Palabra de experto: con este gesto tan sencillo, este mecánico dice que evita que el motor del coche se estropee en invierno

España está experimentando las temperaturas más bajas del invierno, pero un sencillo consejo puede ayudar a evitar problemas con el coche y posibles averías.

España se encuentra en medio de una ola de frío con temperaturas tan bajas que en ciertos puntos de la península se encuentran incluso por debajo de los -10 grados. En esa tesitura hay preocupaciones de todo tipo, pero una muy común para la mayoría de los mortales es la de tener que poner en marcha su coche a una temprana hora de la mañana.

Es de conocimiento público que los automóviles no es que se lleven precisamente bien con las temperaturas bajo cero y que, en dichas circunstancias, les cuesta más de lo normal ponerse en marcha

¿Qué hacer para evitar problemas? Un mecánico bastante conocido en Youtube, Scotty Kilmer, que cuenta con nada menos que 6,44 millones de seguidores en la red, comparte de manera regular consejos relacionados con el mundo del motor y, por el lugar en el que vive, muchos de ellos tienen que ver directamente con el frío.

Uno de los que ha convertido sus shorts en virales es uno de sobra conocido por todos, pero que, aun sabiéndolo, por las prisas del día a día, mucha gente no lleva a cabo de manera regular: dejar que el coche caliente y coja temperatura.

Aunque parezca un dicho popular, es algo que tiene sentido y explicación técnica. En los coches de combustión, para que el apartado mecánico funcione como debe, es necesario que sus distintas piezas estén lubricadas, algo de lo que se encarga el aceite.

Cuando hace mucho frío el aceite está más denso y, aunque no esté solidificado del todo, si que estará más viscoso de lo normal y, por norma general, estará en la parte inferior del carter. De esta manera, en primera instancia no estará cubriendo los componentes que deben y si estos se ponen a funcionar si una buena lubricación, existe la posibilidad de que se produzcan averías.

Por suerte la solución es muy sencilla: basta con dejar el coche al ralentí durante unos minutos. De esta manera, todo el sistema cogerá temperatura, el calor ayudará a que el aceite fluya mejor y a que bañe las piezas que tocan, produciendo un funcionamiento mucho más fluido (valga la redundancia) y evitando así un desgaste prematuro de las partes importantes del sistema de propulsión.

Pero no solo vale en parado. Aunque haya calentado un par de minutos en estático, seguramente todavía no esté en un punto óptimo, por lo que se recomienda conducir durante un tiempo de manera suave y sin forzar el coche, a unas revoluciones más bajas de lo habitual para que el vehículo esté en un estado óptimo antes de empezar a apretar más al acelerador.

El mantenimiento del coche en invierno

El mantenimiento del coche es algo a lo que siempre hay que prestar atención, pero, en función de la época del año en la que nos encontremos, habrá que estar más pendientes de una u otra cosa.

Un elemento clave en el invierno es la batería, pues las temperaturas bajas le afectan mucho y hacen que tiendan a descargarse. Es por eso hay que comprobar su estado, ya que quedarse sin ella en medio de una ola de frío no es plato de buen gusto.

También es conveniente prestar atención al nivel del líquido refrigerante, puesto que actúa también como anticongelante y ayuda al correcto funcionamiento del motor cuando las temperaturas son muy bajas.

El sistema de aire acondicionado/calefacción o climatizador también juega un papel clave, no solo para mantener una temperatura agradable en el habitáculo, si no para ayudar a desempañar el cristal delantero. En el caso de que el parabrisas sea calefactable, también aporta para ayudar a quitar el hielo por las mañanas.

Ver es tan importante como ser visto y en esta época en la que las horas de luz escasean (además de que la visibilidad se dificulta por la niebla, la lluvia, etc.) conviene comprobar que todas las luces del coche funcionan como es debido.

Por último, los neumáticos adquieren una relevancia todavía mayor de lo habitual, puesto que en superficies con agua o hielo, donde la adherencia es menor, que cuenten con buena profundidad de dibujo (más de 1,6 mm) implica que su agarre no se vea tan perjudicado, lo que puede ser clave para evitar accidentes.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España