Audi utiliza a cinco químicos para que evalúen el olor de unas 200 piezas del habitáculo de sus coches

Todo por lograr el deseado olor a coche nuevo.
El desarrollo de un vehículo es mucho más complejo de lo que cabría imaginarse. No hablamos ya del desarrollo de un chasis, de un motor o de un sistema de propulsión electrificado, algo que todo el mundo da por hecho. Nos referimos al mimo y el cariño que se pone hasta el más mínimo detalle, como puede ser el olor.
Todos tendréis en la cabeza el característico olor a coche nuevo, que es más o menos igual en todo automóvil que salga de un concesionario. Sin embargo, para conseguirlo cada marca sigue su propio camino y en el caso de Audi, la firma germana explica que utiliza a cinco químicos para que evalúen el olor de unas 200 piezas del habitáculo de sus coches.
Así lo ha desvelado en la reciente nota de prensa del renovado Audi RS 3, que de una manera bastante original, ha enfocado hablando de como el compacto deportivo interactúa con cada uno de los 5 sentidos.
El que nos interesa en esta ocasión es el del olfato, uno clave ya que es un sentido muy evocador, así como uno que crea un impacto importante en todas las personas.
De su enfoque al respecto, la marca de los cuatro aros señala que “el RS 3 cumple con los estándares premium no sólo en lo que se refiere a sus cualidades visuales y táctiles: una de las experiencias más sutiles es el aroma que percibe el usuario cuando abre las puertas de su nuevo Audi por primera vez”.
El objetivo de la compañía es conseguir que el aroma del interior integre “olores naturales procedentes de materiales de alta calidad, como el cuero y el agradable olor inherente de polímeros seleccionados”, algo que es fácil de decir, pero que tiene todo un proceso detrás.
Para lograrlo “deben aplicarse diversas medidas de calidad en el proceso de fabricación, desde la selección de la piel hasta el acabado, pasando por los elementos utilizados en el curtido.”.
La marca afirma que todo los componentes del habitáculo, que son unos 200 en total, siguen el mismo proceso: se analizan y evalúan químicamente, calentándolos primero en una calientan en una cámara especial y después analizando el aire. En total, el proceso dura entre dos y tres horas por pieza.

Tras en análisis de cada una por separado, se pasa a evaluar como interactúan entre sí todos ellos. Esto es clave, puesto que en el habitáculo se mezclan todos, así que es necesario que generen un aroma agradable para el usuario cuando se combinan.
Además, es necesario que éste esté presente sin importar las condiciones climatológicas, puesto que no es lo mismo el olor que emiten el plástico, el Nappa, el carbono, el metal o el cuero con temperaturas frías, que el que produce en verano, con mucho calor.
Con todos los datos recopilados, un equipo de cinco químicos analiza los olores en función de su tipo e intensidad, hasta que dan con la combinación correcta para conseguir el deseado olor a coche nuevo.
