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Arabia Saudí, allí donde las mujeres no pueden conducir

Arabia Saudí, allí donde las mujeres no pueden conducir

Susana Viñuela

26/09/2011 - 14:52

El anuncio del rey Abdullah de Arabia Saudí de que las mujeres podrán votar y ser elegidas en las elecciones municipales ha sido acogido con cierto escepticismo. Las promesas de permitir conducir a las mujeres (Arabia Saudí es el único país del mundo que prohíbe a las féminas ponerse al volante) también se han sucedido en el tiempo sin llegar nunca a materializarse.

El rey Abdullah de Arabia Saudí ha anunciado que las mujeres podrán formar parte del Consejo Consultivo (Shura) y votar y ser elegidas en las elecciones municipales. La decisión se ha hecho pública ante una cámara designada y sin poderes legislativos, con lo que activistas de este país han recibido la noticia con cautelosa alegría; lo creerán cuando sea realidad. Y es que varias han sido las promesas del pasado que nunca han llegado a cumplirse.

mujeres arabia saudi

La situación de la mujer en Arabia Saudí vulnera los derechos humanos, tal y como denuncia el Informe de Derechos Humanos de 2009 de Amnistía Internacional. Las saudíes no pueden viajar, trabajar o ser intervenidas quirúrgicamente sin el permiso de su "guardián"(padre, marido u otro varón de la familia que tenga su custodia). Tampoco pueden correr (es considerado inseguro por la Comisión de la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio) ni conducir.

La prohibición que impide que las féminas conduzcan existe desde 1932, año en que se fundó el Estado Saudí. El rumor que afirma el fin de esta ley es una constante, si bien esto nunca ha llegado a materializarse. Este es uno de los grandes caballos de batalla de las activistas saudíes por los derechos humanos.

En 2008, Wajeha al-Huwaider condujo por una autopista el Día de la Mujer para reivindicar sus derechos. Más tarde, ella misma acompañó y filmó a otra activista, Manal Al-Shafir, mientras conducía. En este mismo vídeo, que Manal subió a Youtube, la activista denuncia la situación que esta prohibición está generando en el país. Para ir a trabajar, las mujeres han de hacerlo en taxi o contratar a un chófer, algo económicamente insostenible para la mayoría de las familias saudíes. Se dan los casos de que el marido no está en casa, y son los niños pequeños los que han de conducir (quizás con diez años), sin haber siquiera recibido una clase, con la peligrosidad que ello conlleva. “Cómo es posible que haya tantas mujeres con títulos universitarios, con doctorados… y sin embargo no puedan conducir su propio coche”, se pregunta.

Este vídeo, que forma parte de una campaña para conseguir el derecho de las mujeres saudíes a conducir, le costó la libertad a Manal. Pero, lejos de frenar a las activistas, la detención reavivó la protesta. Muchas otras subieron vídeos similares a Internet, y la presión social (más de 45.000 saudíes firmaron la petición de liberación de Manal) hizo que el arresto durase solo 10 días (si bien no se retiraron los cargos contra ella). La campaña pedía que las mujeres que tuviesen carné de conducir obtenido en el extranjero saliesen el día 17 de junio a conducir a las calles. Según afirma la activista Eman Al Nafjan en el diario británico The Guardian, unas 45 mujeres salieron este día a la calle con sus vehículos, algunos específicos coches para mujeres, se grabaron y subieron los vídeos a la Red.

La posición del Gobierno saudí ante estas protestas es de lo más ambigua. Los silencios y las promesas de un cambio en esta ley siguen sucediéndose. Y mientras, las mujeres, siguen esperando. Sin derecho a conducir. Y a casi nada.

Traducción del vídeo grabado por la activista por los Derechos Humanos, Manal Al-Shafir

“Hay algo por lo que estar orgulloso en este país. Hay gente haciendo trabajos voluntarios, haciéndolo sin cobrar, para ayudar a las mujeres de este país. Somos ignorantes cuando hablamos de conducción. Puedes encontrar mujeres con doctorados, profesoras en colegios, y no saben conducir. Queremos cambiar este país.  Al fin y al cabo, si un día una mujer tiene una emergencia, ¿qué va a hacer? ¿Y si a su marido le da un ataque al corazón, o algo similar? Hoy hubo un artículo en el diario Al-Rivadh. Una hermana llevó a su hermano al hospital en su coche.

