Olaya Salardón, portavoz de la Asociación Unificada de la Guardia Civil, sobre la baliza V-16: "Cuantos más elementos que sirvan para señalizar un obstáculo, un accidente o una avería y nos proteja mejor"

La mayor dirigente de la AUGC comparte su satisfacción con la baliza V16 a pesar de la disconformidad de algunos agentes.
Olaya Salardón, portavoz de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), ha manifestado recientemente su apoyo a la implementación de la baliza V-16 conectada, subrayando que cualquier herramienta que incremente la visibilidad de un vehículo detenido es una victoria para la integridad física de los conductores y de los agentes que intervienen en los siniestros.
Para la representante de los guardias civiles, la premisa es sencilla pero vital: cuantos más elementos sirvan para señalizar un obstáculo, un accidente o una avería, mejor será la protección de quienes se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema sobre el asfalto.
La baliza V-16, ese pequeño dispositivo luminoso de color amarillo auto que se coloca en el techo del vehículo, está llamada a sustituir definitivamente a los tradicionales triángulos de preseñalización de peligro. Desde la perspectiva de la AUGC, esta evolución no es un mero capricho administrativo, sino una respuesta directa a una estadística trágica.

Es más, Salardón insiste en que el acto de salir del vehículo para colocar los triángulos a cincuenta metros de distancia supone un riesgo inaceptable en vías rápidas, donde el conductor se convierte en un peatón inesperado y casi invisible para el resto del tráfico.
El respaldo de la Guardia Civil a este dispositivo cobra especial relevancia hoy, 31 de diciembre de 2025, a las puertas de que la obligatoriedad total de la versión conectada del dispositivo entre en vigor. Además, Salardón destaca que la característica diferencial de la nueva señalización es su capacidad de comunicación con la plataforma DGT 3.0.
Al activarse, la baliza envía de forma automática y anónima las coordenadas exactas del vehículo detenido a la nube de la Dirección General de Tráfico. Esta información se redistribuye instantáneamente a los paneles de mensaje variable en las carreteras y a los sistemas de navegación de otros vehículos que circulan por la zona, creando un escudo informativo que anticipa el peligro mucho antes de que sea visible para el ojo humano.
Desde la Asociación Unificada de la Guardia Civil se observa con esperanza cómo esta tecnología puede reducir los atropellos en carretera, una de las causas de mortalidad más preocupantes entre los usuarios que sufren una avería y entre los propios agentes de tráfico.
Según explica Salardón, cuando una patrulla acude a auxiliar a un vehículo, el hecho de que este ya haya emitido una señal de alerta previa facilita enormemente el despliegue de seguridad.
La visibilidad que proporciona el destello de la V-16, capaz de ser percibido a un kilómetro de distancia incluso en condiciones meteorológicas adversas o de noche, otorga esos segundos de reacción necesarios para evitar un impacto que, a velocidades de autopista, suele ser fatal.

Aunque la baliza sea un elemento superior en seguridad, Salardón recuerda que el comportamiento del conductor sigue siendo el factor determinante. La AUGC recalca que, una vez colocada la baliza desde la ventanilla, lo ideal es permanecer dentro del vehículo con el cinturón abrochado si la zona no es segura para el tránsito a pie, o desplazarse fuera de la calzada siempre que exista una barrera de protección.
Otro punto fundamental que destaca la portavoz es la fiabilidad del sistema. A diferencia de los triángulos, que pueden ser derribados por el viento o el rebufo de los camiones, o que resultan difíciles de ver en curvas o cambios de rasante, la baliza ofrece una señal constante y elevada.
Esta "democratización de la seguridad", como sugiere la DGT en términos de movilidad, permite que incluso los vehículos más antiguos puedan beneficiarse de una conectividad que hasta ahora parecía reservada a los coches de gama alta con sistemas eCall integrados.
Para la Guardia Civil, que un coche de hace quince años pueda avisar a los demás de que está parado en un arcén oscuro gracias a este dispositivo es un salto cualitativo en la seguridad vial nacional.
La implementación de la V-16 conectada ha generado debates sobre la privacidad y el coste, pero desde la AUGC se prioriza el valor de la vida humana. Salardón es tajante al afirmar que el beneficio de ser detectado a tiempo compensa cualquier otra consideración menor.
En un escenario de movilidad cada vez más complejo y congestionado, la integración de señales luminosas que no exigen la exposición física del conductor representa el camino lógico hacia el objetivo de "cero víctimas".
La Guardia Civil seguirá vigilante y activa en la promoción de estas herramientas, entendiendo que su labor de auxilio en carretera comienza mucho antes de llegar al lugar del incidente.

