McLaren W1 vs McLaren P1: así ha evolucionado la dinastía de Woking

Directos al Olimpo del motor.

11 años nos separan de la Santísima Trinidad del motor. Las marcas implicadas en la original han tenido a bien lanzar de manera casi simultánea a los que son sus sucesores, así que en autobild.es queremos enfrentar a los recién llegados con los modelos a los que toman el relevo. Ya lo hicimos con Ferrari F80 y Ferrari LaFerrari, ahora le toca el turno a McLaren W1 y McLaren P1.

Como ocurre en el caso de Ferrari, la firma británica ha optado por no innovar demasiado en cuanto a nomenclatura y seguir la estructura establecida por en McLaren F1, lo que hace que se pueda seguir esta estirpe a lo largo de su historia de manera bastante sencilla.

Diseño

Al contrario de lo que ocurre con los Ferrari, que presentan diseños que son radicalmente diferentes entre sí, los dos McLaren guardan bastante parecido y es que, aunque hay cierta evolución en el diseño de la marca, las líneas maestras del mismo siguen siendo las mismas.

Así, ambos lucen un frontal bajo, aunque el P1 cuenta con unos faros delanteros en forma de bumerán que son muy reconocibles, predominan las formas redondeadas, exhiben músculo en los pasos de rueda, los laterales hacen hueco para las entradas de aire que llevan a la zaga y en la zaga repiten la salida de escape doble central, los finísimo pilotos y un alerón voluminoso que se despliega gracias a la aerodinámica activa.

Dimensiones y peso

El P1 tenía una longitud de 4.588 mm, una anchura de 1.946 mm y una altura de 1.188 mm; con una distancia entre ejes de 2.670 mm. 

El W1, por su parte alcanza los 4.635 mm de largo, los 2.074 mm de ancho y los 1.182 mm de alto; mientras que su batalla es de 2.680 mm.

Por lo que respecta al peso, la situación es muy pareja, pero, aunque sea por poco, gana el modelo antiguo: pesa 1.395 kilos en vacío, mientras que su sucesor marca 1.399 kilos sobre la báscula.

Motor y prestaciones

A nivel mecánico son más similares de lo que cabría esperar por tratarse de dos modelos separados entre sí por una década, puesto que ambos emplean un sistema de propulsión híbrido que tiene como elemento central un motor V8 biturbo.

Empezando por el P1, el bloque era un 3.8 y estaba acompañado de un propulsor eléctrico, consiguiendo un rendimiento conjunto de 916 CV y un par máximo de 900 Nm. Gracias a ello era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 2,8 segundos, de 0 a 200 km/h en 6,8 segundos y de alcanzar una velocidad máxima de 350 km/h.

La marca británica también sacaba pecho de su capacidad de frenado, pues se detenía por completo yendo a 100 km/h en solo 30 metros, mientras que para parar desde los 200 km/h empleaba 116 metros.

Pasando al W1, su V8 es un 4.0 y tiene una potencia, por sí solo, mayor que la del conjunto del P1, pues alcanza los 928 CV, sin embargo, el par máximo es idéntico al de su predecesor: 900 Nm. 

También cuenta con el apoyo de un único motor eléctrico (integrado en la transmisión automática de doble embrague y ocho marchas), que aporta 347 CV y 440 Nm extra, logrando un rendimiento conjunto de 1.275 CV y 1.347 Nm.

El resultado es una aceleración de 0 a 100 km/h en 2,7 segundos, un sprint de 0 a 200 km/h en 5,8 segundos y la capacidad de alcanzar los 300 km/h desde parado en 12,7 segundos. A esto añade una velocidad punta de 350 km/h.

Entre los datos adicionales de los que presume está su aerodinámica, que es capaz de generar una carga de 1.000 kg cuando circula a 290 km/h.

Precio y exclusividad

El McLaren P1 es más exclusivo que su sucesor, aunque tampoco por mucho: de él se fabricaron 375 unidades, mientras que del W1 la producción prevista es de 499 ejemplares.

Eso sí, la diferencia de precio entre ellos es considerable incluso teniendo en cuenta la inflación. Aquél rondaba el millón de euros cuando se puso a la venta, mientras que el recién llegado tiene una tarifa base de 2,4 millones de euros… antes de impuestos.

Como ya hiciéramos en el caso de Ferrari, no vamos a rematar el artículo preguntándonos cuál de los dos es mejor, porque cualquiera de los dos está en el Olimpo histórico del mundo del motor.

Preferimos pararnos a pensar cuándo podremos completar esta trilogía de comparativas entre pasado y presente de la Santísima Trinidad y su reedición. Y es algo de lo que no tenemos ni idea, porque no hay siquiera rumores sobre cuándo va a presentar Porsche al heredero del 918 Spyder.

Hay que recordar que iba a ser el modelo de serie derivado del Mission X, un vehículo 100% eléctrico, pero dada la poca aceptación y demanda que tienen este tipo de superdeportivos, sumado a que sus dos rivales directos hayan optado por soluciones híbridas, la marca alemana podría haber modificado el proyecto. No se sabe nada al respecto.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

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