Con esta loca modificación en un motor de cuatro cilindros consiguen que suene a V8

Una configuración que es una rareza.

Cuando se trata de motores, cada uno tiene afinidad por alguno. Hay quien está enamorado de la tecnología del downsizing, otros prefieren los V12, algunos son más de los modificables propulsores nipones… Para gustos, los colores, pero lo que está claro es que cada tipo de motor tiene ciertas ventajas y ciertos inconvenientes.

Centrémonos, por ejemplo, en los motores de cuatro cilindros, que son un tipo de propulsor realmente común y que, en la actualidad, son los más utilizados por las marcas generalistas para sus modelos compactos y medios.

Tiene bastantes puntos a favor, como puede ser el hecho de que son muy equilibrados y suelen ofrecer una adecuada combinación entre rendimiento y consumo de combustible. Sin embargo, si se les puede achacar algo en contra es el hecho de que su sonoridad es, en términos generales, discreta.

No es que suenen mal, pero su rugido dista mucho de equipararse a lo agradable que es el propio de un bloque “gordo” en ‘V’. Con eso en mente, o quizá simplemente por divertirse, porque son muy dados a ello, los chicos de Garage 54 han llevado a cabo su última obra: un motor tetracilíndrico que suena como un V8.

Para quien no los conozca, ya os adelantamos que a poco que seáis algo curiosos y os gusten los coches y la mecánica, estáis tardando en ir a visitar su canal de youtube, porque son bastante asiduos a realizar locuras que en pocos otros sitios se pueden ver. ¿Un ejemplo? Enterrar durante meses un Lada en tierra para sacarlo después y comprobar si funciona.

Con el contexto establecido, este proyecto no parece tan loco, pero sí que es interesante desde el punto de vista técnico: crear un motor de cuatro cilindros con un cigüeñal tipo ‘cross-plane’.

Es posible que nunca hayas oído hablar de este tipo de configuración, porque es una auténtica rareza en un motor tetracilíndrico (el único caso más conocido es el del propulsor de la Yamaha R1). En Garaje 54 han decidido hacer uno meramente por diversión, tomando como base el propulsor de un Lada (el coche de cabecera del canal).

Lo primero es tener en cuenta qué diferencias hay entre un cigüeñal tipo ‘flat-plane’ y uno ‘cross-plane’. La principal es la forma que hay entre los soportes de las bielas en el cigüeñal.

En el primero están en 0 grados o, lo que es lo mismo, 180 grados, lo que hace que estén en el mismo plano, haciendo que dos miren hacia arriba, mientras que los otros dos hacen lo propio hacia abajo.

En el segundo la cosa es muy distinta, puesto que se forman ángulos de 90 grados entre ellos, haciendo que su orientación sea: arriba, derecha, izquierda, abajo.

Esto no solo hace que el sistema sea algo más complejo, si no que cambia los tiempos de las explosiones el motor, incidiendo directamente sobre la sonoridad, que no es tan homogénea y adquiere más “cuerpo”. En el vídeo lo podéis comprobar, con un resultado final en el que el ruido del motor es más agradable al oído y para de un bloque mayor.

Otros artículos interesantes:

Más información sobre:

Ver sus artículos

Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España