El consejo que debes seguir para cuidar tu motor ahora que sales de viaje

Los largos viajes por carretera no solo acumulan kilómetros en tu coche, sino que también suponen un riesgo de avería si no tomas en serio este consejo. Esperar unos minutos no arruinará tus vacaciones, pero sí te ayudará a cuidar el motor de tu coche.

Aunque estemos en verano, no debes descuidar la mecánica de tu coche. Especialmente, en una época en la que por norma general solemos realizar más viajes por vacaciones. El motor de tu coche te lo agradecerá si pones en práctica este consejo para cuidarlo.

Lo primero que debes saber es que este truco para evitar una posible avería solo es aplicable a coches con motores turbo que, por otro lado, suelen ser la mayoría de los que circulan por nuestras carreteras, especialmente si son diésel, aunque el consejo está más enfocado a los motores turbo de gasolina.

Este consejo está relacionado concretamente con el turbo, un componente que te aporta un extra de potencia y rendimiento a tu coche mientras ayuda a mejorar tanto el consumo de carburante como las emisiones contaminantes. Sin embargo, a cambio de todos estos beneficios, el turbo nos exige algunos cuidados sencillos para asegurarnos de que no nos dará problemas en el futuro.

El consejo que debes seguir para cuidar tu motor ahora que sales de viaje

El truco en cuestión es que dejes reposar el turbo unos minutos antes de parar el motor. Debes hacerlo con el motor prendido, pero a ralentí, y es especialmente importante que lo hagas sobre todo tras haber realizado un viaje largo por carretera, donde habrás circulado mucho tiempo a un régimen de revoluciones más alto.

Lo único que debes hacer es esperar 1 o 2 minutos si el viaje ha sido largo y a velocidades de autopista, mientras que en desplazamientos cotidianos de media distancia, puedes reducir este intervalo de espera a 1 minuto. Con 30 segundos será más que suficiente si ha sido un viaje corto.

El motivo por el que es aconsejable esperar unos segundos con el motor a ralentí antes de pararlo es para asegurarnos de que el turbo reduce su temperatura y que el aceite que lo lubrica, el cual comparte con el motor, no se queda dentro y, por tanto, no se carboniza por el exceso de calor.

Además, si paras el motor de golpe sin haber esperado unos segundos para que baje de temperatura, cortas el flujo de aceite al turbo, lo que provoca que la turbina de su interior gire sin lubricación, aumentando el riesgo de rotura y desgaste prematuro.

Recuerda poner en práctica este consejo como si fuera algo rutinario, así será más fácil que puedas conservar en buen estado el turbo de tu coche.

Otros artículos interesantes:

Más información sobre:

Ver sus artículos

Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España