Medida drástica la de este país, que ha prohibido los coches con motor de combustión

Etiopía decidió prohibir la importación de coches con motor de gasolina y diésel, así que la población se ha pasado a los coches eléctricos no sin pocos problemas.

Cuando se piensa en la prohibición de los coches de combustión para otorgar el dominio a los coches eléctricos lo primero que se viene a mente es la Unión Europea, donde desde hace ya tiempo se tiene grabada a fuego la fecha de 2035 como punto de no retorno. Sin embargo, hay un caso bastante más sorprendente que ha tomado esa decisión ya: Etiopía.

El país africano hizo oficial, en enero de 2024, la prohibición de importar coches de combustión tanto de gasolina como diésel. ¿El motivo de tan radical medida?

Yizengaw Yitayih, experto en clima del Ministerio de Logística y Transporte del país explicaba a LeMonde que se trata de “ante todo, una estrategia económica”. Apuntaba además que “el decreto pretende principalmente ayudarnos a racionalizar nuestro gasto en divisas”.

El medio francés apuntaba que, con una población de 120 millones de habitantes, Etiopía se estaba enfrentando a una grave escasez de divisas, por lo que una medida de este tipo ayudaría a reducir su dependencia de las importaciones de gasolina y diésel, que en 2023 fueron de más de 6.000 millones de euros.

En el momento en el que se anunció la medida, solo había en Etiopía 100.000 coches eléctricos, pero el objetivo a largo plazo es que en 2030 esa cantidad se multiplique por más de cuatro y se acerque a las 500.000 unidades, según recoge CNN.

La decisión ha tenido un impacto económico importante en el mercado de coches importados. Antes de la instauración de la prohibición, los impuestos que había que pagar por un automóvil de combustión eran de un 200%, lo que hacía que adquirir un nuevo vehículo fuera algo fuera del alcance de muchas personas.

Sin embargo, para los coches eléctricos las condiciones de los coches eléctricos son muy diferentes. En 2022 se aprobó una ley que rebajaba considerable los impuestos para este tipo de vehículos.

En el comunicado oficial del Ministerio de Finanzas se señalaba que “los automóviles eléctricos desmontados que se importen y monten en Etiopía estarán completamente exentos de derechos de aduana, impuestos especiales, impuestos sobre el valor añadido y sobretasas”.

Para los automóviles eléctricos importados parcialmente desmontados y ensamblados solo se les aplica “un derecho de aduana del 5% y estarán exentos del impuesto especial, del impuesto al valor agregado y del impuesto adicional”.

Por último para “automóviles eléctricos completamente ensamblados, solo se les impondrá un derecho de aduana del 15%, pero estarán completamente exentos del impuesto especial, el impuesto al valor agregado y el recargo”.

Las condiciones económicas son mucho mejores, lo que ha hecho que muchos residentes se hayan animado a dar el salto, especialmente en Addis Abeba, la capital de Etiopía y una ciudad en la que se congregan más de 5 millones de personas.

Eso sí, aunque las condiciones sean mejores, el precio de los coches eléctricos sigue siendo alto, con muchos superando los 20.000 dólares, lo que supone una barrera de acceso importante.

Samson Berhane, economista basado en la capital, señala a VOA News: “Muy pocas personas están dispuestas a correr el riesgo de comprar coches eléctricos debido a la falta de infraestructura, la escasez de mecánicos especializados en el mantenimiento de vehículos eléctricos y la inundación del mercado con marcas chinas que tienen detalles cuestionables a largo plazo”.

Y es que esa rápida transición ha tenido ciertos problemas y es que, aunque la presencia de automóviles no es muy grande en todo el país en general (1,2 millones de automóviles, es decir, un coche por cada 100 personas), la red de carga y la presencia de mecánicos que sepan trabajar con coches eléctricos no es precisamente amplia.

VOA News pudo hablar con profesionales capaces de operar con vehículos de cero emisiones y el sentir general es que están sobrepasados

Yonas Tadelle, mecánico afincado en la capital, explicaba: “Hay dos o tres talleres que pueden reparar vehículos de nueva energía en Etiopía y muchos consumidores no saben cómo cuidarlos. Como mecánicos, también nos faltan las herramientas, los repuestos y el conocimiento para reparar esos coches”.

Es por esto que muchos EV acaban esperando aparcados en campas a que lleguen las piezas necesarias de China con la que ser reparados o a que los profesionales tengan hueco para poder ponerse manos a la obra con ellos.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España