Probamos el sistema AllGrip de Suzuki: cuando la tracción 4x4 está al alcance de todos

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Hemos probado el sistema de tracción integral AllGrip a bordo de un Suzuki S-Cross. Así es la tecnología que lleva la tracción 4x4 a la conducción del día a día.

La tracción integral no es común entre la mayoría de modelos de las marcas generalistas, pero el caso de Suzuki es peculiar. A excepción del Swace, toda la gama cuenta con este tipo de tracción, con el A-Cross sirviéndose del motor eléctrico del eje trasero para ofrecerla y modelos como el Swift, Vitara y S-Cross con el sistema AllGrip. Recientemente lo hemos probado.

El sistema AllGrip de la marca asiática es una de las señas de identidad de la firma, permitiendo contar con tracción en ambos ejes en distintos modelos de la compañía. Es así desde el Swift, con un sistema AllGrip Auto de acoplamiento viscoso que distribuye el par a las ruedas traseras cuando se detectan pérdidas de agarre en el tren delantero.

El urbano de Suzuki es el único que monta esta tecnología, en la cual no es necesaria la intervención del conductor para gestionar el par que se envía a las ruedas. En el caso de otros modelos, el sistema disponible es el denominado AllGrip Select, el cual permite gestionar varios programas para obtener el mejor rendimiento en distintas situaciones.

Este es el sistema que incorporan modelos como el Vitara, pero también el Suzuki S-Cross, con el que pudimos comprobar su funcionamiento. En esencia, se trata de una tecnología que permite variar la tracción entre varios modos que se pueden activar a través de un mando giratorio colocado en el túnel central y su funcionamiento es de lo más sencillo.

Por defecto, el AllGrip Select de Suzuki se encuentra en modo ‘Auto’, de manera que la configuración idónea no requiere de la intervención del conductor. Es el modo más convencional y el más adecuado para la conducción diaria habitual en ciudad o en carretera, con un enfoque en el funcionamiento suave y cómodo.

En este caso, la tracción del vehículo está presente en el tren delantero, algo que no varía hasta el momento en el que se detecta alguna pérdida de agarre. Es entonces cuando se bloquea el diferencial para repartir la entrega de potencia, llegando a un reparto 50/50 entre ejes. Esto, junto a un ESP optimizado, ayuda a salvar la mayor parte de las situaciones.

Por otra parte, quien quiera más potencia puede seleccionar el modo Sport, donde se aprovechan al máximo las cualidades del coche. En el caso del S-Cross, obviamente no percibirás un nervio espectacular al pisar el acelerador, pero sí una respuesta más rápida y un control de tracción menos intrusivo para no perjudicar la entrega de potencia.

Más allá de este modo, el Snow es uno de los más importantes, ya que es el que permite que la tracción total de la marca japonesa gane más protagonismo. Aunque su nombre indica que está enfocado a la conducción en nieve, lo cierto es que está pensado para cualquier situación de baja adherencia, como también pueden ser caminos embarrados.

Es esto lo que pudimos probar con el Suzuki S-Cross, con zonas deslizantes en las que la falta de agarre momentánea se pudo ver solventada rápidamente por la intervención del control de tracción, mientras que la entrega de potencia a todas las ruedas permitía mantener la estabilidad y el control de forma sencilla.

Solo con esto, es posible conducir por diversos caminos complicados para otros modelos, ya que factores como una altura libre al suelo adecuada y una suspensión de tarado blando ayudan a que sea posible circular con comodidad en este tipo de entornos. Aun así, para las situaciones más complicadas hay una opción más disponible: el modo Lock.

Con el modo Snow activado previamente, esta configuración aumenta claramente el rendimiento en situaciones de baja adherencia. Ya no es necesario que los sensores detecten una pérdida de agarre, sino que el control de estabilidad aplica fuerza de frenado a las ruedas sin tracción mientras que se da par a las ruedas que sí tienen agarre.

A una velocidad máxima de 60 km/h, esto permite conducir coches como el Suzuki Vitara y el S-Cross a través de terrenos complicados o situaciones de poca adherencia en el asfalto con total comodidad y tranquilidad. Sin duda, un factor que añade polivalencia a estos modelos, pero también seguridad.

De hecho, ese factor de seguridad es uno de los que más pone en valor la firma japonesa, resaltando cómo la tracción integral también puede ser muy beneficiosa para turismos y SUV, independientemente de la conducción off-road. Esto, junto a los diversos sistemas de seguridad presentes en la actualidad, garantizan que el control esté presente dentro y fuera del asfalto.

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Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor