Así es el Toledo Marathon, que nació mirando al Dakar, protagonizó el primer triunfo en competición de Seat y ahora es un mito

El Seat Toledo Marathon ocupa un lugar especial en la historia de competición de la marca, siendo el responsable de la primera victoria internacional de Seat. Aunque estuvo a un paso de llegar al Rally París-Dakar, sirvió de experiencia para desarrollar coches de rally muy exitosos, como el Ibiza Kit Car.

El paso de Seat por el mundo de la competición abarca desde los circuitos de medio mundo a los rallyes más exigentes. Sus coches, ya sean de producción o exclusivos prototipos, han demostrado su valía en diferentes campeonatos y pruebas, pero cuando se trata de resistencia y rendimiento extremo, no hay carrera más exigente que el Dakar.

Fue hace ya más de 30 años cuando Seat se propuso participar en el famoso rally raid que, por aquel entonces, todavía unía París (Francia) con Dakar (Senegal). La edición de 1995 se dividió en 14 extenuantes etapas que separaban ambas ciudades a lo largo de 10.109 kilómetros

Ese año tomaron la salida 205 vehículos participantes entre coches, motos y camiones, de los cuales tan solo cruzaron la meta 103 (el 50,2%). Los pilotos atravesarían a su paso desde Francia países como España, Marruecos, Mauritania, Guinea y Senegal.

El Seat Toledo Marathon, el coche con el que Seat quería conquistar el Dakar

Seat Sport, que había sido fundado a finales de 1985, comienza a trabajar en uno de los coches de raid más extremos que han salido de sus talleres a finales de la década de 1980. 

El departamento de competición de la marca española comienza el desarrollo definitivo del prototipo en octubre de 1990 con el objetivo de convertirlo en el primer programa internacional de Seat desde el Trofeo de Marcas conquistado en el Rally de Montecarlo de 1977.

Tomando como base un Seat Toledo de primera generación, que llegó al mercado en 1991 como reemplazo del Seat Málaga, la marca española construye el Seat Toledo Marathon y lo presenta en sociedad en 1993, coincidiendo con el Salón de Barcelona.

El coche de carreras había sido construido sobre un chasis tubular de acero de alta resistencia previamente reforzado con componentes de fibra de carbono. A esto se añadió un esquema de suspensión de paralelogramo deformable con amortiguadores Öhlins y un sistema de tracción a las cuatro ruedas con un diferencial central autoblocante y una caja de cambios manual muy cerrada de seis velocidades.

El alma del proyecto fue cortesía de Audi. El propulsor elegido, gracias a José María Serviá y su paso por el fabricante alemán como piloto de un Audi Quattro en el Campeonato Nacional de Raids, fue una unidad de cinco cilindros en línea y 2.1 litros sobrealimentado que hizo que el Toledo Marathon pudiera entregar 330 CV de potencia a 5.500 rpm y un par motor de 480 Nm.

Recubriendo todo este complejo sistema de propulsión, una carrocería de dos puertas hecha a medida, con paneles abatibles para acceder rápidamente a su interior, grandes entradas de aire y un enorme alerón en la parte trasera.

Tanto la suspensión como el chasis fueron diseñados para ofrecer la mayor altura libre al suelo e integrar unas llantas con neumáticos todoterreno. Esto permitiría al Toledo de rally sortear y superar cualquier obstáculo que pudiera encontrar en su paso a la gloria.

Aunque no llegó al Dakar, logró el triunfo internacional de la historia de Seat

La primera aparición oficial en competición se produce en la Baja Portugal del año 1993. A los mandos, el piloto José María Serviá. El Toledo Marathon no consigue completar la prueba portuguesa, pero el piloto catalán finalmente consigue la victoria en el Raid de Grecia, encabezando un doblete secundado por el piloto Antoni Rius.

Tras lograr el primer triunfo internacional de la marca, Seat Sport lleva a cabo una serie de mejoras y actualizaciones en el Toledo Marathon y vuelve a la competición un año más tarde, en 1994.

La primera prueba Baja Portugal de 1994 es la primera prueba del año y el piloto alemán Erwin Weber en su debut con Seat Sport, consigue un segundo puesto. Serviá no tiene tanta suerte y se ve obligado a abandonar por problemas mecánicos. En la Baja Aragón consiguen un tercer y cuarto puesto, respectivamente.

Y en el Raid de Grecia de 1994, el piloto gerundense terminó segundo, cerrando la que acabaría siendo la última participación oficial en competición del Seat Toledo Marathon.

Tras alcanzar el éxito, todo parecía indicar que Seat Sport finalmente se inscribiría en el Rally París-Dakar de 1995. Sin embargo, la compañía española tomó una decisión que conducía al equipo a centrase en el Campeonato Mundial de Rallys, abandonando finalmente la idea del raid africano y del Toledo Marathon.

Ese año, el Seat Ibiza GTI del Grupo A, que estaba basado en la segunda generación del Seat Ibiza, toma el relevo del Toledo y consigue una tercera posición en el Campeonato del Mundo de Marcas 2 Litros. Este sería el preámbulo del primer título mundial de Seat, conquistado por el Ibiza Kit Car en el Mundial de Marcas 2 Litros, en los años 1996, 1997 y 1998.

En cuanto al Seat Toledo Marathon, hoy ocupa un lugar especial en la colección de coches del Museo Seat, a la que la marca da cobijo en la Nave A122, en la Zona Franca de Barcelona.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

Seat Toledo

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