Juan José, mecánico, advierte: "Ojito con los neumáticos nuevos hasta que no recorren unos 500, 1000 km"

Los neumáticos nuevos requieren cierto período de adaptación. Sé paciente en la conducción y respeta su rendimiento hasta que estén “más rodados”.
Ya lo hemos explicado en más de una ocasión: los neumáticos son el único componente que están en contacto con la carretera. Su importancia es crucial en materia de seguridad y una de las partes del vehículo a la que más hay que prestar atención, tal y como explica este mecánico, que recuerda lo que debes hacer con los neumáticos cuando están nuevos.
Deben presentar un desgaste uniforme, dentro siempre de los límites legales y no presentar un deterioro acusado ni en la banda de rodadura ni en los flancos. Esto es lo que conviene revisar en los neumáticos periódicamente y antes de ir la Inspección Técnica de Vehículos, aunque no pasar la ITV es secundario cuando está en juego la seguridad en la carretera.
La importancia de los neumáticos en la seguridad
Ten en cuenta que los neumáticos se encargan tanto de traccionar sobre todo tipo de superficies como de reducir al máximo la distancia de frenado. También son responsables de evacuar el agua de la superficie de la carretera cuando llueve y de que un vehículo sea controlable en todos los escenarios posibles.
Por esos motivos son por lo que a los neumáticos se les presta tanta atención. Porque son responsables de mantener todo bajo control y de ayudarte a evitar un posible accidente siempre y cuando estén en buen estado. En caso de no estarlo o de presentar un desgaste muy acusado, lo más recomendable es reemplazarlos por unos neumáticos nuevos.
Ahora bien, poner unas ruedas nuevas no es tan sencillo como suena. Debes tener en cuenta tanto la marca como el compuesto de la cubierta y si se adapta a la medida de tu coche y al tipo de conducción que realizas. Y más importante aún, cuando están nuevos es clave mantener cierta prudencia para no acabar sufriendo un accidente de tráfico.
Juan José es mecánico en Talleres Ebenecer y, en uno de los últimos vídeos publicados en su perfil de Instagram, nos cuenta la razón por la que con los neumáticos nuevos hay que tener cierta precaución hasta que hayamos recorridos unos cuantos cientos de kilómetros.
Precaución al cambiar los neumáticos en tu coche
“Agarra peor un neumático nuevo que un neumático viejo”, así de contundente empieza el vídeo este veterano mecánico. “Esto ya lo he explicado, pero sorprende que hay gente que ponen neumáticos nuevos y dicen: ‘verás tú lo que va a agarrar ahora’”.
Pero la realidad es muy distinta. De hecho, un neumático completamente nuevo puede tener un peor rendimiento en cuanto a agarre y tracción. “Ojito que hasta que no recorre 500 o 1.000 kilómetros, aproximadamente, no quemas la capa superficial”, señala Juan José.
Esta capa superficial a la que hace referencia el protagonista de este vídeo se llama parafina. La parafina se describe como una capa de cera protectora que los fabricantes aplican a los neumáticos nuevos con el objetivo de ayudarlos a conservar su estado original durante el almacenamiento y el transporte.
Es, por tanto, una de las razones por la que los neumáticos nuevos tienen ese brillo tan característico y que tanto nos gusta. Sin embargo, a cambio de una apariencia lustrosa tenemos una capa de cera que no permite al neumático desempeñar correctamente sus funciones de agarre y tracción.
“Al final, ese producto que tiene en la capa superficial lo que va a crear es una capa antiadherente en la carretera que te va a impedir aprovechar al máximo el agarre con el asfalto”, explica Juan José, que también señala que incluso con esta capa “va a agarrar, porque si el neumático que tenías estaba hecho una completa porquería, obviamente va a mejorar”.
500 o 1.000 kilómetros de margen
Pero también apunta que “para aprovechar las propiedades al máximo del neumático tienes que esperar, si es nuevo, a recorrer aproximadamente unos 500 o 1.000 kilómetros”. Lo mismo ocurre con los neumáticos de segunda mano si tienen ese aspecto lustroso que lucen las ruedas nuevas, ya que probablemente hayan sido tratados con la misma cera o parafina.
Por tanto, la próxima vez que vayas a cambiar los neumáticos a tu coche, concede un margen de unos 500 o 1.000 kilómetros en los que puedes conducirlo con normalidad, pero teniendo en cuenta que las ruedas no ofrecen su máximo rendimiento en cuanto agarre, lo que podría derivar en una pérdida de adherencia si exigimos, por ejemplo, con una conducción deportiva.
En el caso de las motos es todavía más importante respetar ese intervalo, ya que la pérdida de agarre se puede traducir en una caída, con las consecuencias que esto conlleva.
