Marc Márquez, piloto de MotoGP, desvela aspectos de su infancia: "Si quieres ir en moto, no podemos ir a Disneyland"

El piloto español está entre los más laureados de todos los tiempos. Sin embargo, Marc Márquez no sería quien es hoy en MotoGP si no hubiera decidido siendo todavía un niño.
Marc Márquez es, por méritos propios, uno de los pilotos más importantes de la historia del Campeonato del Mundo de Motociclismo. Su trayectoria deportiva está marcada por una irrupción meteórica en las categorías inferiores, un dominio pocas veces visto en MotoGP y una capacidad de superación que le ha permitido regresar a la élite después de atravesar los momentos más difíciles de su carrera. Sin embargo, alcanzar el estatus de piloto leyenda que actualmente tiene le ha supuesto hacer muchas concesiones y sacrificios, como ha desvelado el propio Márquez.
Márquez debutó en el Mundial en la categoría de 125 cc en 2008 con el equipo Repsol KTM. Pero, antes de llegar al campeonato de motociclismo, tuvo que quemar etapas en el Campionat de Catalunya de Velocitat, el Open RACC de Promoción, el Campeonato de España de Velocidad (CEV) y el CEV 125 cc.
Decisiones vitales que le llevarían a lo más alto
Tras un período de adaptación, pronto comenzó a destacar por su agresivo estilo de pilotaje y por una velocidad que le convirtió en uno de los grandes talentos de la cantera española. Su primera gran conquista llegó en 2010, cuando se proclamó campeón del mundo de 125 cc con Derbi.
Por el camino, Marc tuvo que decidir qué dirección quería tomar en la vida, una decisión que tomó siendo un niño, aunque ampliamente influenciado por su padre, Julià Márquez. “Si quieres ir en moto, no podemos ir a Disnelyland”, le decía su padre desde muy pequeño para enseñarle el valor de las cosas. “Tienes que elegir. Si quieres ir en moto, no puedes hacer otras cosas”.
En esa época anterior a su debut en el Campeonato del Mundo de Motociclismo, el mayor de los hermanos Márquez quería jugar al fútbol con sus amigos, al igual que la mayoría de niños, pero su padre le obligaba a decidir dónde quería invertir su tiempo. “¿Quieres usar tu tiempo en las motos en el fútbol?”, a lo que Marc siempre respondía lo mismo: motos.
Tres años en 125 cc le bastaron para dar el salto a Moto2 donde, en 2012, repitió éxito después de una intensa batalla por el título. Aquel campeonato confirmó que Márquez estaba preparado para dar el salto a la categoría reina.
Honda no dudó en apostar por él y le abrió las puertas del equipo oficial Repsol Honda para la temporada 2013. Lo que ocurrió a continuación forma parte de la historia del motociclismo. En su año de debut en MotoGP se convirtió en campeón del mundo, algo que nadie lograba desde Kenny Roberts en 1978. Aquel fue solo el comienzo de una era de dominio que le llevó a conquistar seis títulos de MotoGP con Honda entre 2013 y 2019.
Durante ese período acumuló récords de precocidad, victorias, poles y podios, consolidándose como la gran referencia de la categoría. Su estilo espectacular, basado en frenadas imposibles y salvadas que parecían desafiar las leyes de la física, le convirtió en uno de los pilotos más admirados y temidos de la parrilla.
La caída al abismo y el resurgir de una leyenda
Sin embargo, su trayectoria sufrió un giro radical en 2020. Una grave lesión en el brazo derecho durante el Gran Premio de España desencadenó una larga serie de operaciones, recaídas y problemas físicos que condicionaron varias temporadas. Aunque siguió compitiendo con Honda, nunca volvió a disponer de una moto capaz de luchar regularmente por las victorias.
La situación cambió en 2024, cuando tomó una de las decisiones más importantes de su carrera y abandonó Honda para incorporarse al equipo Gresini Racing, donde pilotó una Ducati. El cambio permitió comprobar que seguía conservando gran parte de su velocidad y competitividad. Sus resultados convencieron a Ducati para promocionarlo al equipo oficial a partir de 2025, conquistando su séptimo campeonato del mundo en MotoGP.
Actualmente, Márquez atraviesa una segunda juventud deportiva. A bordo de la Ducati oficial vuelve a ser uno de los principales aspirantes a las victorias y al campeonato, liderando una nueva etapa de su carrera después de haber superado lesiones que estuvieron cerca de apartarlo definitivamente de la lucha por los títulos.
Con nueve campeonatos del mundo en su palmarés (uno en 125 cc, uno en Moto2 y siete en MotoGP), 100 victorias y numerosos récords todavía vigentes, el piloto de Cervera ya ocupa un lugar privilegiado entre las grandes leyendas del motociclismo mundial. Y, a sus 33 años, sigue ampliando una trayectoria que aún parece lejos de haber llegado a su final.
Pero todo esto no habría pasado de no ser por las decisiones que tomó siendo aún un niño. Para Marc Márquez, esas enseñanzas fueron clave para estar entre los pilotos más laureados de todos los tiempos. “Ahora puedo decirte que tengo dinero, pero conozco el valor de la vida. Y mi padre me lo enseñó así”, confiesa.
