Stéphane Séjourné (40), vicepresidente de la Comisión Europea encargado de Industria, sobre Ebro y su planta de la Zona Franca: "Hay que ser más inteligentes sobre el uso del potencial chino en Europa"

AP Photo/Omar Havana.

El comisario de Industria, Stéphane Séjourné, cuestiona el modelo de producción de coches con componentes chinos en España, como Ebro en Zona Franca: “No aporta valor añadido”. 

Europa empieza a estar preocupada por el auge de China en el sector de la automoción, que está poniendo en jaque a la industria automotriz europea. Claro que la culpa no es de los chinos, como veremos. El comisario de Industria, Stéphane Séjourné, cuestiona el modelo de producción de coches con componentes chinos en España, como Ebro en Zona Franca.

El responsable de Industria en la Unión Europea dijo estas palabras durante un encuentro con diferentes medios de comunicación en Estrasburgo, sede del Parlamento Europeo. 

Según Séjourné, “una fábrica en las afueras de Barcelona, en la que se fabrique un coche con todos los componentes chinos, genera puestos de trabajo de baja calidad y no supone ningún valor añadido para la industria europea". 

Así que, para promover la producción europea, el comisario francés apuesta por abandonar la guerra arancelaria que inició Bruselas el año pasado y buscar acuerdos de cuotas con Pekín: "Tenemos que ser mucho más inteligentes en la relación con China", admitió.

Un cambio de estrategia

Recordemos que la Unión Europea elevó el año pasado los aranceles a los coches eléctricos chinos hasta el 35,3%, que se suma al 10% que ya se aplicaba anteriormente. Por tanto, hablamos de una carga impositiva total del 45,3%. 

Esta tasa no se aplica a todas las marcas chinas, sino que hay diferentes tramos, en función de la contribución que hayan tenido con la investigación que inició en su día la Comisión Europea.

Lógicamente, la reacción del gobierno chino no tardó e impuso aranceles provisionales de hasta el 62% al cerdo europeo, lo cual afecta de manera exponencial a España, que exporta importantes cantidades de este producto al país asiático.

Ante este escenario, Séjourné reclama cambiar de estrategia: "La solución no tiene que implicar mantener los aranceles", defiende el francés, a pesar de las presiones de Estados Unidos para que la UE imponga aranceles a China, el verdadero enemigo de Washington, en términos geopolíticos económicos y estratégicos.

Séjourné cuestiona la producción de coches con componentes chinos en España

Para Séjourné, la producción de coches en territorio europeo, utilizando la mayoría de componentes chinos, supone un problema y cuestiona lo que ocurre en Zona Franca con marcas como Ebro, Omoda y Jaecoo, estas dos últimas del Grupo Chery.

El comisario francés sostiene que este modelo “no da crecimiento a nuestras empresas en términos de producción" y propone "revisar" los acuerdos con China sobre la transferencia de tecnología, por ejemplo, sobre las baterías en el caso del sector automovilístico. 

Asimismo, exige la obligación de producir vehículos con un mínimo de componentes europeos, al menos, del 60%. "Lo hicieron con Francia en las nucleares y ahora son ellos los que exportan energía nuclear por todo el mundo", recuerda el exministro de exteriores francés, y añade: "No veo porque no tendríamos que hacer nosotros eso también".

Chery es uno de los gigantes de la automoción china, con un volumen de ventas superior a los 2,6 millones de unidades en el 2024 y, desde el año pasado, ensambla los modelos de sus marcas Omoda y Jaecoo en las antiguas instalaciones de Nissan en Zona Franca. Después se sumó Ebro, a través de un acuerdo con la española EV Motors.

Los vehículos que salen de la factoría barcelonesa no se fabrican realmente allí, sino que se trata de modelos que se comercializan en China bajo otra marca y se le aplican una serie de cambios para venderlos aquí. De manera que esos vehículos llegan casi montados a Barcelona y en la planta los terminan de ensamblar.

La propia Unión Europa es la que ha conducido a esta situación

El auge de la automoción china supone una amenaza para el sector en Europa. Esto es una verdad como un templo. Pero no hay que responsabilizar a los chinos, sino a quienes comandan la nave en Bruselas.

Porque, por mucho que prospere la industria automotriz china podría igualar siquiera los estándares de calidad que alcanzaron las marcas europeas, en cuanto a fiabilidad de los motores, calidad de construcción, materiales, etc. 

Pero han sido las políticas impulsadas desde la UE las que han llevado a la industria automotriz europea a la situación actual, en su obsesión machacona por reducir las emisiones con normativas cada vez más restrictivas y en su apuesta por el coche eléctrico, completamente alejada de la realidad.

Si impulsas una tecnología, como el coche eléctrico, basándote en que hay que proteger el medioambiente, pero tú no dominas esas tecnologías, sino los chinos… no hay que hacer un doctorado para darse cuenta de que te van a superar.

Por otra parte, en Europa nos olvidamos de algo. Ponemos el grito en el cielo porque vienen los chinos con sus coches a un precio mucho más competitivo que los “nuestros” y lamentamos que se fabriquen aquí utilizando componentes chinos, como hace el comisario francés.

Sin embargo, no nos importa que muchas marcas se lleven la producción fuera de Europa, a China, entre otros países, para abaratar costes. Ni tampoco duele que se cierren fábricas aquí y se trasladen a Estados Unidos, como aparece en el acuerdo que firmó Ursula von der Leyen con Donald Trump este verano (¿acaso nos han preguntado a los europeos si eso nos parece bien?).

Mientras los fabricantes europeos han llevado sus fábricas a China, los chinos aprendieron a fabricar coches de calidad. Ahora saben hacer coches eléctricos e híbridos enchufables mejores, en algunos casos.

Foto destacada: AP Photo/Omar Havana.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España