Las diferencias que existen entre el gasóleo legal y el prohibido

En el mercado hay tres tipos de gasóleo pero solo uno está permitido para coches particulares
Los conductores estamos acostumbrados a hablar de diésel y. gasolina como los dos dos tipos de combustibles fósiles pero, en realidad, hay más. Por ejemplo, diésel hay tres clases pero solo está permitido llenar el depósito con uno de ellos. Te contamos las diferencias entre el gasóleo legal y el prohibido.
En España se comercializan tres tipos de gasóleo: el tipo A es el que sirven en las gasolineras y utilizamos para los coches particulares; el tipo B, también se emplea para repostar pero solo se permite su uso para maquinaria agrícola, pesquera y remolques; y, el tipo C, que se utiliza para calderas.
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Las diferencias entre el gasóleo legal y el prohibido
En todas las estaciones de servicio se puede repostar gasóleo de tipo A (puede ser A, A+... en función de los aditivos); en algunas, además, venden diésel tipo B; mientras que el C solo se sirve en los hogares, empresas... que precisan gasóleo para las máquinas de calor.
Hay una razón por la que son pocas las gasolineras que venden diésel B y es por una razón: su uso está prohibido para los conductores particulares.

Los tres gasóleos se diferencian por su composición:
- El tipo A es el que tiene más parafina y aditivos; es, por esto, el que mejor cuida el motor y con el que se consiguen más prestaciones
- El tipo B tiene menos aditivos que el A, pero más que el C; también está entre medias en contenido en parafina
- El tipo C es el menos refinado y el que contiene la mayor cantidad de parafina de los tres. Es también el más barato y el de mayor poder calorífico
El gasóleo B, el prohibido
A priori y dado que el proceso de refinado es el mismo para el gasóleo A y el B no habría problema en utilizarlo para repostar un coche particular aunque, a la larga, notaríamos que pierde prestaciones (porque tiene menos aditivos).
Sin embargo el uso de este tipo de carburante está totalmente prohibido para los conductores particulares porque cuenta con una bonificación especial del Gobierno que reduce notablemente su precio. Para detectar el uso fraudulento del diésel barato basta con realizar una inspección visual ya que cada uno es de un color: amarillento el A, rojizo el B y azulado el C.
Utilizar diésel B de manera irregular se considera estafa a la Hacienda Pública y conlleva sanciones que se calculan en función de la cantidad utilizada.