desde que subió a MotoGP

Año 2015. Viñales se estrenaba junto a Aleix Espargaró con la nueva Suzuki como piloto de fábrica, un proyecto interesante pero a la japonesa, en el que quedaba mucho por hacer. "Paso a paso", como decían desde Asia, la moto iba ganando enteros -aunque le faltaran muchos kilómetros por hora al principio... y la sensación siempre era de que Maverick sacaba petróleo a la montura. 

VÍDEO: todas las claves del GP de la República Checa de MotoGP

Pronto sería el 'preferido' del dúo español, puesto que las diferencias con Espargaró iban siendo cada vez mayores. El primer año, Aleix quedaría el 11 en el Mundial y Maverick, el 12. Pero en 2016, Viñales (cuarto en la clasificación final) ganaría a su compañero (undécimo) por mucha más diferencia. Y, por si fuera poco, Maverick sería, entre los dos, el que iba a devolver por fin a Suzuki a lo más alto del podio.

Fulgurante comienzo en Yamaha

Llegó la temporada 2017 y el hueco que dejaba Lorenzo y el olor a cava por el Mundial eran de lo más apetecibles para cualquiera, especialmente para quien parecía alcanzar por fin uno de los dos equipos más importantes del Mundial... y, por qué no, renovar el título. La fórmula no parecía nada mala: el rookie con ganas de comerse el mundo, a un lado del box; la experiencia de la leyenda y del mejor corredor de todos los tiempos, Valentino Rossi, al otro. Muy mal tenía que hacerlo Yamaha para que la operación no tuviera un mínimo éxito... 

Si Lorenzo estrenaría una moto nerviosa e ingobernable (para él, no para Dovizioso que iba a firma su mejor año y casi el campeonato), la Yamaha de 2017 empezaba estable, rápida... y muy competitiva, pues. Y mientras que Honda seguía perdida y sin rumbo en los primeros compases del año, como reconocería el propio Márquez al terminar la pesadilla, Viñales comenzaba con victorias y un firme paso adelante para que sus rivales le tomaran muy en serio desde el principio. 

De pronto, ni Valentino ni Viñales supieron cómo continuar en esta senda de acercamiento a los mejores y Marc y Dovi fueron dejando claro que en la lucha por el título no iban a dejar a nadie más. Esta fue la primer gran desengaño con Yamaha por parte de Viñales... pero el del año siguiente sería aún peor. 

2018: del despegue al naufragio

Los resultados no habían sido los deseados, pero, al parecer, sí que estuvieron a la altura de las expectativas en el seno del equipo. ¿Como muestra? Cuando estuvimos en la presentación del Movistar Yamaha 2018 en Madrid, Viñales anunció por sorpresa su renovación, mientras que Rossi volvía a molestarse amistosamente con quienes volvíamos a preguntarle sobre su futuro. 

Vídeo: presentación del equipo Movistar Yamaha

El caso es que empezaron a sucederse las carreras y Maverick tuvo que enfrentarse a dos realidades durísimas: no sólo no era capaz de calificar bien el sábado o de seguir el ritmo de cabeza los domingos... sino que Valentino era mejor que él en demasiadas ocasiones. 

Al margen de esta lucha en dos frentes, la peor noticia era quizás que desde el box no llegaban las soluciones, con una motocicleta que parecía que no se hubiese desarrollado, contrariamente a lo que se apreciaba en Honda y Ducati. 

Carrera a carrera, en 2018 Yamaha ha ido batiendo récords históricos... de falta de victorias y resultados y Maverick se iba a de vacaciones de verano con la sensación innegable de que habría que aprobar unas cuantas asignaturas pendientes a la vuelta. ¿Y ahora?

"El neumático ya no es una excusa" 

Un día antes de escribir esto, después de los entrenos libres del GP de la República Checa, en un encuentro con un reducido grupo de periodistas, el propio Viñales nos contaba cosas muy interesantes sobre lo que quedaba por hacer. Eso sí: ni una palabra que nos hiciera adivinar el profundo malestar con el equipo y con Ramón Forcada que explotaría unas horas después.

El cisma de Viñales con Ramón Forcada ya es definitivo

Es más, al ser preguntado por AUTO BILD sobre su estado de ánimo actual, nos respondía con contundencia que estaba "especialmente motivado", a pesar de que las cosas no hubieran salido como quería en los últimos meses, si bien no tenía una moto "con la que aprovechar bien su estilo de conducción", que es "más agresivo", según sus propias palabras.

Pero es que tampoco el comportamiento (irregular) del neumático ya es un motivo apara evitar los buenos resultados ("ya no hay excusas", nos decía él), algo en lo que parece que poco a poco la mayoría de los pilotos está de acuerdo. Esperemos que el número 25 rojo vuelva a ser un caballo ganador (o al menos, volver a las quinielas de favoritos) tras la carrera de Brno. 

 

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