En qué fallan los modelos eléctricos más vendidos

EVClinic ha elaborado un informe con las averías más habituales en los coches eléctricos, así como una lista con los modelos que no recomiendan comprar.

A la hora de decidirse a dar el salto y comprar un coche eléctrico, al conductor le asaltan un mar de dudas. Entre ellas está, por ejemplo, es desconocimiento de este tipo de mecánica y todo lo relativo a su mantenimiento o averías. Es normal preguntarse en qué fallan más los eléctricos, y la respuesta no es la que todo el mundo suele tener en la cabeza.

Es habitual centrar los problemas de los EV en su batería, porque es el elemento más importante de un eléctrico: es lo más caro, de su degradación depende la autonomía del automóvil, es complejo cuando hay que reciclarlo, etc.

Sin embargo, según un informe elaborado por EVClinic, la conclusión de es que “la batería es la última preocupación de la lista durante los primeros 10 años de vida de un vehículo eléctrico”.

Tomando los datos de sus 20 laboratorios repartidos por el mundo, y los análisis que han realizado de numerosos coches eléctricos, los fallos más comunes durante la primera década de vida de un modelo de baterías son:

  • Motores eléctricos
  • Cargadores OBC
  • DCDC/inversores
  • Baterías

Y es algo bueno que se encuentre en última posición, porque suele ser el componente más caro y costoso de reparar. Esto último es factible, pero es necesario evaluar si la operación merece la pena o si es más rentable comprar un sistema de batería nuevo o usado.

El reemplazo debería ser la última opción, porque es lo que más desembolso conlleva, siendo preferible sustituir aquellas células que estén dañadas por otras. Sin embargo, es algo que no siempre es posible, por ejemplo, porque las células originales ya no se sigan produciendo.

EVClinic explica que, en lo referente a las baterías, hay que tener en cuenta que éstas pasan por diferente ciclos de reparaciones a lo largo de su vida útil.

El primero, que es desde que es nueva hasta que pasan de 5 a 8 años, cuando suele producirse la primera falla. En éste, se reemplazan los módulos o celdas defectuosas. A partir de ese momento, lo habitual es realizar ciclos de mantenimiento cada 2 o 3 años, para extender su vida útil de una manera relativamente económica. 

Estas reparaciones consisten en reemplazar los componentes defectuosos, lo que suele hacer que la batería siga operativa durante otros 2 o 3 años más, o durante 100.000 km, lo que suceda antes. 

La noticia positiva es que, según el informe, es habitual que los coches eléctricos pasen sus 10 primeros años de vida sin sufrir ningún tipo de averías ni necesitar más operaciones de mantenimiento que las estándar, por lo que durante ese tiempo suponen un ahorro importante respecto a los modelos de combustión.

Según sus datos, “los vehículos de combustibles fósiles consumen al menos 0,13 euros por kilómetro sólo en combustible, excluyendo revisiones y averías. Con revisiones, averías y mantenimiento consumen un mínimo adicional de 0,08 €, sumando más de 40.000 euros por 200.000 km”.

Así que la conclusión es que “un vehículo eléctrico defectuoso sigue siendo más barato que un vehículo de combustible fósil funcional”.

Los coches eléctricos que no recomiendan comprar

Aunque en términos generales consideran que los coches eléctricos son más baratos de mantener, hay ciertos modelos que recomiendan no comprar o con los que intentan no trabajar por diversos motivos.

Señalan que “no es una sagrada escritura ni una guía de asesoramiento”, pero señalan que “algunos fabricantes simplemente carecen de las herramientas para escuchar los comentarios y crear un producto de calidad o abordar problemas existentes”.

Es más, incluso se cuestionan que “a menudo, ese ni siquiera es su objetivo, ya que un producto de alta calidad podría afectar negativamente su modelo de negocio y sus resultados”.

No se cortan con sus valoraciones. Del Nissan Leaf señalan que es “responsable de formar todos los estereotipos orientados al diésel contra los vehículos eléctricos”, al smart EQ lo califican como uno de los peores coches fabricados en toda la historia de la industria, del Jaguar I-PACE dicen que “es un vehículo que ha decepcionado a todo el mundo”.

Concluyen explicando que “no hemos aceptado ninguno de estos vehículos para reparar porque creemos que los defectos de fábrica que representan un peligro deben ser resueltos por el fabricante, no por nosotros”.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España