Disparidad total de opiniones: Oliver Blume, CEO del Grupo Volkswagen, ve “un gran potencial” cuando Mu Feng, vicepresidente de Great Wall Motors, dijo que “preferiría morir antes que fabricarlos”

Oliver Blume y Mu Feng son dos grandes del sector de la automoción. Pero el vicepresidente de Great Wall Motors y el CEO del Grupo VW tienen visiones diferentes. Uno “preferiría morir antes que fabricarlos” y el otro ve “un gran potencial”.

El futuro de la movilidad eléctrica se encuentra en otro impasse, y ya van unos cuantos si se tiene en cuenta que los coches eléctricos no llevan tanto tiempo siendo algo de uso popular. La adopción de los vehículos de baterías puros no ha sido tan rápida como se quería y, en esta tesitura, unas marcas se decantan por los híbridos enchufables como tecnología de transición, pero Volkswagen apuesta por otro sistema muy popular en China.

Se trata de nada y más y nada menos que los coches eléctricos de autonomía extendida, los EREV según su nombre en inglés.

Se trata de un tipo de sistema que en Europa y en Estados Unidos nunca ha calado mucho (hay ejemplos contados como el Opel Ampera y el BMW i3), pero que en el país asiático es realmente común. Hasta tal punto es que muchos de los eléctricos que desarrollan marcas chinas van acompañados de su variante de autonomía extendida.

Ahora, dichas marcas están ampliando sus miras y llegando a nuevos mercados, incluyendo los europeos, lo que apunta a que también en el Viejo Continente van a acabar siendo algo bastante común.

En esta tesitura, el CEO del Grupo Volkswagen, Oliver Blume, considera que es una tecnología interesante. En declaraciones a NOZ, ha expuesto que “en China, vemos un gran potencial para los extensores de autonomía como tecnología puente, y lanzaremos el primer Volkswagen con esta solución en 2026”.

Tiene sentido que empiecen a lanzar sus EREV allí, ya que es un mercado que está familiarizado con dicha tecnología, pero, ¿qué ha del resto del mundo?

Señala que “en Estados Unidos, ya tenemos muchos pedidos anticipados para los primeros modelos eléctricos de la renovada marca de culto Scout; la mayoría de los clientes quieren la versión de rango extendido”.

De nuevo, parece algo lógico, pues en EE.UU. las distancias son enormes y la autonomía que ofrece un coche eléctrico convencional puede quedarse corta en ciertos casos. Contar con un extensor de autonomía aporta un extra de versatilidad que resulta especialmente útil cuando hay que enfrentarse a largos tramos de autopistas.

Por lo que se refiere al Viejo Continente, considera que “el extensor también podría ser una opción para Europa bajo ciertas condiciones técnicas”. Aquí hay que saber leer entre líneas y es que entra en juego la normativa de emisiones de Unión Europea y los ciclos de homologación.

Aunque la normativa CAFE haya recibido un aplazamiento de tres años, los fabricantes que vendan en Europa tienen que conseguir unas emisiones media de gama de 95 g/km de CO2. Todo lo que sea pasarse de ahí implicará una multa de 95 euros por cada gramo y coche vendido, lo que podría resultar en multas millonarias.

De esta manera, para lanzar EREV en nuestros mercados será necesario hacer cálculos y ver si, en este aspecto, suponen una opción más interesante que los coches híbridos enchufables convencionales para la compañía.

En conjunto, Blume opina lo siguiente: “Vemos el impulso de la electromovilidad como una tarea que atañe a toda la sociedad. Y me gusta empezar por nosotros mismos. Nuestra tarea como fabricante es ofrecer productos inspiradores a precios atractivos”.

La opinión de Great Wall Motors es completamente opuesta

Aunque los coches eléctricos de autonomía extendida son comunes entre las marcas de coches chinas, no todos los fabricantes con ese origen los fabrican ni tienen la misma opinión sobre ellos.

El mes pasado, Mu Feng, vicepresidente de Great Wall Motors (GWM), uno de los gigantes del sector, se despachó a gusto al respecto, según recogen en CarNewsChina: “¡Great Wall Motors preferiría morir antes que fabricar vehículos de autonomía extendida!”.

Las declaraciones, bastante contundentes, no son la primera vez que Feng carga contra los EREV y es que tan solo unos días antes elaboró una lista con los puntos débiles que considera que tiene esta tecnología.

El primero es que, a fin de cuentas, los vehículos de autonomía extendida dependen principalmente de combustibles fósiles como fuente de energía primaria. En segundo, que este tipo de automóviles tienen poca capacidad de batería y una autonomía eléctrica pura limitada, lo cual también es cierto, puesto que la pila se está recargando constantemente con el generador de combustión.

En tercer lugar, considera que los vehículos de autonomía extendida ofrecen peores registros de consumo de combustible si se comparan con modelos híbridos. Por último, señalaba que los EREV ofrecen un rendimiento general inferior al de los vehículos eléctricos puros. 

Por todos esos motivos, GWM afirma que va a seguir desarrollando coches híbridos y eléctricos de baterías en exclusiva.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España