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Noticia

Cinco pruebas extremas a bajo cero para preparar los Seat

Test de invierno del Seat Ateca FR
Sobre nieve y hielo.

En un mercado globalizado hay que tener muy en cuenta que el producto puede acabar casi en cualquier parte del mundo, lo que implica toda una amplia variedad de circunstancias a la que debe ser capaz de hacer frente. Las marcas de automóviles son conscientes de ello, motivo por el que someten a sus nuevos lanzamientos a pruebas de lo más exigentes. El Seat Ateca FR tuvo que lidiar con los siguientes test antes de llegar al mercado.

VÍDEO: Los test de invierno del Seat Ateca FR

El lugar elegido fue el Círculo Polar Ártico, donde se alcanzan temperaturas de hasta -35 grados centígrados y en un complejo en el que cuentan con un lago que llegar a tener una capa de hielo de hasta 60 centímetros de grosor.

Lo primero que se prueba es el control de tracción del vehículo, para lo que se emplea el lago, que en la zona exterior está menos pulido para facilitar los derrapes. Durante las maniobras se desactiva de manera parcial para ver cómo reacciona el coche e incluso se llega a desconectar por completo en el caso de algunos vehículos, como el Seat Ateca FR.

Los precios del Seat Ateca FR

El test de frenado se lleva a cabo sobre una recta de 200 metros que cuenta con dos tipos de superficie, una con el asfalto a 10 grados con buen agarre y otra a menos 16 que desliza mucho más. Esto obliga a actuar al ABS en diverso grado según el momento.

El test de refrigeración consiste en una tanda de 50 kilómetros conduciendo a 80 km/h y a una distancia máxima de 40 metros detrás de otro vehículo sobre superficies heladas. El objetivo consiste en que el sistema de refrigeración no se bloquee al conducir tras una nube de nieve durante tanto tiempo.

También se pone a prueba el sonido que produce el coche. El frío puede hacer que alguna de las 3.000 piezas del coche provoque ruidos molestos, por lo que se conduce sobre diversas superficies a varias velocidades. El colofón es recorrer un tramo de 30 metros con resaltos a velocidades de entre 20 y 30 km/h.

Por último se lleva a cabo una prueba de durabilidad, con un test de conducción de 30.000 kilómetros sobre carreteras reales cubiertas de nieve y hielo. Estas son solo cinco de las 60 pruebas a las que somete Seat a sus vehículos.

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