Test de los 100.000 km del Audi Q5 Sportback 50 TDI: comprobamos si este SUV premium es tan fiable como promete

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Tras completar la prueba de resistencia, nuestro Audi Q5 Sportback 50 TDI ha sido desmontado por completo. Te contamos lo que hemos encontrado y cómo le ha afectado recorrer más de 100.000 km.
No es algo que ocurra todos los días, que alguien dibuje un corazoncito en la tapa del cuaderno de viaje. Pero en esta prueba de larga duración de 100.000 km con el Audi Q5 Sportback ha sucedido.
Quizás por eso, conseguir las llaves de este SUV ha sido una tarea complicada dentro de nuestra redacción, porque todo el mundo lo quería, ya fuera para viajar o para ir y venir al trabajo. Te contamos cómo ha superado esta dura prueba.
Pero antes de nada te explicamos que se trata de la versión 50 TDI del Audi Q5 Sportback, es decir, la equipada con el motor V6 TDI de 3,0 litros, que ofrece nada menos que 286 CV.
En este sentido hay que decir que en España, el restyling de esta generación (denominada internamente FY) del Q5, que es el que aquí analizamos y que se lanzó en 2022, no contaba con esta motorización. Pero como sí existía previamente y vuelve a estar disponible ahora en la generación (GU), sigue arrojando unas conclusiones totalmente válidas para nuestro mercado.
Este motor cuenta con la autonomía típica de un diésel. En nuestro caso nos ha permitido, por ejemplo, hacer un viaje de Nürburgring a Hamburgo (530 km) de noche en cinco horas y media sin parar a repostar. Y al llegar, aún queda diésel en el depósito de 70 litros para recorrer otros 250 kilómetros.
Por experiencia, los coches eléctricos necesitan en este trayecto entre dos y tres paradas de recarga de 30 minutos cada una. Además, una vez en la ciudad, la diversión no se acaba, ya que el Q5, que mide 4,69 metros de largo y 1,89 metros de ancho, no resulta demasiado voluminoso.
Así se ha realizado este test de larga duración
Como sabes, esta prueba se ha llevado a cabo en Alemania, lo que nos lleva a afirmar que con este Q5 50 TDI habría que circular constantemente a 200 km/h o más por el carril izquierdo para alcanzar un consumo claramente superior a los 10,0 l/100 km.
A lo que, de hecho, incita un poco, porque es capaz de alcanzar los 220 km/h con naturalidad, impulsado por un par de 620 Nm, que se envían a las cuatro ruedas, ya que cuenta con tracción quattro.
Y la sensación de empuje se mantiene estable incluso a 240 km/h. Y pese a ello, el Sportback casi ni se despeina, porque con su forma de hatchback se desliza tan bien por el aire que prácticamente no se perciben ruidos aerodinámicos.
El hecho de apostar por la carrocería Sportback (cinco puertas) supuso un extra de 3.000 euros (Mercedes pedía por aquel entonces el doble por el GLC Coupé), y solo le resta al Q5 40 litros de volumen de maletero en comparación con el SUV de formas más cuadradas, por lo que apenas le resta utilidad.
El Sportback apenas se diferencia del Q5 normal, pero a cambio tiene una imagen más cuidada y sin caer en las habituales desventajas de los coupés.
Por otro lado, aunque no lo parezca, el Q5 tiene capacidades de todoterreno. De hecho, uno de nuestros compañeros ha destacado positivamente su capacidad de remolque de 2,4 toneladas, así como la bola regulable en altura.
La comodidad es un aspecto clave en 100.000 km
Pero al Q5 también le gusta circular a velocidad de crucero. El suave murmullo del V6 en una subida a bajas revoluciones es un auténtico placer; la suave transmisión automática de ocho velocidades con convertidor de par de ZF, en combinación con el potente motor diésel, casi evoca el estilo clásico americano.
Y para recorrer muchos kilómetros, además de una gran autonomía y silencio, ofrece unos asientos que se elevan como los de una silla de oficina, con reposacabezas de inclinación regulable que no te obligan a adoptar una postura humillante que pone en peligro la salud de tu espalda.
