Jorge Torre, Guardia Civil y creador de la baliza V-16: "No. No estoy ganando dinero… y ojalá gane algo, porque vaya"

Jorge Torre
Jorge Torre

Los creadores de la baliza V-16 han reiterado en varias ocasiones que con su invento no van a hacerse millonarios.

En las semanas finales de 2025, a falta de solo unos días para que la baliza V-16 sea obligatoria, los creadores del dispositivo han hecho una ronda de entrevistas por medios de todo tipo. En ellas han tenido que enfrentarse a las críticas habituales que se hacen al aparato, así como las que van dirigidas hacia sus personas.

Jorge Torre es uno de los inventores, también es Guardia Civil, y en el programa de Antena 3 ‘Y ahora Sonsoles’ ha hablado sobre una de las acusaciones más habituales que recibe: que está haciendo caja con ello.

Ha respondido directamente: “No, no estoy ganando dinero… y ojalá gane algo, porque vaya”. Es algo que ya han recalcado en otras ocasiones, como en una entrevista en ABC que realizó con su socio, Jorge Juan Costas.

En ésta dirían: “Luego está el tema de que si nosotros hemos patentado la baliza. Que si nos vamos a hacer mil millonarios o el negocio de los 1.200 millones. Nos ha pasado de todo. Empezamos este proyecto con nada de nada y ahora tenemos algo más que nada, pero no mucho más”.

Y continuaban: “Simplemente tenemos un trabajo en el que nos pagan un poquito más de lo que ganábamos en la Guardia Civil y ya”.

Volviendo a Antena 3, en su participación en el programa también trata otros aspectos relativos al dispositivo. El primero es sobre cuándo surge la idea de crearlo. Al contrario de lo que podría pensar mucha gente, señala que la idea viene de mucho tiempo atrás, de los años 90, cuando como parte de su trabajo como Guardia Civil, veía a muchos conductores morir atropellados cuando iban a colocar los triángulos de emergencia.

Señala, además, que no conoce a nadie que en su vida haya colocado bien los triángulos, algo que en parte se debe a que una emergencia es algo repentino, así que el afectado no suele pensar con claridad, lo que lleva a abrir la puerta sin pensar, lo que puede llevar a atropellos que supongan tanto lesiones graves como directamente la muerte.

Explica que la idea era trasladar la idea de los rotativos de los coches de policía a un sistema más pequeño, para usarlo en cualquier vehículo, y que así mejorase la visibilidad en el caso de un accidente.

Tras esto entra en lo que es uno de sus principales argumentos: “Tenemos 250.000 conductores con problemas de discapacidad en España, que no tienen forma alguna de bajarse del coche sin arriesgar su vida”.

Ante esa propuesta, una tertuliana dice que tiene una solución más efectiva: poner las luces de emergencia del propio vehículo. Es algo que argumenta mucha gente y por la red hay multitud de vídeos en los que se puede ver, tanto de día como de noche, a vehículos parados en el arcén con la V-16 y los ‘warnings’, siendo mucho más visibles los segundos que la primera.

Ante esto, Torre responde con contundencia: “Estáis muy equivocados. La mayor parte de las averías, como dije, son eléctricas, así que no funcionarían las luces. Esta baliza solo simula el intermitente de los coches y permite ponerlo en el lugar más alto para que sea visible”.

Baliza V-16
Baliza V-16

Además, aplaude a lo que ha sido iniciativa propia de la Dirección General de Tráfico (DGT), que ha sido que tengan que estar conectadas, lo que a su vez hace que no todas las balizas estén homologadas, solo aquellas que puedan emitir una señal para advertir al resto de conductores.

Considera que ha sido una buena idea “dotarlas de conectividad. No es solo una señalización, sino que se emite una señal anónima que llega a navegadores y teléfonos móviles para alertar a los otros conductores que se van acercando”.

A pesar de estas apariciones, la opinión del público sigue dividida, pero parece que en términos generales son más los que están en contra del uso del dispositivo. Los motivos son varios, principalmente se atañe a la visibilidad, que queda patente que no es suficiente en muchas circunstancias (con luz diurna, en cambios de rasante, en curvas…) , pero también al precio que cuesta, que no es precisamente barato y que muchos tildan de “negocio”.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España