En qué se diferencia el USB y el USB-C de tu coche

Cada vez más móviles y ordenadores tienen el nuevo puerto USB-C, pero muchos fabricantes de coches aún siguen apostando por el USB tradicional. Hay diferencias enormes en velocidad de carga y conectividad.
Los coches con puerto USB empiezan a ser un clásico en los vehículos, esto permite cargar los dispositivos electrónicos durante el trayecto, también para conectar el móvil a Apple CarPlay o Android Auto.
Conforme avanza la tecnología, se van modificando los estándares. Los vehículos integraban por defecto una entrada de USB convencional, el conocido USB 3.0, aunque cada vez más modelos empiezan a ofrecer USB-C.
Diferencias en diseño y conectividad entre USB y USB-C

La principal diferencia entre el USB convencional y el USB-C está en el diseño. El puerto USB (USB-A o USB 3.0 dependiendo de la generación) es rectangular, normalmente no es reversible y es más grande que los estándares más modernos.
La entrada del USB-C es más pequeña, con una forma ovalada y totalmente reversible, esto facilita la conexión. Los usuarios no deben preocuparse de la orientación del cable como sí que ocurre con las generaciones anteriores.
La conectividad es otra de las grandes diferencias de este puerto que integran los coches. El USB tradicional está destinado a la transferencia de música, cargas de móviles a una velocidad normal o la conexión de un pendrive en las antiguas radios.
Los puertos USB-C permiten realizar las funciones anteriores, aunque cargan dispositivos a mayor velocidad. Este tipo de clave también ofrece una conexión más estable y rápida con Android Auto o Apple CarPlay.
Velocidad de transferencia de datos, capacidad de carga y compatibilidad
Los USB tradicionales suelen soportar estándares algo más antiguos como USB 2.0 (hasta 480 Mbps) o USB 3.0 (hasta 5 Gbps). El puerto USB-C puede alcanzar velocidades superiores a los estándares USB 3.1 o estándares más modernos, pudiendo llegar a 10 Gbps o más.
Si quieres cargar el móvil mientras conduces, el tipo de puerto también influye en la velocidad. El USB permite cargar dispositivos con una potencia limitada, dependerá del estándar del cable y el dispositivo, aunque normalmente ronda entre los 2,5 W y 15 W.
El USB-C es compatible con la carga rápida con el protocolo Power Delivery (PD) pudiendo llegar a alcanzar hasta los 100 W. Este tipo de cable es ideal para cargar otros dispositivos con baterías más grandes como tablets y ordenadores.
La compatibilidad es otro punto importante. El USB-C es el nuevo estándar que exige la Unión Europea a los fabricantes de tecnología. Todas las marcas lo han ido adoptando poco a poco, incluso Apple a pesar de la negativa inicial.
El USB-C empieza a integrarse en todos los dispositivos nuevos, pero los coches siguen manteniendo al menos un USB tradicional para asegurar la compatibilidad con todos los dispositivos, muchos modelos aún combinan ambos.