Algo que, lamentablemente, es poco habitual. Además, los pasajeros de la parte trasera también están fenomenal, porque la banqueta se puede desplazar longitudinalmente y es posible ajustar la inclinación del respaldo.
Esto criticamos del Q5 Sportback
Pero no todo son cosas buenas. Aquí van las críticas que han aparecido en el libro de viaje: la dirección, con su ligero retardo en la respuesta, resulta en algunos momentos demasiado artificial. Sin embargo, se puede ajustar en modo Sport, lo que mejora su tacto.
Algunos también ven mejorable la pantalla del navegador de 10,1 pulgadas, que es pequeña para los estándares actuales y está muy lejos del conductor; se nota que este Q5 fue concebido originalmente (2017) hace ya mucho (es decir, antes del lavado de cara de 2021).
Lo que nos ha decepcionado un poco al desmontarlo es el inicio de corrosión en los soportes de los ejes delantero y trasero, sobre todo en las soldaduras. También se aprecia óxido alrededor de tornillos y pernos, en lugares ocultos, por lo que se puede tardar mucho tiempo en detectarlo.
Es cierto que ha pasado tres inviernos con sal en las carreteras, pero teniendo en cuenta un precio de compra de más de 87.000 euros (2023), no queremos ver este tipo de bombas de relojería en ningún sitio.
Por lo demás, el estado de desgaste del coche está a la altura del precio: materiales del interior, el turbo, sistema de escape, inyectores, árboles de levas y cojinetes, pistones y bloque motor, bielas, conjunto de embrague, diferenciales... todo habría aguantado aún mucho tiempo. Así que no hay problema en que Audi fabrique este costoso modelo en México.
A destacar, el sistema de tracción total de alta calidad: no se trata del embrague multidisco habitual, sino de una auténtica tracción total permanente con diferencial central, al estilo de los auténticos todoterreno, que se bloquea por sí solo —¡mecánicamente!—. Solo te quedarás atascado por imprudencia o a propósito.
Ante la inminente prohibición de los motores de combustión a partir de 2035, después de todos los kilómetros recorridos con este héroe diésel, dan ganas de plantarse frente al Parlamento Europeo con una pancarta y gritar: "¡Larga vida a los motores diésel!". Especialmente a los diésel como este, con un corazoncito en el libro de ruta.
Cosas a tener en cuenta del Audi Q5 Sportback
1. CARROCERÍA: la pintura está en perfecto estado. El aislamiento anticorrosión es algo irregular, pero ha funcionado. Los largueros y las puertas no presentan defectos.
2. CORROSIÓN: se observa en los soportes de los ejes, en el cigüeñal o en los soportes de la suspensión neumática y el aire acondicionado.
3. TURBOCOMPRESOR: suele ser una pieza problemática, pero no en este caso: la turbina y el mecanismo de ajuste de los álabes de admisión no presentan defectos, no hay depósitos de hollín.
4. TRANSMISIÓN POR CADENA: las guías de tensión presentan marcas de desgaste, pero son habituales para el kilometraje recorrido. Las patillas de deslizamiento aún están en buen estado.
5. ESCAPE: se encuentra en estado impecable, salvo por una pequeña rotura en uno de los catalizadores. En general, es un conjunto resistente y no se han localizado anomalías.
6. MOTOR: en perfecto estado y con mínimas trazas de carbonilla. Cojinetes del cigüeñal en buen estado y dimensiones correctas. Apenas hay virutas en los imanes del cárter de aceite.
¿Comprar o no comprar el Q5 50 TDI?
Gran opción para quienes conducen mucho: motor diésel V6, cambio automático y tracción total. Sin embargo, es caro como usado. Si lo compras, comprueba si hay óxido en el chasis.
Conclusión tras 100.000 km con el Audi Q5
El Audi Q5 50 TDI se acerca a la perfección como vehículo para recorrer largas distancias, porque recorre casi el triple de distancia que los SUV eléctricos de este tamaño. La principal crítica: óxido en piezas importantes del chasis, aunque solo tras tres inviernos con sal en las carreteras.


