Puede que el récord de velocidad de 377,7 km/h se suene a poco. Pero tiene un truco: es un coche que no mide ni un metro de largo

Un coche radiocontrol alcanza los 377,7 kmh.
Un coche radiocontrol alcanza los 377,7 kmh.

Se llama Stephen Wallis y ha construido un coche de radiocontrol con el que ha alcanzado los 377,7 km/h. Ahora se propone superar los 400 km/h.

Casi desde que existen los automóviles, ha habido un interés por los récords de velocidad. Ser el más rápido siempre aporta cierto status en una marca. Pero, en este caso, tenemos un récord de velocidad muy especial: un coche ha alcanzado los 377,7 km/h y puede que te parezca poco, pero hay truco.

A estas alturas de la vida, que un coche alcance los 377 km/h no es noticia. Es una velocidad, sin duda, muy alta, pero hay varios vehículos que superan con creces esa marca, incluso, se acercan a los 500 km/h, que es el nuevo umbral que se busca rebasar.

Sin embargo, lo que convierte en noticia este récord es que no lo ha logrado un coche normal ni ningún superdeportivo, sino de radiocontrol. Como lo lees. El Libro Guinness de los récords ha confirmado una nueva marca en un coche de radiocontrol que corre más que un Ferrari 296 GTB o un Lamborghini Revuelto.

No estamos hablando de velocidad a escala, sino de velocidad real en el mundo real. El protagonista se llama Stephen Wallis y, desde niño, juega con coches teledirigidos, informa Citizen Tribune, lo que eventualmente lo llevó a una carrera como ingeniero de motocicletas para Royal Enfield.

Un coche radiocontrol alcanza los 377,7 km/h y bate un récord de velocidad

Cuando su hijo, Rory, mostró interés en estos juguetes, papá decidió intentarlo de nuevo por su cuenta. Esta vez, puso su mira en competir con la Asociación de Velocidad a Escala Operada por Radio (ROSSA) por los honores de velocidad máxima.

Durante más de un año, ha estado trabajando en su coche R/C fabricado por él mismo, llamado Beast, nombrado así por sus motores eléctricos de clase Beast que normalmente se utilizan para grandes drones aéreos.

El coche tiene cuatro de estos motores, uno en cada rueda, y no guarda ninguna semejanza con el dron donante que originalmente dio inicio a este proyecto.

El diseño general del coche es bastante sencillo, pero Wallis le dijo a la BBC que la electrónica del coche fue el principal desafío. En su canal de YouTube detalla todo el proceso, si quieres entrar en detalles, pero el problema principal fueron los incendios causados por el alto nivel de corriente cuando el coche funciona a plena potencia.

Para evitarlo, reprogramó el controlador para que funcionara con menos corriente a velocidades más lentas cuando no fuera necesario, lo que significaba un tiempo de funcionamiento más breve a la corriente máxima durante una carrera de velocidad.

El resultado es que este coche de radiocontrol acelera de 0 a 100 km/h en 3,5 segundos, un registro de auténtico superdeportivo del mundo real. No obstante, aquí el objetivo no es una aceleración tan rápido, lo que se busca es alcanzar la velocidad máxima. 

Nuevo objetivo: 400 km/h

Incluso los neumáticos reciben un tratamiento especial, igual que en un coche real de récord de velocidad en tierra. Wallis utiliza una máquina para rectificar neumáticos para lijarlos y que queden perfectos y evitar que se desintegren antes de que termine la carrera. Incluso tuvo que mejorar su máquina de equilibrado con un motor más potente porque la original no podía con el trabajo.

Establecer el récord mundial es un gran logro, pero ni siquiera eso es suficiente para Wallis. Un video reciente revela que James McCoy se lo ha arrebatado, estableciendo una nueva marca (aunque no oficial) de 383,02 km/h.

Así que ahora Wallis ya se ha marcado un nuevo objetivo: superar los 400 km/h y recuperar el trono. Eso equivaldría a la velocidad máxima del Koenigsegg Regera y del McLaren Speedtail.

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España