La moto más potente de producción viene de japón. Si un Bugatti Chiron tuviera que igualar su relación peso/potencia, tendría más de 1.700 CV

La Kawasaki H2R es el equivalente en dos ruedas a los hiperdeportivos de mayor nivel, pero seguramente incluso sea más extrema.
El mundo del automóvil ha parido auténticas barbaridades, bestias que solo las manos más expertas con capaces de conducir. Sin embargo, quien se ponga al volante sabe al menos cuatro ruedas que garantizan cierta seguridad, algo de lo que no disponen los pilotos que se suben a las motos más extremas, entre las que una de las más destacadas es la Kawasaki Ninja H2R.
Calificarla de obra de ingeniería extrema es, como mínimo correcto. Está pensada para el uso en circuito (la de calle es la H2, que es una bestialidad también, pero algo más comedida) y, por ello, cuenta con lo más de lo más de lo que puede ofrecer Kawasaki.
Empezamos por lo que es uno de sus elementos clave: el motor. Se trata de un bloque de 998 cm³, refrigerado por líquido, de cuatro tiempos y cuatro cilindros en línea, equipado con sobrealimentador, que tiene un diámetro × carrera de 76 × 55 mm y una relación de compresión es 8,3 :1.
Siguiendo con jerga técnica: el sistema de admisión utiliza inyección de combustible con cuatro cuerpos de 50 mm de diámetro y doble inyección, encendido digital y arranque eléctrico; y tiene lubricación forzada, con cárter húmedo y refrigerador de aceite.
Sin embargo, lo que importa a la mayoría de la gente (y lo que entiende el público general) son los dos siguientes datos: ofrece una potencia máxima de 310 CV a 14.000 rpm, aunque con el RAM Air puede subir hasta los 326 CV, y un par máximo de 165 Nm a 12.500 rpm.
En el segmento de las dos ruedas no se dan prestaciones de manera oficial, pero la H2R se ha probado hasta la saciedad, así que se han conseguido datos: es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en unos 3 segundos y tiene el récord del mundo de 0 a 400 km/h en 26 segundos. Respecto a su punta, se han registrado velocidades superiores a los 430 km/h.
Lógicamente, gestionar tamaño rendimiento es algo que solo se puede hacer con un equipamiento tecnológico que está al alcance de muy pocas motocicletas.
Primero pongamos en situación para saber el tipo de misil que es la Kawasaki: mide 2.070 mm de largo, 850 mm de ancho y 1.160 mm de alto, con una distancia entre ejes de 1.450 mm; el asiento está a 830 mm del suelo y el peso en orden de marcha es de 216 kg. Como es de esperar, no es precisamente un moto pequeña ni ligera. Su chasis utiliza un bastidor multitubular en acero de alta tensión con pletina de montaje del basculante y calza neumáticos de 120/600 R17 delante y de 190/650 R17 detrás.

Entrado en el sistema de frenos, en la rueda delantera cuenta con un par de discos de 330 mm de diámetro firmados por Brembo y mordidos por con pinzas monobloque Stylema de montaje radial con pistones opuestos de 4 cilindros. En la trasera monta un disco de 250 mm con pinza Brembo de 2 pistones.
Pasando a la suspensión, la delantera dispone de una horquilla invertida de 43 mm con regulación de rebote y compresión y ajuste de precarga; mientras que la trasera emplea un sistema Uni-Trak con amortiguador Öhlins TTX36 cargado por gas con ajuste de precarga, rebote y compresión.
Entrando en la electrónica, es propia de la que se puede ver en competición. Dispone de un cambio de tipo dog-ring para cambios más rápidos y precisos que se combina con el sistema de cambio semiautomático de Kawasaki (KQS, Kawasaki Quick Shifter) que permite subir y bajar de marchas sin utilizar el embrague.
Además, cuenta con la Unidad de Medida Inercial (IMU) de Bosch que monitoriza seis dimensiones: aceleraciones longitudinales, transversales, verticales, tasa de giro de rodadura y de cabeceo. Gracias a los datos que recopila de cada uno, puede mandar información a los sistemas de tracción, frenado, control de salida, etc.; para conseguir la conducción sea mucho más precisa y segura.
Pero la cosa no para ahí: el control de tracción KTRC con 3 modos y 9 niveles se encarga de gestionar la tracción, los caballitos y el deslizamiento de la rueda; el sistema de frenado antibloqueo KIBS (Kawasaki Intelligent anti-lock Brake System) es específico para modelos deportivos, la función KCMF (Kawasaki Cornering Management Function) monitoriza parámetros del motor, del chasis y de la suspensión desde la entrada hasta la salida de la curva, modulando la potencia y la fuerza de frenado para conseguir una mejor trazada, tiene acelerador electrónico, etc.
Eso sí, todo esto tiene un precio, uno que no mucha gente puede pagar: la Kawasaki H2R está disponible desde 55.000 euros.

