Adiós al motor de combustión y al eléctrico con este motor que pasa nitrógeno líquido a gas, que se expande más de 700 veces sin generar gases de efecto invernadero

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Esta nueva tecnología podría poner en jaque a los combustibles alternativos. Es el uso del nitrógeno líquido como combustible.

Adiós al motor de combustión y al eléctrico con este motor que pasa nitrógeno líquido a gas, que se expande más de 700 veces sin generar gases de efecto invernadero. Esta nueva tecnología podría poner en jaque a los combustibles alternativos. Es el uso del nitrógeno líquido como combustible.

En estos años que vivimos, los coches impulsados por hidrógeno han brillado como las grandes promesas verdes del transporte. Pero se han quedado ahí. Ahora se ha descubierto que con el uso del nitrógeno líquido como combustible el motor de combustión podría pasar a mejor vida.

Al pasar de líquido a gas, este elemento se expande más de 700 veces, creando una fuerza capaz de mover un vehículo sin generar emisiones nocivas. Y los coches eléctricos son una gran alternativa, esenciales para reducir emisiones, pero tienen bastantes oscuros.

Los mismos siguen teniendo puntos flacos como la autonomía limitada, tiempos de recarga extensos y el dilema de reciclar baterías. El hidrógeno, en cambio, promete cero emisiones, solo vapor al expulsar energía. Pero su producción, almacenamiento y logística, son caras y técnicamente exigentes. De ahí su baja presencia.

Y claro, aquí es donde entra el nitrógeno líquido. Estamos hablando de que es fácil de conseguir, barato, y sin emisiones. El mismo al evaporarse y expandirse, genera presión en un motor que mueve vehículos sin necesidad de combustión ni electricidad. Este motor soltaría únicamente aire limpio en su escape.

La empresa londinense Dearman ha sido la que ha diseñado un motor que explota este fenómeno, un descubrimiento muy interesante. Este motor utiliza pistones que se activan mediante la expansión del nitrógeno líquido cuando entra en contacto con un fluido de intercambio térmico. 

El resultado es energía mecánica sin gases contaminantes. Si bien, el nitrógeno es el gas más abundante en la atmósfera, lo que lo convierte en una opción viable y cercana. Igualmente, su producción, mediante licuefacción del aire, solo necesita electricidad y aire.

Por ello, lo hace compatible con energía limpia. Aunque no todo es de color de rosas, pues almacenar nitrógeno líquido requiere contenedores capaces de mantener temperaturas muy bajas, por debajo de –200 °C. Y claro, esto añade un coste inicial, aunque mitigable gracias a la experiencia existente.

Con el paso de los años, se ha ganado experiencia en materiales criogénicos. Y este no sería un problema. Pero de momento no estamos ante un producto listo para las carreteras, listo para los consumidores. Eso sí, los avances son prometedores, y la misma empresa es optimista.

Si este sistema supera los retos de escala y coste, que es lo más importante, este método podría convertirse en la opción más eficiente para la movilidad limpia. Lo hace combinando lo mejor de los motores eléctricos y los que usan hidrógeno, y lo hace sin sus inconvenientes.

Dearman ya ha desarrollado prototipos funcionales, aunque aún enfrenta desafíos logísticos y técnicos, como hemos mencionado. Un producto que utiliza el nitrógeno líquido capaz de expandirse 700 veces al evaporarse, lo que permite generar movimiento sin necesidad de electricidad ni combustión tradicional.

Con ello, podría redefinir la movilidad sostenible, desplazando a eléctricos e hidrógeno. Sin emisiones contaminantes, y basándose en un recurso abundante y barato. Habrá que esperar.

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