La teoría del peso y la pluma: baja el petróleo, pero la gasolina sube justo antes de Semana Santa

Que el precio del barril baje no significa que la gasolina esté más barata, llevan tempos diferentes y eso es mala noticia para quienes se van de vacaciones.

La entrada (reentrada mejor dicho) de Donald Trump en el plano político está teniendo consecuencias en multitud de aspectos. El sector del automóvil es uno de ellos, con el Presidente de los Estados Unidos aplicando un 25% de aranceles a todos los coches que no se fabriquen allí. Pero hay más: el precio del petróleo se ha derrumbado… ¿entonces por qué no ocurre lo mismo con el precio de la gasolina?

La caída del precio del barril de petróleo se debe a varias de las políticas aplicadas por Trump, pero, sobre todo, por el anuncio de unos aranceles a China del 104%. El país asiático es el mayor importador de petróleo del mundo, así que la guerra abierta que hay con EE.UU. y su previsible menor demanda de crudo ha tenido consecuencias directas.

Hace una semana, por la combinación entre los aranceles y una producción mayor de lo esperado por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, el precio del “oro negro” cayó un 6%. Desde entonces la cosa ha ido a peor.

Desde el anuncio de Trump de la aplicación de los aranceles a China, el precio del barril de Brent ha caído más de un 19% hasta situarse en los 60,41 dólares por barril, y el barril de West Texas Intermediate (WTI) ha sufrido una caída incluso mayor, bajando un 20% hasta colocarse en los 57,06 dólares.

En ambos casos hablamos de los niveles más bajos registrados desde hace cuatro años, en marzo de 2021.

¿Puede ir la cosa a peor? Según recoge Euronews, desde la OPEP lanzaron un comunicado afirmando que “los aumentos graduales podrán pausarse o invertirse en función de la evolución de las condiciones del mercado. Esta flexibilidad permitirá al grupo seguir apoyando la estabilidad del mercado del petróleo”.

Además, sentenciaba que “los ocho países de la OPEP+ también señalaron que esta medida brindará a los países participantes la oportunidad de acelerar sus compensaciones”.

Sin embargo, como también se ha hecho eco el mismo medio, Dilin Wu, analista de mercado de Pepperstone Australia expone lo siguiente: “Para China, los aranceles podrían reducir significativamente las exportaciones y la producción industrial, dos motores clave del crecimiento, mientras que los sectores tecnológico y de vehículos eléctricos podrían verse especialmente afectados. Como resultado, es probable que veamos una menor demanda de petróleo”.

“El arancel del 104% podría hacer retroceder la inflación estadounidense hasta el 4%, incluso antes de tener en cuenta otros nuevos aranceles. Esto también aumentaría las probabilidades de una recesión más profunda en EE.UU.”, añadía.

Toda esta situación puede llevar a que el ciudadano de a pie se haga dos preguntas, una más teórica y otra que afecta directamente a su propio bolsillo.

La primera es la cuestión de por qué está bajando la demanda del petróleo, si no es algo que esté afectado directamente por los aranceles. La respuesta es relativamente sencilla: dados los límites al comercio que van a derivar de los aranceles de Trump, la producción en China se verá afectada, lo que resultará en una menor demanda energética y, por tanto, en menos demanda de petróleo.

Si ésta baja, pero la producción de la materia se mantiene (o incluso se aumenta), da lugar a un excedente que hace que su valor decaiga.

Con esto claro, ahora vamos a lo realmente importante.

¿Por qué si el petróleo baja, la gasolina no?

Esto es lo que atañe a cualquier persona (conductor, mejor dicho) en el día a día. Parece algo sencillo: si baja el petróleo y es lo que se usa para hacer combustibles, estos deberían bajar también. Sin embargo, esto no ocurre así y es debido la teoría del peso y la pluma, o del cohete y la pluma, se conoce de distintas maneras.

Esto se explica porque, en cuanto sube el barril de petróleo, el precio de la gasolina sube disparado, de manera similar a lo que sería un cohete. Sin embargo, cuando aquél baja, el efecto en el precio del combustible es más lento y, sobre todo, progresivo, de la misma manera en la que cae una pluma hasta el suelo.

Ahora bien, ¿a qué se debe ese cambio de ritmo al subir y al bajar? Es consecuencia de que el petróleo es un mercado de futuros, es decir, que se basa en lo que puede pasar a corto o medio plazo. Además, el coste de la gasolina no es solo el del crudo, se suman otros adicionales como los impuestos, el transporte, etc.

A esto hay que sumar que el combustible que repostas hoy no se ha adquirido ahora. En las gasolineras hay gasolina y diésel que fue comprado con anterioridad, es decir, cuando el petróleo tenía un precio más alto, por eso se mantiene más alto y es tiempo después, cuando en los surtidores esté el adquirido a un coste más bajo, cuando se notará más la bajada.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España