Óscar Puente, ministro de Transporte, tiene un serio problema en una carretera por culpa del lince ibérico

El lince ibérico se ha convertido ahora en la razón principal por la que el Ministerio de Óscar Puente no va a convertir la nacional N-432 en la autopista A-81.
La transformación de la N-432 en la autovía A-81 vuelve a chocar con un nuevo obstáculo. Esta vez, el argumento utilizado por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible del Gobierno de España es la presencia del lince ibérico. Un elemento que la cartera dirigida por Óscar Puente ha incorporado ahora como justificación para descartar definitivamente el desdoblamiento de esta carretera nacional en buena parte de su trazado por la provincia de Córdoba.
El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha aparcado de forma permanente la autovía entre Espiel y Córdoba y, en el tramo comprendido entre Zafra (Badajoz) y Espiel, reconoce que la actuación es “muy compleja ambientalmente”, tal y como recoge el diario ABC de Córdoba.
Así consta en una respuesta parlamentaria remitida a los senadores del Partido Popular por Córdoba Cristina Casanueva, Lorena Guerra y Fernando Priego, en la que el Ministerio pone el foco en la protección del lince ibérico como el principal impedimento para seguir adelante con el proyecto.
El lince ibérico frena ahora la construcción de la A-81
Según Transportes, la presencia de esta especie protegida en el corredor entre Badajoz y Espiel “dificultaría enormemente” la obtención de una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable, lo que, a juicio del Ministerio, comprometería el desarrollo de toda la infraestructura.
Este argumento ha servido para justificar una decisión clave como es la de fragmentar el proyecto original y renunciar, al menos por ahora, a uno de sus tramos más sensibles.
De hecho, el propio Ministerio reconoce que la DIA realizada para el itinerario Badajoz-Espiel terminó desgajando el tramo Badajoz-Zafra del de Zafra-Espiel. El primero de ellos logró el visto bueno ambiental el pasado 28 de octubre, mientras que el segundo quedó en el limbo administrativo.
Dos años después, el Gobierno ha desvelado que ya en mayo de 2023 desistió de la tramitación ambiental para convertir en autovía el subtramo entre Zafra y Espiel, una decisión que hasta ahora no se había hecho pública de forma explícita.
La excusa, ahora oficial, es el impacto que la autovía tendría sobre el hábitat del lince ibérico, especialmente en la zona del Guadiato. Transportes sostiene que una evaluación ambiental desfavorable en ese subtramo podría “invalidar por completo todo el itinerario previsto”, lo que llevó al Ministerio a centrar todos sus esfuerzos en salvar al menos el tramo entre Badajoz y Zafra.
La estrategia pasa, según explica, por mejorar ese itinerario con la vista puesta en intentar, en un futuro indeterminado, una nueva Declaración de Impacto Ambiental entre Zafra y Espiel.
La situación no mejora al analizar el estado del tramo Espiel-Córdoba, uno de los más reivindicados desde hace años por administraciones locales y usuarios de la vía. En este caso, el Ministerio confirma que tras “un largo proceso de tramitación ambiental del estudio informativo”, no fue posible obtener una DIA favorable debido a los potenciales impactos ambientales detectados.
Pero el mensaje va un paso más allá. Transportes admite que, ante esta situación, el proyecto de la A-81 entre Espiel y Córdoba queda definitivamente descartado. En su lugar, el Ministerio anuncia que tiene previsto acometer estudios para definir “una alternativa viable de actuación” que sea compatible con la conservación de los valores ambientales existentes en la zona. Un planteamiento que confirma que la autovía, tal y como estaba concebida, ya no forma parte de los planes del Gobierno para este trazado.
Un caso que viene de lejos
Este nuevo giro se suma a una larga lista de bandazos, cambios de criterio y explicaciones ofrecidas a lo largo de los años para justificar por qué la N-432 sigue siendo una carretera convencional.
Desde la falta de presupuesto hasta la prioridad de otros ejes viarios, pasando ahora por la protección del lince ibérico, el proyecto de la A-81 acumula argumentos que han ido mutando con el tiempo y que han dado como resultado la paralización del desdoblamiento.
El caso del lince ibérico adquiere especial relevancia porque se convierte en el argumento definitivo para cerrar la puerta a la autovía en gran parte del trazado cordobés.
Según el Ministerio, la coexistencia de la infraestructura con la conservación de la especie resulta incompatible en determinados puntos, lo que obliga a replantear por completo la actuación. Esa incompatibilidad ambiental es la que, en la práctica, destierra la A-81 del mapa en los tramos más conflictivos.
Mientras tanto, la N-432 continúa soportando un tráfico intenso en muchos de sus tramos, sin que exista una solución clara a corto o medio plazo. La promesa de una “alternativa viable” queda ahora en el aire, pendiente de estudios futuros y sin concreción sobre qué tipo de actuación sustituirá a la autovía descartada.