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Dos cosas de Renault que tiene el nuevo Mercedes Clase A

Mercedes Clase A 2018
Alex Morán

Dos de sus tres motores son franceses.

El nuevo Mercedes Clase A ha llegado para continuar el exitoso camino iniciado por su predecesor, del que hereda multitud de elementos y facetas… incluso algunas de las más polémicas. Es conocidos por todos que el compacto alemán utilizaba una motorización diésel de origen Renault, simplemente uno de los muchos frutos del acuerdo de colaboración entre Daimler y Renault-Nissan, y en esta nueva generación sigue estando presente la influencia francesa.

VÍDEO: El nuevo Mercedes Clase A 2018 en movimiento

Muchos los consideraron un sacrilegio en su día, pero estas alianzas reportan múltiples beneficios a las dos partes implicadas, que en el caso del compacto cristalizaron en un propulsor de gasóleo asequible que abarataba su coste y permitía contar con una versión de acceso para el Mercedes. Ahora bien, ¿qué dos cosas de Renault tiene el nuevo Mercedes Clase A?

La respuesta es sencilla: los motores. Si, en plural, y es que además de reeditar el bloque de gasóleo, la marca alemana ha incorporado a la gama inicial de su modelo una de gasolina. Si tenemos en cuenta que la oferta mecánica del Clase A en su lanzamiento está formada por tres propulsores, el 66% es de origen francés, dejando solo al A250 de 224 CV (el más potente de la gama) como el único motor alemán.

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A180d: 116 CV de Renault

Se trata del siguiente paso en el motor que ya ofrecía la generación previa, una evolución del bloque de 1,5 litros. Eso sí, mejora en tanto a que cumple la normativa de emisiones Euro6 (108 g/km de CO2) gracias a sus catalizadores SCR con AdBlue y a sistema de recirculación de gases de escape, aumenta su potencia hasta los 116 CV (antes entregaba 109), la acompaña de un par máximo de 260 Nm y homologa un consumo mixto de 4,1 l/100 km. En principio solo estará disponible con la caja de cambios automática 7G-DCT.

A200: 163 CV de Renault

Se trata de la nueva incorporación. Se trata de un motor 1.3 turbo de cuatro cilindros que cuenta con un sistema de desactivación de cilindros (concretamente los números 2 y 3) que repercute positivamente en su consumo. Desarrolla 163 CV de potencia y un par máximo de 250 Nm, que pueden ser digeridos bien por una caja de cambios manual o por la transmisión automática 7G-DCT. En el primer caso tiene un consumo medio homologado de 5,3 l/100 y unas emisiones de 133 g/km de CO2, mientras que en el caso del automático marca 5,1 litros y 120 gramos respectivamente.

Más adelante la versión manual también se podrá combinar con la tracción integral 4MATIC a las cuatro ruedas, con la que el consumo se elevará hasta los 5,6 l/100 km.

Todo sobre el Mercedes Clase A

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Redactor

Crecí viendo deportivos japoneses en los 90, los echo de menos y me decanto por los import nipones. El Nissan Fairlady Z 432 es mi amor platónico.