–Sí.

– Una mujer no está solo para emergencias.

–Sí, lo he leído hoy en Twitter. Una mujer ha de tener los mismos derechos que un hombre en su vida diaria.

–Y dignidad.

–Y dignidad. Ella no debe autodenigrarse.

–Porque no todos nosotros tenemos vidas de lujo, somos tratadas como reinas y tenemos chófer. Y no es viable que yo deje vivir a un extraño en mi casa.

– Además, si alguien fuera capaz de aceptar eso, no es posible dejar a tu hijo o a tu hija con un conductor. Porque tendrías que enviar con ellos a la niñera para que los acompañase, y eso es un gasto innecesario. Es un gasto innecesario.

-¿Conoces a Farah, que trabajó en la CNN, lo que me dijo sobre su primera clase de conducción? Le pregunté, ¿cuánto le pagas a tu chófer?  Y ella contestó: “Un tercio de mi salario”. Gana 1.200 y paga 800 al chófer. Me dijo: “Manal, me levanto a las 5 de la mañana y empiezo a trabajar a las 7. Él viene y me recoge a mí y luego vamos recogiendo a otras mujeres”. Me comentó: “Termino a las 3 de la tarde y llego a casa a las 5. Si tuviese coche, no tardaría más de 10 minutos en llegar a casa del trabajo. Y si llego cinco minutos tarde, lo juro por dios, él se va”.

-Por supuesto. Tengo un curso por la mañana, y las mañanas son el peor momento para encontrar un taxi. Porque todas las mujeres han tomado uno. Imagina, desde las 6.30 de la mañana hasta, más o menos una hora después, las 7.20, no hay un solo coche.

– No hay taxis. No hay ni un taxi disponible.

– No, no hay taxis.

–“Llámenos dentro de 30 minutos, 15 minutos”, y esto es humillante.

– Sí, totalmente humillante. No quiero tener que humillarme a mí misma teniendo que rogar a otro. ¿Por qué? Por un taxi.

–Yo tengo que ir a trabajar y le pido a mis compañeros hombres que si me acercan. Conduce tú.

–Eso es lo que hago cuando estoy totalmente colapsada. Déjame contarte, fui a llevar mi coche para renovar los papeles, ya que estaba a punto de expirar el plazo. Y tuve que estar rogando a otro para que llevase mi coche para así poder renovar los papeles. Este es mi coche y está a mi nombre. Incluso cuando estaba preparando los papeles, tuve que pedir ayuda porque yo no tengo derecho a conducir. Las restricciones han llegado hasta ese punto. Madre mía… no lo entiendo.

–Las cosas van a cambiar. Dios así lo quiere. Y después te dicen que…

-Te dicen que eres una reina. Una reina. Una joya. Que estás protegida. Quiero decir… -Cuando estoy en la carretera, todo el mundo, buenos y malos, me miran.. Los buenos y los malos me humillan porque no aceptan la cantidad de dinero que yo ofrezco. Yo soy respetable y tengo una dignidad. Nadie entra en mi coche y nadie me acosa porque voy en mi propio coche con las puertas bloqueadas.

– Esa es la base de la teoría de que toda mujer tiene un hombre para que la cuide y la proteja.

– Para cuidarla. Así que, si no hay un hombre, ¿ella debe ser humillada?

–Sí.  Uno de mis compañeros de trabajo me llamó y me dijo que sus compañeros me apoyan. Algunos de ellos tienen que realizar tareas que les requieren pasar un mes en el desierto. Están separados de sus mujeres y de sus hijos un mes. ¿Quién tiene que hacerse cargo de la casa? La madre. Pero ella no puede conducir. No puede llevar a los niños a la escuela. Sobre todo, cuando la familia de ella no está cerca. ¿Qué puede hacer ella? ¿A dónde puede ir? No es posible ir con un extraño, un conductor. Yo no conozco su religión ni su moral. Ni sus tradiciones.

