Existe un motor que funciona con chocolate y con el que se pueden alcanzar los 235 km/h

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Hace algo más de 15 años, unos investigadores presentaron un monoplaza fabricado con materiales vegetales y un motor que funcionaba con chocolate.

Hace décadas que la industria del automóvil busca alternativas a los combustibles tradicionales. El diésel y la gasolina han sido el carburante utilizado durante más de 100 años, pero a lo largo de todo ese tiempo también se ha experimentado con otras fuentes de energía, siendo el coche eléctrico el que parece tener más futuro. En el pasado, sin embargo, se ha probado hasta con el chocolate.

Sí, has leído bien. Ese manjar dulce o amargo derivado del cacao que gusta tantas personas alrededor del mundo se puede utilizar como base para crear combustible que alimente un motor de combustión interna. Y no cualquier motor. Sino uno de competición que se llegó a instalar en un monoplaza de la Fórmula 3.

Un monoplaza fabricado a base de materiales ecológicos

Corría el año 2009 cuando un equipo de investigadores de la Universidad de Warwick, en Coventry (Inglaterra) presentó los resultados de un interesante proyecto que buscaba demostrar a toda la industria del automóvil que había otras fuentes de energía que iban más allá de los carburantes derivados del petróleo. Y no solo demostrar que las había, sino que eran útiles en la práctica.

Esto motivo a los investigadores a iniciar un proyecto cuyo resultado fue un monoplaza de Fórmula 3 fabricado a base de componentes ecológicos. Denominado WorldFirst, este proyecto se integró en el Warwick Manufacturing Group (WMG) y el Warwick Innovative Manufacturing Research Centre.

Más allá de utilizar chocolate como combustible para un motor térmico, de lo que hablaremos un poco más adelante en este artículo, los investigadores quisieron darle un nuevo enfoque a partes que son esenciales en cualquier coche, como el volante, los asientos o la carrocería.

La idea era no emplear materiales tradicionales como el plástico o metales para fabricar estos componentes. En su lugar, se usó una mezcla de resinas con fibras vegetales que aportaban rigidez a las piezas, la suficiente como para soportar impactos. De este modo, los investigadores presentaron un volante fabricado a base de zanahoria, un asiento de soja, una carrocería de patata.

Todas estas piezas se unieron en un monoplaza de Fórmula 3 que estaba equipado con un motor en el que el único combustible empleado para su funcionamiento era aquel que se obtenía a través de residuos derivados del chocolate y el aceite vegetal. Incluso el lubricante interno del propulsor era a base de aceite vegetal.

Un motor de biodiésel alimentado a base de chocolate

El motor era una unidad biodiésel que cumplía todos los estándares de la categoría de la Fórmula 3, al igual que el coche, aunque en esa época no estaba permitido utilizar motore de biodiésel para competir. Aun así, el monoplaza que funcionaba con chocolate era lo suficientemente potente como para alcanzar una velocidad máxima de 235 km/h.

El proyecto WorldFirst dio como resultado uno monoplaza valorado en 300.000 libras esterlinas, que al cambio actual equivale a unos 356.000 euros, una cuantía importante que sirvió, como explicaba James Meredith, director del proyecto, para acabar “con el mito de que hay que renunciar a las prestaciones a la hora de desarrollar los vehículos de motor sostenibles del futuro”.

Por su parte, Kerry Kirwan, miembro del equipo, detallaba todos los componentes del vehículo que habían sido fabricados a base de componentes ecológicos: “los componentes vegetales constituyen la base del coche: un volante de competición fabricado con zanahorias y otras hortalizas, un asiento de fibra de lino y espuma de aceite de soja, lubricantes a base de aceites vegetales y un motor biodiésel configurado para funcionar con combustible derivado de residuos de chocolate y aceite vegetal. También incorpora un radiador recubierto de un innovador catalizador destructor de emisiones”.

Todas estas novedades permitieron al equipo de investigadores crear el primer monoplaza a base de materiales vegetales del mundo. El WorldFirst presentó un importante punto de inflexión para la industria, era la demostración de que con elementos obtenidos de la tierra se podían fabricar coches.

Eso sí, los combustibles vegetales siempre han estado rodeados de cierta polémica. En el pasado ya se han desarrollado biodiésel derivado de algas o de cereales, pero estos elementos naturales también forman parte de la dieta humana, especialmente los cereales, por lo que su uso para crear combustible genera un conflicto ético que, por el momento, no ha encontrado solución.

Por su parte, el Dr. Steve Maggs, otro responsable de la investigación, señalaba que “a medida que los fabricantes originales se centran en reducir las emisiones de los motores para hacer frente a las futuras emisiones de CO2, el proyecto WorldFirst demuestra que, para abrazar sin reservas el lema ‘lo ecológico es genial’, hay que ampliar la visión y contar con una estrategia que abarque toda la cadena, desde las materias primas hasta la eliminación final del vehículo”.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España