¡El precio del coche nuevo ha subido un 45% en 15 años! ¿Y los sueldos?

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Los sueldos no suben, pero el precio de los coches lo ha hecho una burrada en estos últimos años.
La vida está cara. Esa frase, que perfectamente podría haber sido extraída de una ‘elaborada’ canción de Bad Bunny, es una realidad reafirmada con datos. Según el INE, el Instituto Nacional de Estadística, en 2010, el sueldo medio era de 21.500 euros. En 2024, esa cifra ascendió a 28.600, lo que supone una subida de 7.100 euros anuales, es decir, un incremento del 33%. Sí, es cierto que ha aumentado, pero el poder adquisitivo real apenas ha mejorado e, incluso, ha retrocedido en algunos segmentos.
Te doy los últimos datos para que sigamos llorando juntos. Según un estudio de Adecco, el salario real, el ajustado por inflación, solo subió un 2,7% entre 1994 y 2024. Además, desde 2008, el poder adquisitivo ha caído un 4,6% acumulado, aunque en 2024 hubo una leve mejora del 1%.
Bien. Te preguntarás: ¿pero esto no es una newsletter relacionada con el mundo del automóvil? Sí. Es que quería ponerte en situación antes de comentarte lo que han subido los coches en estos últimos años. ¿Estás sentado? Vamos allá. El otro día acudí a la presentación internacional de los renovados Dacia Sandero, Sandero Stepway y Jogger, así como del concept car Dacia Hipster, el molón coche eléctrico de tres metros que de llegar a producción sería asequible.
Frank Marotte, director de Marketing, Ventas y Operaciones de la marca rumana, informaba de que entre 2001 y 2020 el precio de los coches subió en un 36%. ¿Estás tumbado? Porque entre 2010 y 2025, la subida ha sido de un 45%. Ojito… de la cara, nunca mejor dicho. Echa un vistazo al precio de los 10 coches más vendidos en 2014 y en 2024 para alucinar.
¿Podría ser peor? Sí, ¿por qué no? Y es que en 2025, el precio de los coches usados en España se ha visto incrementado en un 2% respecto a 2024. Así que ni nuevo, ni usado.

Ese incremento de precio ha venido dado, en parte, por los asistentes de seguridad que obliga Europa a equipar. También por la conectividad y la electrificación de sus sistemas de propulsión. Claro que las marcas han tenido que invertir más en I+D, lo que encarece el producto final, pero estas son como la banca, que nunca pierde.
Además, cada vez hay menos opciones en el configurador de las fabricantes. Van desapareciendo los urbanos y algunos utilitarios, y casi solo hallamos SUV, que, por regla general, suelen ser más caros. También han sido eliminadas las mecánicas más accesibles.
Pero a ese precio también hay que sumarle el Impuesto de Circulación (IVTM) cada año, los impuestos sobre combustibles y la ITV si necesita pasarla. Por no hablar de ese caprichito que a lo mejor te quieres dar alquilando una plaza de garaje…
El coche se ha vuelto un artículo de lujo, como te habrás dado cuenta.