–Su pensamiento…

- En mi familia, nadie aceptaría esto. Es la religión y la moral.

– Es por eso que las madres tendrán que pedir a sus hijos que conduzcan.

-¿Viste la foto del niño? Tiene 10 años.

– Esto genera muchísimos accidentes.

– La ley no debería dar la licencia a nadie que no haya estado aprendiendo a conducir por lo menos durante dos meses. Yo estuve en New Hampshire, estudiando durante dos meses. Cuando estuve en América, tenía 30 años. Y estuve estudiando con chicos de 16 o 17 años  porque quería obtener el carné de conducir. Allí se toman muy muy en serio la enseñanza a los niños de la conducción. Porque han aprendido lo que es responsabilidad. Porque cuando se conduce, tienes una responsabilidad, especialmente especialmente si le das las llaves de un coche a tu hijo. Y durante un año, deben tener a alguien responsable que los acompañe cuando conducen. No pueden conducir solos. Quizás van con su padre o alguien mayor que él, que se sienta junto al joven mientras conduce. ¿Ves? Durante un año, el joven no tiene permiso para conducir solo.  Porque le va la vida en ello, es demasiado peligroso. Y aquí estoy yo, conduciendo por Al-Agrabiyah, por la ciudad Al-Khobar. La calle Al-Dahran está atascada. Volvemos a la calle Al-Dahran. Cuando vine al El-Shargiya en 2002, estaba por mi cuenta., sola. Y no tuve opción, me vi obligada a tener un chófer. Compré un coche pequeño como pude. Y no pude encontrar ningún chófer si lo tenía a mi nombre. Tenía que estar a nombre de mi padre. Y mi padre estaba en Mecca. Tuve que tener un chófer al que tenía que pagar mensualmente un salario. La primera semana, tuvo un accidente con mi automóvil. No sabía conducir.

- ¿Y cuánto le pagabas?

– Le solía das 1.500 porque no soy un patrocinador. Solía acosarme. Mi chófer solía acosarme. Había ajustado el espejo retrovisor para ver qué llevaba puesto. Cuando podría haber hablado con mi amiga al teléfono, no hablaba con ellos en el coche.  Gracias a todo el mundo que nos apoya. La señora Wajeha Al Huwaider, la mujer que ahora mismo me está grabando y que estaba sentada a mi lado. Y cuando le conté mi idea… Recuerdo cuando me senté a su lado y le expliqué lo que ella llamó una “loca idea”.  Así es. Todo el mundo lo hará por sí mismo. -Gracias, eres un cuervo sobre nuestras cabezas (expresión árabe).

– Es un honor, estoy muy orgullosa de haberte conocido. Y no te puedes hacer una idea de lo feliz que estoy de estar aquí contigo.

- El resto de las personas que fueron las primeras en demostrarnos su apoyo , Dr. Ahmed Al Ahmari. Lo puso en su cuenta de Twitter. Rania El-Barghounti, y después Maysa El-Amoudi, gracias Maysa. ¡No te haces una idea! Es maravillosa y genial. Llamé a Maysa, la vuelvo loca. “Maysa, ¿debería hacer esto?” Ella es mi línea de ayuda. La consulto muy a menudo. Ella me presentó al señor Abdullah Al-Alami, que nos ha apoyado mucho. Gracias, señor Abdullah.  Es un hombre sabio. Es fantástico y sabio. Y nos ha ayudado mucho. Y, honestamente, Salah El Rashid es conocido como una persona buena. Es sabio y experto.. Es muy querido.  Damos las gracias a la gente que nos apoya. Dr  Bothaina Al Nasr, dr. Maram Mackkawi, mi amigo, nos graduamos juntos en la universidad. Hola, Maram.

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Susana Viñuela

Redactora

Comunicando, que es gerundio.

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