José Elías, el famoso empresario multimillonario, da las claves para comprar un automóvil: “El valor del coche es cero”

El empresario analiza la adquisición de un automóvil desde el punto de vista financiero, particularmente del enfoque que tiene una empresa al respecto.
En los últimos años, en el panorama económico español ha adquirido especial relevancia José Elías, un empresario español multimillonario dueño, entre otros muchos negocios, de La Sirena. Lleva tiempo dedicándose a las redes, volcando contenido que da consejos financieros interesantes para cualquier ciudadano común e incluso, en alguna ocasión, ha tocado el tema de los vehículos.
En un clip de vídeo que ha compartido en su cuenta de Instagram, el empresario deja muy claro cuál es su punto de vista sobre los coches, claro está, desde su posición de dueño de varias empresas, utilizándolos como un claro ejemplo de lo que son los conceptos de deuda y amortización.
Empieza diciendo lo siguiente: “El coche lo amortizas en 5 años y el valor del coche en 5 años es 0, ¿no? Tú compras un coche por 10.000 euros, lo amortizas a razón de 2.000 euros cada año y al quinto año vale 0. Y tú dices: ‘no, pero si yo el coche lo puedo vender por 7.000 euros’. Ya, pero contablemente, el valor es 0”.
Es algo que puede sonar a chino a una persona de a pie, que pensará que, si todavía tiene valor de reventa, sigue teniendo un valor. Es cierto, pero dentro de las cuentas de la empresa, no: “Eso implica que tú te has ido amortizando el coche y eso te ha permitido pagar menos impuestos del coche, pero por otro lado has perdido activo de la empresa, porque esto va contra los activos de la empresa que se van reduciendo, ¿no?”.
La explicación permite desgranar de manera sencilla el concepto de la amortización de un bien, pero es algo que para un ciudadano que no tenga una empresa, no es algo que termine de ser útil.
Sí que es interesante su aproximación a la deuda, puesto que es un concepto al que la mayoría de la gente le tiene miedo, pero que Elías, en una publicación en ‘X’, antiguamente conocido como Twitter’, explica como, aunque hay que respetarlo, es interesante para jugar con él en nuestro propio favor económico.
“La gente se asusta cuando hablo de endeudarse. Pero la deuda es buena. Eso sí, no cualquier tipo de deuda. Piensan que tener deuda es sinónimo de estar mal financieramente. Error. Tener deuda, en la medida correcta y para lo que toca, es inteligente. Porque el dinero de los bancos siempre es más barato que tu propio dinero (equity)”, señala.
De esta manera, explica que es una herramienta que bien usada, tiene aspectos muy positivos, algo que eso sí, es más útil desde un punto de vista empresarial, pero no tanto desde el ciudadano de a pie.
Para éstos lo que sí es interesante, volviendo a los automóviles, es tener en cuenta las otras opciones que hay a la compra de un vehículo, como son el renting y el leasing, que son fórmulas que pueden interesar tanto a las empresas como a los compradores particulares. Así, vamos a analizar las diferencias que hay entre uno y otro.
Las diferencias entre leasing y renting
Ambos tienen en común el hecho de ser fórmulas de financiación que permiten disfrutar del alquiler de un vehículo a largo plazo, aunque tienen diferencias notables entre ellas.
La más importante es que el leasing, una vez termina el tiempo acordado en el contrato, abre la posibilidad a que el usuario pueda comprar el coche y quedárselo en propiedad. Eso no es el caso con el renting, en el que, una vez terminado el contrato estipulado, se devuelve y, por norma general, se ofrece al conductor la oportunidad de comenzar otro renting con un vehículo diferente.
También hay otras diferencias que son relevantes. Una de ellas es que el leasing solo se ofrece a empresas o a trabajadores autónomos, así que, fuera de estos, no tienen posibilidad de acceder a esta fórmula los conductores convencionales. El renting, por el contrario, es cada vez más popular entre el ciudadano de a pie.
Otra es la diferencia de tiempo. El leasing para bienes que no son inmuebles tiene una duración de dos años, mientras que en el renting la fórmula es mucho más flexible, pudiendo ir desde tan solo un año hasta los cuatro o cinco.
Además, un factor del renting que resulta bastante atrayente para los particulares es que se trata de un contrato “todo incluido”, es decir, que en la cuota mensual se incluyen los impuestos, el seguro del vehículo o su mantenimiento. De esta manera, el conductor no se preocupa por esos factores.
