Ya he probado el Mazda CX-5 2026, un SUV más grande que nunca por dentro, por fuera y por motor, pero más pequeño en precio

Europa como loca queriendo sacar bloques de baja cilindrada y llega este coche japonés con 2,5 litros y casi 4,7 metros de largo
Es uno de los coches más esperados de 2026, porque el año pasado ya vimos sus formas, con una carrocería más larga y deportiva y conocimos sus primeros datos. Como un precio en el entorno de los 35.000 euros que le posiciona realmente bien o como su motor híbrido de 141 caballos con Etiqueta ECO y ni más ni menos que 2,5 litros de cilindrada.
Asi se las gastan los de Mazda, que parecen no dejarse llevar por las modas o por las opiniones más populares en Europa. Esas que hablan de lanzar coches con cada vez menor cubicaje, mientras ellos siguen pensando en bloques que superan los dos litros para sus coches. Está claro que la apuesta por la tecnología Skyactive se mantiene.

Crece en todos los sentidos
Se mantiene e incluso se dobla en el nuevo Mazda CX-5, que llega por fin a España con una carrocería que mantiene las líneas y el diseño que conocemos, pero afila sus formas. Sobre todo en un frontal con unos pilotos delanteros más rasgados y una parrilla delantera de mayor personalidad. Detrás destacan las letras de Mazda más grandes bajo la luneta trasera, mientras la vista lateral refuerza la imagen dinámica con una altura libre al suelo más baja.
En 2012 vimos al primer CX-5, un coche que se colocaba entre los todocaminos del segmento D… en ese momento. Y digo en ese momento porque años después todos han crecido de forma considerable y este no iba a ser menos. Como muestra, un dato revelador, el primer medía 4,55 metros… y el nuevo ha estirado la friolera de 14 centímetros para rozar los 4,7 metros de largo.

Eso se traduce en mayor habitabilidad en el interior, sobre todo porque todo el crecimiento en longitud se debe a la ampliación de la distancia entre ejes. Es decir, no estamos ante un aumento "artificial" a base de crecer en paragolpes o aditamentos estéticos, sino que son centímetros reales para las piernas en la parte trasera y, sobre todo, para un maletero que crece más de 50 litros y ahora supera los 580 litros.
También crece (y esto si que es ir a contracorriente) la cilindrada del motor, que ahora pasa de 2,0 a 2,5 litros y cuenta con la tecnología e-Skyactiv. Es la misma que usa la marca desde hace años y mejora la eficiencia, pero con la "e" de la parte electrificada en forma de un pequeño moto eléctrico que apoya al de combustión y convierte en híbrido a este Mazda CX-5.

No puede rodar solo en modo eléctrico, pero si logra la Etiqueta ECO de la DGT en el parabrisas. Además, contribuye a un consumo bastante contenido, que declara como oficial 7,4 l/100 y durante nuestra prueba real apenas supera los 8 l/100 km. Como siempre, la eficiencia es una de las grandes virtudes de Mazda.
El propulsor gasolina se asocia a un cambio automático de seis velocidades, con levas (pequeñas) tras el volante. Es un bloque de 141 CV que respira mejor a medio y alto régimen, aunque una vez lanzado a velocidad de crucero se muestra muy suave y refinado. Dispone de tres modos de conducción, con un Sport que le da un punto de genio sobre todo a la hora de acelerar desde parado o afrontar un adelantamiento.
Olvídate de los botones físicos
El nuevo SUV japonés se gobierna desde un volante tan vertical como en anteriores ediciones y con un tacto de dirección que se endurece lo necesario con la velocidad. Delante tengo una pantalla digital de 12 pulgadas donde se recoge la información principal y en el centro en los acabados más altos monta un "pantallón" de 15,6 pulgadas (en las versiones de acceso es de 12,3 pulgadas).
Sorprende que carezca de cualquier botón físico, incluso el de encender el equipo de sonido, aunque es cierto que los pulsadores en la pantalla son grandes y los comandos vocales del sistema de Google funcionan muy bien. Menos me convence el plástico duro de la tapa de la guantera. En la segunda fila, espacio más que de sobra para cabeza y piernas, sobre todo si viajan solo dos adultos.
Y sorprende también de forma muy positiva la política de precios que ha decidido Mazda para su nuevo CX-5. En la presentación su presidente Nacho Beamud reconocía que los precios de los coches están muy altos y por eso la marca ha hecho un serio esfuerzo para posicionar el coche y que sea más accesible.

Por ello y con rivales como el Volkswagen Tiguan o el Nissan Qashqai en el radar (por ahora no contemplan a las marcas chinas), el precio del nuevo Mazda CX-5 arranca en 35,000 euros, que si le sumas campañas de lanzamiento y ofertas de financiación se queda en 30.000 euros

David López
Director de Auto Bild
David López está especializado en pruebas de coches de combustión, híbridos y eléctricos. Comparativas y distintos formatos audiovisuales