Los cinco mejores motores de cuatro cilindros que han hecho las marcas de toda Asia en la historia

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Tanto del pasado como del presente.
Los motores tetracilíndricos son el formato más utilizado en los propulsores de turismos. Su popularidad es tal que fabricantes de todo el mundo han creado representantes dignos con esta configuración. Sin embargo, hoy queremos poner el foco en los cinco mejores motores de cuatro cilindros que han hecho las marcas de toda Asia en la historia.
Es fácil que la mente se vaya rápidamente a Japón, algo lógico, puesto que los fabricantes nipones han creado auténticas joyas en este campo, especialmente por la facilidad que hay para prepararlos y conseguir desarrollos estratosféricos.
Sin embargo, la industria automotriz coreana también tiene bastante que decir en este aspecto.
Honda K20 y K24

Abrimos la veda no con un motor de cuatro cilindros, si no con una familia de motores que Honda fabricó durante bastante tiempo, siendo especialmente populares a comienzos del milenio.
Entre sus particularidades respecto a otros de la lista está el hecho de que los K20 y K24 no son turbo, si no atmosféricos; así como el hecho de que, aunque han dado lugar a versiones de alto rendimiento, donde han destacado de sobremanera es en términos de fiabilidad y longevidad.
Han dado vida a modelos de uso cotidiano con muy buenos resultados, pudiendo acumular kilometrajes que superen incluso los 300.000 km sin mucho problema.
La familia incluye bloques de 2 y 2,4 litros, de rendimientos muy variados, siendo el tope superior de fábrica los 220 CV. Sin embargo, también son unos propulsores bastante modificables y no les cuesta mucho superar los 300 CV.
Hyundai 2.0 T-GDi
Vaya por delante el hecho de que, de los cinco motores que están presentes en esta lista, Hyundai es la única que aporta bloques que actualmente estén a la venta. Hay que reconocerle a la coreana el buen hacer realizado en los últimos años con su división deportiva N, que ha dado a luz a modelos que con el paso del tiempo serán recordados.
Uno de ellos es el i30 N, que monta un motor 2.0 T-GDI de cuatro cilindros que se ofrece en varias versiones y que hace del modelo uno de los referentes entre los compactos radicales actuales.
En un primer nivel entrega 250 CV y 343 Nm, se asocia a una transmisión de seis relaciones y a un sistema de tracción delantera, combinación que resulta en una aceleración de 0 a 100 km/h en 6,4 segundos y en una velocidad punta de 250 km/h.
Más interesante es, sin duda, la variante superior, en la que desarrolla 280 CV y 392 Nm de par máximo, pudiendo combinarse con una caja manual de seis velocidades o con una automática de ocho marchas, para alcanzar los 100 km/h desde parado en, respectivamente, 5,9 y 5,4 segundos.
Hyundai Smartstream G1.6T
No por ser más pequeño se es peor y el mejor ejemplo de ello es el Hyundai i20 N, que mucha gente prefiere incluso antes que su hermano mayor, dado que al ser más ligero, es más ratonero y divertido de conducir en carreteras con curvas.
Lógicamente, estar en el segmento inferior implica tener un motor algo más pequeño y de menor rendimiento, pero a pesar de ello el i 20 N sigue siendo un misil.
Monta un bloque 1.6 turbo de teracilíndrico que entrega una potencia de 204 CV y un par máximo de 275 Nm. En su caso solo es posible asociarlo a una transmisión manual de seis marchas y a un sistema de tracción delantera, pero es suficiente como para acelerar de 0 a 100 km/h en 6,2 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 230 km/h.
Nissan SR20DET

El SR20DET es un motor mítico dentro del JDM japonés y es que, aunque son más laureados algunos bloques de seis cilindros (como el del Toyota Supra), es un propulsor con bastante recorrido y muy querido por los preparadores.
Es un motor 2.0 turbo tetracilíndrico que de fábrica entregaba 205 CV. Sin embargo, la facilidad que presentaba para el “tuneo” y lo que aguantaba aumentos de potencia considerables ha hecho que se haya visto ejemplares que superaban con tranquilidad los 400 CV.
Este era el motor que utilizaba el mítico Nissan Silvia, modelo que ha estado a la sombra del exitoso Skyline/GT-R, así como de la dinastía ‘Z’, pero que últimamente se ha vuelto a poner de moda ya que se rumorea que podría volver a la vida.
Subaru EJ22
No solo del formato “en línea” viven los motores de cuatro cilindros, Subaru, fiel a su idiosincrasia, creó un bloque bóxer que dio vida a una de las versiones más deseadas de su mítico Impreza, el 22B, del que solo salieron de fábrica 424 unidades.
Este icono montaba un propulsor evolucionado del EJ20, que fue menos exclusivo, puesto al día para elevar su cilindrada hasta los 2.212cc y conseguir una potencia de 275 CV. Eso sí, como ha ocurrido con otros tantos modelos en la historia, en pruebas independientes se ha podido ratificar que su rendimiento era mucho mayor.



