Llegan tormentas a gran parte de España: los que viajamos nos exponemos a un aquaplaning. Estos pasos te ayudarán a superarlo

Las previsiones meteorológicas apuntan a tormentas de verano que dejarán precipitaciones en buena parte de España. Esto es lo que debes saber del aquaplaning.

Las tormentas de verano son más frecuentes de lo que crees. Este tipo de precipitaciones son repentinas y descargan gran cantidad de agua en pocos minutos, lo que generan charcos e incluso zonas anegadas. Este escenario, unido a unos neumáticos que no cumplen con el mínimo exigido, pueden dar lugar a la aparición de un fenómeno conocido como aquaplaning.

El aquaplaning no es otra cosa que una situación en la que las ruedas pierden adherencia sobre la carretera a consecuencia de una capa gruesa de agua. Los neumáticos son incapaces de evacuar esa agua, comienzan a flotar y se pierde el control del vehículo. Evidentemente, es una situación peligrosa que, de no saber cómo actuar, puede acabar en un accidente de tráfico.

Para entender mejor cómo debemos actuar ante el aquaplaning, primero debemos saber cuáles son los motivos por los que se ocasiona esa película de agua que separa los neumáticos del asfalto y genera la pérdida de adherencia y la posterior pérdida de control del coche.

¿Qué provoca la aparición del aquaplaning?

La principal causa de que aparezca el aquaplaning tiene que ver con la acumulación de agua en exceso sobre la superficie de la carretera. Si a esto le sumamos que el pavimiento no tiene un correcto drenaje, lo que da como resultado el estancamiento del agua, tenemos un escenario perfecto para favorecer el aquaplaning. La situación puede ser incluso peor si esta agua se combina con aceite, suciedad u otros residuos como puede ser el lodo o el barro.

Pero no solo es responsabilidad de la carretera que pueda producirse el aquaplaning. También juega un papel fundamental el estado en el que se encuentran los neumáticos del vehículo o algunas características del vehículo y la conducción.

Por ejemplo, los neumáticos que estén más desgastados en su banda de rodadura son más propensos a perder agarre, lo que sienta las bases para el aquaplaning. También depende del diseño del dibujo del neumático y de la presión a la que esté hinchado, ya que inflarlos a más de lo que recomienda el fabricante puede ser peligroso.

Otros factores a tener en cuenta son la velocidad a la que se circula y el peso del vehículo. El primero, si circulamos muy rápido al neumático no le dará tiempo de evacuar el agua correctamente, lo que puede provocar el aquaplaning. El segundo factor es una cuestión de riesgo, ya que, a menor peso del coche, más probable es sufrir esta situación.

¿Cómo actuar para mantener el control del vehículo?

Ya sea un coche o una moto, que también pueden sufrir las consecuencias de este efecto, lo primero que debes hacer es mantener la calma. Una respuesta impulsiva o brusca puede aumentar el riesgo de colisión tras perder el control del vehículo por culpa del aquaplaning.

Es por ese motivo que se vuelve casi obligatorio ser suave y delicado con los mandos del vehículo. Evita los volantazos, ya que favoreces la pérdida de control del vehículo. Trata de mantener el volante o el manillar rectos, así cuando las ruedas salgan de la zona con agua y recuperen la adherencia, tendrás la dirección del vehículo bien orientada. 

De lo contrario, aparecerá el subviraje o sobreviraje, una situación en la que tendrás que actuar de otra forman para recuperar el control de la situación. No olvides sujetar con firmeza el volante o el manillar, ya que la dirección puede realizar algún tipo de sacudida cuando los neumáticos ganen adherencia después de salir de la zona con agua.

Además de mantener las manos en el volante o el manillar, debes soltar el acelerador. Será la inercia la que te llevará a superar esta situación. Por supuesto, no toques los frenos si no quieres que los efectos del aquaplaning se magnifiquen.

Si prefieres no pasar por esta situación, lo más recomendable es extremar las precauciones al volante, especialmente en días con lluvia o con una meteorología adversa. 

Respeta las normas de circulación y las recomendaciones de las autoridades, circulando siempre que sea posible a una velocidad moderada y manteniendo una distancia prudencial con el vehículo que te precede. Así, en caso de frenada de emergencia, tendrás espacio de sobra para parar el vehículo sin colisionar.

Tampoco debes olvidarte del mantenimiento del vehículo. Mantener en buen estado los neumáticos y los frenos de tu coche pueden salvarte de acabar sufriendo un accidente de tráfico, ya que son los dos elementos clave que te ayudan a mantener el control del vehículo en todo momento, algo que es fundamental a la hora de conducir tanto con lluvia como en seco.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España